Richard Carbajales, entrenador de patinaje artístico en Asturias: «Nuestro deporte, pese a parecer que es una cosa muy sencilla, requiere muchísimas horas»
DEPORTES
La trayectoria de este asturiano refleja cómo la pasión, la perseverancia y la formación pueden convertir una afición en una carrera profesional
21 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Richard Carbajales Hevia es el ejemplo de que transformar tu pasión en tu modo de vida y desarrollar una carrera profesional alrededor de ello es posible. A día de hoy es uno de los principales referentes y entrenadores de patinaje artístico en el Principado. Con veinte años de experiencia en el deporte, es uno de los rostros más conocidos de Asturias en esta destreza, además de otras localidades de España, en las que también imparte formaciones a patinadores que aspiran a seguir sus pasos.
El recorrido de Richard se remonta a hace casi veinte años, cuando acudió a una exhibición de patinaje artístico en el Virgen de la Luz, en Avilés, donde quedó prendado por los movimientos y bailes de los patinadores. En ese momento, supo que quería aprender a hacer lo mismo que ellos, si bien ya era algo «tarde» para empezar, pues comenzar a los catorce años no era lo común en aquel momento. A partir de entonces, comenzó a esforzarse para lograr sus objetivos: «Yo hacía las horas de entrenamiento, pero luego buscaba poder hacer más horas y mejorar, porque yo lo que quería llegar es a internacional, a un nacional o a un regional», recuerda.
Los resultados de su esfuerzo no tardaron en llegar: acabó compitiendo a nivel nacional varias veces hasta quedar tercero de España en la categoría de sénior. También llegó al podio nacional en categoría absoluta, además de participar en la Copa de Europa con el tercer puesto. Para Richard, lo más importante de su trayectoria ha sido la constancia y el esfuerzo, valores fundamentales para crecer como deportista y que él mismo trata de transmitir a sus alumnos: «Nuestro deporte, pese a parecer que es una cosa muy sencilla, requiere muchísimas horas. Es inconcebible ser un patinador a nivel nacional que no entrene un mínimo de cinco días a la semana y dos horas al día», explica.
Si bien Richard ha dejado de competir para centrarse en la docencia, también recuerda el estigma y rechazo que la sociedad de hace veinte años tenía hacia los patinadores masculinos, una situación especialmente dura tratándose del deporte que le apasiona: «Es como que estaba mal visto. Decían “pero si es un deporte de chicas”, que ahora se ve más normalizado, pero de aquella sí, te producía hasta a ti mismo cierta vergüenza decirlo», expresa.
La situación era tan injusta en aquella época que incluso a veces había que maquillar la realidad, quitándole importancia: «Decías patinaje, pero no decías ni artístico siquiera». Por suerte, Richard también ha podido ver el cambio de mentalidad de estos últimos años: «Yo ahora mismo sí que veo que está todo como mucho más normalizado. Al menos lo que yo percibo. Cada uno que haga lo que le guste y lo que le haga feliz. Y es lo que creo que debe ser», expresa. Si bien reconoce que no cree que estos prejuicios se hayan erradicado al cien por cien, celebra que las nuevas generaciones lo tengan más fácil en este sentido.
En aquella época tampoco había muchos técnicos de los que aprender, por lo que se tuvo que formar con especialistas de Santander y Barcelona para perfeccionar su técnica. Para ello, Richard llegó a compaginar su formación en Santander con su vida en Asturias: «Me iba todos los fines de semana para formarme e ir mejorando», recuerda.
Actualmente entrena a patinadores en el Ovetus Club y el Club de Patinaje del Centro Asturiano de Oviedo y, entre sus alumnos está Pelayo, el joven de diez años que aspira a representar a España en el Campeonato de Europa. Además, Richard también realiza formaciones de técnicos en el País Vasco, Valladolid y Canarias. También es técnico de selección y acompaña a sus alumnos a nivel regional, nacional o internacional.
La trayectoria de Richard refleja cómo la pasión, la perseverancia y la formación pueden convertir una afición en una carrera profesional. Desde sus primeros pasos sobre los patines hasta su labor actual como entrenador, ha contribuido a formar nuevas generaciones de deportistas y a normalizar la presencia masculina en el patinaje artístico. Hoy, su experiencia y dedicación siguen impulsando a jóvenes como Pelayo, que encuentran en sus enseñanzas el apoyo necesario para perseguir sus propias metas.