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«Yo no quiero ir». Es una reacción habitual cuando una persona mayor se enfrenta por primera vez a la posibilidad de acudir a un centro de día. Para algunas familias, convencerles para que prueben no resulta sencillo. Sin embargo, la experiencia puede cambiar rápidamente esa primera impresión.

Cuando la madre de Reme comenzó a acudir al Centro de Día Covadonga de Oviedo, que depende de la Consejería de Derechos Sociales del Principado de Asturias, no lo hizo precisamente convencida. «El primer día fue enfadada y sin ganas», recuerda su hija. La familia temía que incluso no quisiera volver. Sin embargo, al terminar aquella primera jornada, su reacción fue muy distinta. «Me dijo: oye, que bien, mañana vuelvo». A partir de entonces empezó a acudir contenta, a contar en casa lo que había hecho y hasta a preocuparse por cómo iba vestida. 

Historias como estas explican el funcionamiento del centro, donde el objetivo va más allá de atender a las personas mayores durante unas horas. Se busca mantener sus capacidades, sus rutinas y sus relaciones sociales, pero también que sigan teniendo capacidad de decidir sobre su día.

«Hay que dejar a un lado la patología, porque antes que la patología está la persona, y esa no se va», resume Ceci, una de las trabajadoras del centro.

Una rutina que va más allá de los cuidados

La jornada está marcada por un amplio abanico de actividades. Hay lecturas del periódico, juegos de memoria, ejercicios físicos, rehabilitación, paseos, actividades cognitivas, dibujo y costura, entre otras. Pero no existe una actividad obligatoria ni una que funcione igual para todos.  

Gimnasio
Gimnasio

Las preferencias, además, pueden cambiar. «Igual ahora mismo les apetece coser, pero igual dentro de tres meses se cansan», explica Ceci. Por eso, la propuesta se adapta a cada persona y a cada momento. Algunos prefieren caminar o hacer ejercicio; otros disfrutan leyendo, tomando el sol o realizando actividades más creativas. 

De colorear a coser: cada uno encuentra su actividad

Es el caso de Cani, que ha encontrado en los libros de colorear uno de sus pasatiempos favoritos. Mariluz también descubrió  aquí una afición que nunca había tenido antes. Su hija cuenta que jamás la había visto colorear y que ahora lo hace prácticamente todos los días. Sus dibujos se han convertido incluso en pequeños regalos para la familia.

La costura también tiene su espacio. Las mujeres elaboran bolsos, neceseres, llaveros y otros productos que posteriormente se venden en el propio centro. Esto les permite trabajar habilidades y, al mismo tiempo, realizar algo que tiene una utilidad concreta y que pueden enseñar con orgullo.

Bolsos, neceseres y llaveros que hacen los usuarios del centro
Bolsos, neceseres y llaveros que hacen los usuarios del centro

La participación no se limita a las actividades. Las personas usuarias también tienen voz a la hora de decidir sobre diferentes aspectos de la vida del centro. «Se les pide opinión para prácticamente todo», explica Ceci. La intención es que mantengan la sensación de que siguen teniendo capacidad para decidir sobre su propia vida y que sus propuestas son escuchadas.

Salir, caminar y compartir

El buen tiempo también cambia la rutina. Los jueves se organizan salidas estivales y uno de los planes que más entusiasmo despierta es ir de compras. «Les vuelve locas», explica Ana Rodríguez Llaneza, directora del centro. Son momentos para salir de las instalaciones, cambiar de ambiente y compartir experiencias fuera de la rutina habitual. Para Antolín, por ejemplo, cualquier oportunidad para estar al aire libre es bienvenida. Le gusta caminar y tomar el sol y, cuando llega el buen tiempo, no duda en pedir que las salidas se adelanten.

Pero quizá una de las partes más importantes de estas jornadas sea algo tan sencillo como conversar. En el centro se crean relaciones y amistades. Los usuarios hablan entre ellos, comparten sus experiencias y notan cuando alguno de sus compañeros falta. 

Una pequeña comunidad

Esa dimensión social es fundamental para los profesionales. «Aquí participan, aquí recuperan sus rutinas, conviven con otras personas que son iguales que ellos», resume Ceci. En ocasiones, señala, esa parte social y emocional puede ser incluso más importante que una determinada actividad funcional o cognitiva.

Exterior Centro de Día Covadonga
Exterior Centro de Día Covadonga

También destacan la importancia de recuperar ese sentimiento de pertenencia después de que desaparezcan otros espacios de relación como el colegio o el trabajo. El centro se convierte en una especie de pequeña comunidad.

Mantenerse activos también en los momentos dificiles

Las actividades se adaptan también a las circunstancias de cada persona. Manolo, por ejemplo, pasó 40 días hospitalizado y regresó habiendo perdido capacidades físicas y mentales. A su vuelta, el equipo modificó las actividades para ajustarlas a aquello que podía hacer.

Su hija Cristina asegura que el centro ha sido importante en su recuperación. Allí vuelve a hablar con otras personas, recibe estímulos y mantiene una rutina. «Aquí ve a un montón de gente, le preguntan cosas, les hacen hablar, con lo cual está mucho más activo». 

«Cuanto menos haces, menos quieres hacer »

La directora resume una de las ideas que explican buena parte del trabajo diario: «cuanto menos haces, menos quieres hacer». Permanecer en casa sin actividades ni contacto social puede llevar a la apatía. En cambio, en el centro se busca que las personas interactúen, compartan y se sientan útiles.

Ese trabajo también tiene una repercusión directa en las familias. Cristina explica que su madre es la principal cuidadora de Manolo y que, sin el centro, «ella no tendría vida». Las horas que él pasa allí «le permiten hacer sus propias cosas, descansar o simplemente sentarse en el sofá». 

Por eso, el centro de día funciona como un recurso para las dos partes: para la persona mayor, porque mantiene sus rutinas, relaciones y capacidades; y para la familia, porque proporciona un tiempo de descanso y permite que los cuidados no recaigan exclusivamente sobre una persona. 

Seguir teniendo una vida propia 

En el Centro de Día Covadonga, esa filosofía se traduce en decisiones aparentemente pequeñas: escoger una actividad, terminar un dibujo, sentarse a coser, salir a caminar, tomar el sol, ir de compras o simplemente sentarse a hablar con un compañero. Son gestos cotidianos que ayudan a mantener algo esencial: la sensación de seguir teniendo una vida propia.

Dibujos hechos por los usuarios del centro
Dibujos hechos por los usuarios del centro

Y quizá por eso aquella respuesta de la madre de Reme después de su primer día resume mejor que ninguna otra el objetivo del centro. De «no quiero ir» pasó a «qué bien, mañana vuelvo».

Inauguración del centro de día de Coaña
Inauguración del centro de día de Coaña gobierno del Principado

Una red pública en crecimiento

El Gobierno de Asturias reforzó el pasado mes de agosto su red pública de cuidados con la apertura del nuevo centro de día de Coaña. Est apertura forma parte de una estrategia más amplia de refuerzo de los servicios públicos de atención diurna. Asturias cuenta actualmente con 30 centros y 855 plazas distribuidas por el territorio. En esta legislatura se han puesto en marcha nuevos equipamientos en Infiesto, Corvera y Luanco, con 21 plazas cada uno, a los que se suman ahora las 18 de Coaña. La adecuación y puesta en funcionamiento de estos cuatro recursos ha supuesto una inversión de 1,6 millones.

La ampliación continuará con el centro de Somiedo y los nuevos recursos de atención diurna de Avilés y Oviedo, actualmente en ejecución. Entre los tres sumarán alrededor de 130 nuevas plazas mediante una inversión de cuatro millones procedentes de fondos europeos, y está previsto que entren en funcionamiento durante el primer trimestre de 2027.

El Principado también ha destinado 1,1 millones a actuaciones de reforma, modernización y puesta en funcionamiento de 17 centros gestionados por empresas y entidades sin ánimo de lucro. A este esfuerzo inversor se suma el destinado al funcionamiento de la red pública. Entre 2023 y 2026, el Gobierno de Asturias habrá dedicado cerca de 55 millones al sostenimiento de los centros de día.