El último símbolo de la lucha obrera se resquebraja

Las tensiones en el comité de empresa de Vauste, antigua Tenneco, provocan la ruptura de la unidad sindical. La CSI anuncia nuevas protestas y el resto de formaciones, que suman amplia mayoría, se desmarcan

Manifestación de los trabajadores de Tenneco
Manifestación de los trabajadores de Tenneco

Redacción

La lucha de los trabajadores de Tenneco ya forma parte de la historia de los éxitos del movimiento obrero español. Los empleados de la fábrica gijonesa supieron ganarse el apoyo de la ciudadanía y de la clase política y con sus actuaciones consiguieron conversar sus puestos y enviar un mensaje al resto de personas en una situación similar. La lucha tiene recompensa. En plena crisis económica y en un contexto de cierres patronales y de recortes de derechos sociales, su ejemplo ha servido de inspiración para la redacción de centenares de artículos e incluso se está realizando un estudio sociológico sobre el fenómeno Tenneco. Pero el último capítulo de la historia aún no se ha escrito. Una vez superada la peor etapa, las discrepancias en el comité de empresa han supuesto la ruptura de la unión sindical y ha disparado la tensión entre los trabajadores. El último símbolo de la lucha obrera se desmorona.

Después de la venta de la compañía al grupo Quantum Capital Partners, que se hizo cargo de la fábrica gijonesa a través de la empresa Vauste, las discrepancias entre los miembros del comité, que ya venían de atrás, se han intensificado. En las últimas elecciones sindicales, UGT consiguió la mayoría de representantes (3), mientras que el resto de organizaciones (CCOO, CSI y USO) obtuvieron dos cada una. En la actualidad, la unidad de acción de siete delegados (todos excepto los de la CSI) se mantiene, pero la CSI ha marcado distancias. Según Nacho Fuster, secretario general del sindicato y trabajador de la planta gijonesa, las diferencias se deben a que, una vez firmada la venta, «el resto de sindicatos se tranquilizó». «Nosotros exigimos a la empresa una serie de garantías por escrito y, sorprendentemente, el resto se negó a apoyarnos». Su versión choca frontalmente con la de los representantes del resto de organizaciones con presencia en el comité, que consideran que Vauster está cumpliendo sus compromisos y que el futuro de la fábrica gijonesa es esperanzador.

La división quedó escenificada cuando los miembros de la CSI y sus simpatizantes, sin el apoyo del resto del comité, cortaron la carretera para mostrar su rechazo a que fuese Quantum Capital Partners quien adquiriese la compañía. En la pancarta de protesta se referían al posible comprador como un fondo buitre. Ese fue, según CSI, el punto en el que se tensaron las relaciones, y el secretario general de la formación añade que desde ese momento «se nos ha perseguido sindicalmente». «No se nos transmite información e incluso tuvimos que solicitar una asamblea como sección sindical, algo que es legal pero que nunca se había hecho».

Durante el proceso de venta, la empresa adquirió un compromiso de mantenimiento del empleo de tres años, pero desde la CSI no tienen claro que exista futuro más allá de esa fecha. «Estamos preocupados», afirma Fuster, quien acusa al comité de ser «cómplice de la empresa». Las posturas están enfrentadas y Fuster reconoce que en esta batalla están solos. «Tendemos las mano al resto para que se sumen», asegura, pero advierte de que «tomaremos las acciones sindicales oportunas en el momento en el que lo consideremos».

Críticas a la CSI

La versión de la mayoría del comité de empresa poco tiene que ver con la que argumenta Fuster. César González, delegado de CCOO que lleva más de diez años dentro del comité, explica que durante el conflicto ya hubo algún tipo de roce con los miembros de la CSI pero que sus actos fueron tapados para evitar que su comportamiento interfiriese en el proceso de negociación con la empresa. En su opinión, el problema se produce cuando el antiguo representante de la CSI se prejubila y nombra «a dedo», a su predecesor (Nacho Fuster). González sostiene que Fuster tuvo un papel secundario en aquel proceso y que ahora «busca una notoriedad» que no tuvo en su momento. La distancia entre las dos partes es tal que, según su versión, la CSI se separa del comité y comienza a tomar decisiones por su cuenta. González añade que las relaciones terminaron de tensarse en las elecciones sindicales, en las que la CSI esperaba sacar cuatro delegados «para controlar el comité» y finalmente solo obtuvo dos. El delegado de CCOO asegura que a partir de ese momento «se vuelven más reivindicativos».

González incluso afirma que después del corte de la carretera, los representantes de la CSI les pidieron perdón por haberse saltado la asamblea a la hora de llevar a cabo esa protesta. Por último, señala que «Vauste está cumpliendo y está buscando más empresas para crear un grupo que abastezca al mercado del automóvil. Estamos mejor que con Tenneco», concluye. Por todo ello, considera que las denuncias de la CSI «únicamente se justifican por el ego personal de una persona que busca hacerse un hueco político».

Otra fuente sindical que prefiere no desvelar su nombre confirma los argumentos de González y carga con dureza contra la CSI. «Hay una clara unidad de la mayoría del comité, quien decide hacer las cosas por su cuenta es la CSI», denuncia. «Ellos solo acatan la decisión de la mayoría si se hace lo que ellos quieren», defiende antes de añadir que «aquí no se ha echado a nadie, pero la diferencia es que nosotros somos capaces de acordar cosas mientras que otros solo están conformes si hay barricadas».

La misma fuente asegura que «no hay motivos de alarma, las cosas están funcionando bien». «Está claro que no tenemos respuestas a todo», pero afirma que están fabricando 10.600 ejes diarios, por lo que se están cumpliendo los objetivos de producción. «La CSI está empeñada en que este debe ser su bastión pero no es así. Lo único que hacen es malmeter y utilizar un lenguaje combativo. Estamos hartos de su victimismo», concluye.

En las próximas fechas comenzará la negociación del nuevo convenio de la empresa, momento en el que las partes tendrán que volver a sentarse a negociar. «Veremos si vienen o no», afirma la misma fuente respecto a la CSI, «mientras tanto, los demás seguiremos trabajando».

Valora este artículo

7 votos
Comentarios

El último símbolo de la lucha obrera se resquebraja