El pequeño comercio, en estado crítico

Las asociaciones profesionales señalas que la recesión, la competencia de las grandes superficies y la venta online y la incertidumbre política mantiene ahogados a los comerciantes

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Gijón

«En estado crítico». Así de contundente es la respuesta de Marcelino Tamargo, presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales del Valle del Nalón (ACOIVAN), a la pregunta de en qué situación se halla el pequeño comercio en su comarca. La crisis económica no tiene visos de terminarse, ni muchísimo menos, para este sector que la ha sufrido con especial intensidad desde que comenzara en 2008. «No acabamos de despegar», lamenta Tamargo, y el diagnóstico no es diferente cuando los consultados son los pequeños comerciantes de Gijón, Oviedo y Avilés. «Estamos volviendo a tasas negativas después del enorme trabajo que nos había costado lograr cierto repunte a finales de 2015 y principios de 2016», explica Javier Reig, portavoz de la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca (UCAYC). «El esfuerzo que empleamos no se corresponde con un retorno acorde», opina a su vez Carlos Bermúdez, presidente de la asociación ovetense ACSO.

Los factores que explican esta crisis son diversos; algunos de ellos particulares de una comarca en concreto, como el despueble que sufren las cuencas mineras asturianas, y otros comunes a todas, como la competencia feroz que para el pequeño comerciante representan las grandes superficies y la venta por Internet. «Los pequeños comerciantes jugamos con desventaja, porque las grandes superficies trabajan con mucha mayor rapidez y agilidad a la hora de adaptarse a los cambios», expone Carlos Bermúdez.

En cuanto a la venta online, baste decir que a principios de 2015 España ocupaba la cuarta posición mundial en el ranking correspondiente. Cada español se gastó ese año una media de 650 euros en compras por internet, y las cifras de este tipo de comercio no hacen sino aumentar vertiginosamente. Debido a ello, reina el pesimismo entre los pequeños comerciantes. A juicio de Javier Reig, «aquellas viejas calles comerciales llenas de luz y de actividad no van a recuperarse nunca».

Incertidumbre política

Hay quien de todas formas, aun reconociendo la venta online como una amenaza, pide y ve posible transformarla en una oportunidad. Es el caso de Carlos Bermúdez, para quien «la venta online es ciertamente un problema grave, pero el pequeño comerciante debería dejar de lamentarse y adaptarse a ello empezando a vender también por Internet». Pensando precisamente que es posible sobreponerse a esa competencia, la Unión de Comerciantes de Gijón y Carreño pone desde hace tiempo a disposición de sus asociados servicios como cursos, asesoría en materia de diseño de páginas web y redes sociales o aplicaciones gratuitas.

Un factor más es señalado por todas las asociaciones cuando se les pide que expliquen la crisis que sufre el sector: la incertidumbre política sin precedentes que vive el país. «El comercio se basa en la confianza, y la inestabilidad política no ayuda a que esa confianza exista», explica David Argüelles. «En situaciones de inestabilidad, las decisiones importantes de compra se aplazan y el consumo se retrae», analiza Javier Reig en la misma línea, recordando además que otra manifestación de este miedo derivado de la inestabilidad política es que los autónomos no se atrevan a hacer grandes reformas a veces necesarias para adaptarse a los nuevos tiempos y situaciones.

Lo que la política estropea, la política podría, por otra parte, ayudar a repararlo. O al menos esa es la opinión de Carlos Bermúdez, para quien «Asturias debería tener una consejería, y las ciudades una concejalía, exclusivamente dedicadas al comercio que coordinaran, orientaran e ofrecieran líneas de ayuda a las asociaciones de comerciantes». Así podría subsanarse, a juicio de Bermúdez, el problema de que muchos negocios echan el cierre al poco tiempo de abrir debido a errores de concepción de sus dueños. «Muchos negocios se abren por desesperación y no por vocación, y es muy cómodo abrir debajo de casa, pero quizá tu producto se venda mejor en Pola de Siero que en tu barrio de Oviedo, y una concejalía o consejería de comercio podría poner a tu disposición un servicio de orientación que te lo explicase antes de abrir y te evitase tener que pasar por el trago de cerrar a los tres meses», reflexiona Bermúdez.

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