Abanca se convierte en la principal entidad financiera del noroeste peninsular

Crece de golpe un 10 % para convertirse en banco referente del noroeste peninsular

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redacción / la voz

Abanca acaba de cerrar la mayor operación de crecimiento de su historia, la compra de la red portuguesa de Deutsche Bank, un movimiento excepcional en el mercado por dos motivos principales. El primero, porque protagoniza un notable salto al exterior, algo inédito entre las entidades financieras radicadas en Galicia, tanto entre las del pasado como entre las que aún existen. El segundo, porque le permite convertirse en un banco de referencia ya no solo en el noroeste español, sino en el peninsular. La mancha de red y negocio ya es considerable en ese espacio: es la primera entidad financiera en Galicia (tiene un 40 % de cuota), la segunda en León, la tercera en Asturias y ahora contará con 45 sucursales repartidas entre Lisboa y la frontera con Galicia. De ellas, 41 llegan del banco alemán. Antes contaba únicamente con cuatro oficinas, herencia de Caixa Galicia y Caixanova.

Con este movimiento, el grupo que preside Juan Carlos Escotet incrementa considerablemente su volumen -créditos, depósitos, fondos fuera de balance...-, en 6.500 millones, con 50.000 nuevos clientes, entre empresas y particulares de alto poder adquisitivo y baja morosidad, que es el perfil de quienes trabajan con el Deutsche Bank. El negocio del grupo crece así un 10 % de golpe, hasta los 72.000 millones de euros, frente a los 65.556 con los que cerró el ejercicio del 2017. Y se sitúa ya cerca de los 75.000 que se había marcado en el plan estratégico 2018-2020.

Ni Abanca ni Deutsche Bank han desvelado el importe de la operación. «Las partes no van a revelar el precio», apuntaban ayer fuentes del banco germano. Lo cierto es que para ese gigante Portugal se había convertido en un negocio no estratégico dentro del plan de reestructuración que lo ha llevado a vender otras redes, como la de Polonia al Santander, o incluso a poner a la venta la de España, que por una diferencia de precio -el Deutsche pedía más- no se la quedó la propia Abanca, que fue también la finalista en ese proceso.

Integración de 330 empleados

Fue ese frenazo a la venta en España lo que provocó que se pusiera en el mercado Portugal, que finalmente se ha llevado el banco gallego tras una negociación que ha llevado varios meses. El año pasado, la red ahora adquirida por Abanca le aportó al grupo alemán 7 millones antes de impuestos, según la memoria anual. Junto a esas 41 oficinas, repartidas principalmente entre Lisboa y Oporto, el grupo recibe una plantilla con unos 330 empleados que Abanca, según explican en la entidad, asume íntegramente. Se sumarán a los 4.300 que ya tiene.

La integración de Deutsche Bank Private & Comercial Client Portugal -su nombre completo- se cerrará en el primer semestre del 2019, una vez firmadas todas las autorizaciones y completada la integración tecnológica, algo en lo que ya tienen músculo los servicios informáticos del grupo, localizados en A Coruña. La intención es que todos los locales lleven entonces la marca Abanca.

La adquisición anunciada ayer es la segunda que realiza el equipo de Escotet en apenas nueve meses, tras hacerse con la financiera del Pastor, aunque de un tamaño menor.

Una red internacional para la emigración y la empresa gallega, y con un caso excepcional en Suiza

Para Abanca, el mercado exterior no es algo ajeno. Tiene desde hace más de diez años una presencia estable, vinculada a la emigración, en casi una decena de países repartidos entre América Latina y el centro de Europa. Esas oficinas son herederas de las antiguas Caixa Galicia y Caixanova, que salieron al exterior en respaldo de ciudadanos y empresas de la comunidad. Llegaron a contar hasta con ficha bancaria en Estados Unidos, aunque el elevado coste hizo que se cerrara. La actual Abanca ha absorbido oficinas del Etcheverría, banco gallego que también tuvo negocio en Venezuela, el país de origen del dueño del grupo, Juan Carlos Escotet.

Al frente de la división internacional está Alfonso Caruana Cámara, miembro del comité de dirección del grupo y uno de los primeros fichajes de Escotet tras la compra de Novagalicia.

Desde que se hizo cargo del grupo, el banquero hispanovenezolano ha abierto negocio en dos puntos: Brasil, con una oficina de representación, y México, con una financiera llamada Sentir Común. Y ahora da el gran paso hacia el mercado luso.

Abanca cuenta además con una peculiaridad en este negocio: tiene un banco en Suiza que se lleva directamente desde A Coruña, desde un búnker -por motivos de seguridad- en un polígono industrial. Es la única entidad financiera a la que se le ha permitido esa operativa a distancia, no dentro del país, por el fuerte peso que tiene la emigración en aquel territorio. Tiene oficinas en Ginebra y Zúrich.

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