Trump declara la guerra comercial a la Unión Europea al imponer aranceles al acero

Bruselas anuncia represalias y avisa: no aceptará chantajes

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bruselas / corresponsal

Estados Unidos apuesta por la guerra. Su presidente, Donald Trump, dio ayer el pistoletazo de salida a una ofensiva comercial contra la UE de consecuencias inesperadas. El magnate pasó de las amenazas a los hechos: impondrá a partir del 1 de junio un arancel del 25 % a las importaciones de acero europeas y de un 10 % a las de aluminio. La maniobra tendrá un coste relativo para la UE (6.400 millones de euros), pero sentará un precedente peligrosísimo para el sistema mundial de comercio. «Es un día muy triste [...]. Esto es proteccionismo puro y duro», lamentó ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, tras conocer la noticia.

De nada sirvieron las negociaciones impulsadas por la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, quien trató de convencer al secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross, de que el problema de sobrecapacidad de acero y aluminio en el mercado no se debe a los productores europeos, sino a los chinos. La UE no quedará excluida de las tasas anunciadas el pasado 23 de marzo. «A lo largo de las conversaciones, Estados Unidos intentó utilizar la amenaza de las restricciones comerciales como palanca para obtener concesiones de la UE. Esta no es la forma en la que negociamos, y menos entre socios, amigos y aliados», denunció ayer la sueca. Bruselas ya le ha dicho a Trump que la UE no cederá al chantaje y anuncia represalias «proporcionadas».

La primera medida de urgencia será acudir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para denunciar la violación de las normas de comercio internacionales. El problema de esta vía de resolución de conflictos es que la disputa legal podría alargarse años y amenaza con quebrar definitivamente el frágil apoyo de Washington a este mecanismo multilateral. Para hacer frente de forma más inmediata a los caprichos de la Administración Trump, la UE impulsará medidas de reequilibrio para proteger al mercado europeo del posible flujo masivo de importaciones de acero procedentes de china y otros países afectados por las restricciones estadounidenses. El tercer escudo de defensa comercial que extenderá la UE apunta a las importaciones norteamericanas. Bruselas está lista para imponer aranceles adicionales a varios productos de sello estadounidense. En un índice elaborado recientemente por los equipos de la Comisión Europea se estudiaba incluir los artículos de Levi’s, las motos Harley Davidson y el burbon. «No nos dejan otra opción», aseguró ayer Juncker con resignación.

La decisión ha levantado ampollas en todas las cancillerías europeas, especialmente en Berlín. El alemán fue el más prudente de los veintiocho Gobiernos a la hora de hacer redoblar los tambores de guerra ante el temor de que su industria automovilística acabe tarde o temprano en la hoguera de Trump, quien ya amenazó a la canciller, Angela Merkel, con restringir la importación de coches y equipamientos alemanes. «No tenemos interés en una escalada comercial entre la UE y Estados Unidos», admitió ayer su ministro de Exteriores, Heiko Maas.

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