Kukuxumusu acaba corneado

La famosa marca textil cierra sus tiendas, echa a su plantilla y va camino de la liquidación

r.s.
redacción / la voz

Kukuxumusu, la compañía conocida por el distinguido logo del toro azul diseñado por Mikel Urmeneta, dice adiós tras no poder hacer frente a una deuda con Hacienda. La empresa entró en concurso de acreedores esta pasada primavera. Tras no llegar a un acuerdo pasó a la fase de liquidación en la que se encuentra actualmente, según informó el Diario Vasco.

Kukuxumusu ha cerrado todas sus tiendas, exceptuando la que se encuentra en la ciudad de origen de la marca, Pamplona, en la transitada calle Mercaderes. Debido a la alarmante situación económica, la compañía ha despedido a 27 empleados de los 30 que formaban parte de la plantilla el mes pasado.

La página web del negocio textil no se encuentra activa a día de hoy. En el momento en el que la abres aparece el logo del toro azul en una pose avergonzada (ilustración empleada en la noticia) con el mensaje de «web en mantenimiento por reposición de stocks».

En 1989, Mikel Urmeneta, Koldo Ayestarán y Gonzalo Domínguez fundaron la marca que personificó a los animales con un humor característico, Kukuxumusu, beso de pulga en euskera. Urmeneta, diseñador gráfico e imagen pública de la empresa, cuenta que se percató de la existencia de este nicho de mercado al viajar a Australia, donde el negocio del suvenir estaba mucho más explotado que en Europa.

Los divertidos dibujos de la empresa pamplonesa se podían encontrar estampados en camisetas, tazas, paraguas e incluso ropa interior. Aunque Kukuxumusu comenzó a ser reconocida por el dibujo del toro azul con el pañuelo rojo propio de los sanfermines, también hizo varios logotipos inspirados en las tierras gallegas. Nunca antes se había visto a un pulpo tocar la gaita.

El nombre de la firma, que casi resulta imposible de pronunciar, terminó por estar presente en más de 100 países y colaboró con sonadas empresas y organizaciones como Facebook, Microsoft o Greenpeace.

La compañía llegó a tener hasta 100 empleados y facturar un total de trece millones de euros. Pero, como la mayoría de negocios, Kukuxumusu también se vio afectado por la crisis del 2014. La entidad se vio obligada a vender parte del accionariado, en concreto los títulos de los fundadores Ayestarán y Domínguez, que fueron comprados por el diseñador gráfico Ricardo Bermejo, convirtiéndose así en accionista mayoritario. Debido a tiranteces en la gestión, en el 2015, Bermejo rescinde unilateralmente de la prestación de servicios de Urmeneta como director artístico.

Dos años más tarde Urmeneta crea una nueva marca a la que bautizó con un nombre casi tan estrambótico como el de su anterior empresa: Katuki Saguyaki, carne de gato, manjar de ratón, en euskera. Junto a él se encuentra parte del equipo gráfico de Kukuxumusu.

El nacimiento de esta empresa trajo consigo la guerra por los derechos de la propiedad intelectual. Kukuxumusu impuso una demanda contra su fundador por utilizar los iconos, previamente cedidos, en su nueva compañía. En marzo de 2017 la sentencia concluyó a favor de Bermejo y condenó a Urmeneta a no reproducir los diseños de la marca. Pero ya había comenzado su declive.

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