Cirugía de urgencia para evitar que el peso argentino se desangre

Macri diseña un plan de medidas con podas en la Administración e impuestos a la exportación de grano


buenos aires / e. la voz

La crisis financiera en Argentina ha socavado la situación política de Mauricio Macri y obligado a su Administración a acelerar el ajuste del gasto del Estado, promover nuevos cambios en la estructura gubernamental, e imponer nuevos impuestos a la exportación de granos para dejar el déficit fiscal en el 1,3 % del PIB.

Estos son los cambios que ha diseñado el equipo económico argentino este fin de semana, con la supervisión del presidente, en la Quinta de Olivos, modificaciones que contarían con el guiño del Partido Justicialista y también de los aliados políticos como la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica. Su anuncio se hará oficial mañana y tiene por objetivo calmar a los mercados, que provocaron la devaluación de un 80 % de la moneda durante el 2018 y que han disparado la prima de riesgo del país hasta los 776 puntos.

La abrupta depreciación del peso argentino, que tocó el jueves un techo de 39,80 pesos por dólar, ha dejado en una posición muy endeble al Gobierno macrista. El Ejecutivo debe ahora adoptar enérgicas medidas para recuperar protagonismo y la confianza de los inversores que le hicieron pagar la política gradualista adoptada en materia de recorte de gastos y falta de efectividad en las reformas estructurales.

Argentina da por descontado que el paquete de medidas contará con la bendición del FMI, gracias al contacto permanente que existe entre Washington y Buenos Aires y da por hecho la llegada de un préstamo de 50.000 millones de dólares (43.075 millones de euros) prometido al país para que pueda cumplir con sus acreedores hasta fines del 2019.

Según ha trascendido tras las reuniones que Macri mantuvo con sus máximos colaboradores, el Gobierno argentino se dispone a achicar aún más la estructura gubernamental, con más recortes en cargos jerárquicos, y a promover un aumento en las retenciones a la exportación de soja, y reimplantarlas para el trigo, maíz y girasol. Se rompe así la promesa electoral de eliminar las retenciones a las exportaciones de grano adoptadas en enero del 2016.

Desde la Casa Rosada, se considera que con las medidas propuestas «vamos a restablecer la tranquilidad de todos los argentinos, estando menos expuestos a la volatilidad que proponen los mercados». 

Dificultades del ajuste

La consultora Quantum, del exsecretario de Financiamiento Carlos Marx, subrayó lo «difícil» que se presenta la posibilidad de «profundizar el ajuste fiscal» que lleva adelante Argentina, que recortó de casi el 6 al 1,3% en los últimos dos años y medio, y expresó que se debe mejorar la recaudación tributaria: «Reponer las retenciones a las exportaciones del 10 % generaría ingresos adicionales por 1,2 al 1,4 % del PIB», expresó.

Al colocar de nuevo los derechos de exportación a los granos, Macri rompe con su promesa de campaña justamente para imponerle un freno a la devaluación del peso: el jueves, con una subida del 15% respecto al cierre anterior, el dólar trepó 39,8 dólares. Solo en el último mes, la moneda argentina se depreció un 35,5 %. Tras sentir este golpe, el Banco Central intervino en la plaza e inyectó en 48 horas 1.150 millones de dólares en 48 horas, con lo que consiguió bajar la divisa a 38.

Con las medidas propuestas, Mauricio Macri se juega su acotado capital político para revertir una difícil prueba que le plantea la realidad cambiaria y económica de Argentina. Hoy, su Gobierno no cuenta con el margen necesario para encarar reformas estructurales que requieran la aprobación del Congreso, donde no cuenta con mayoría parlamentaria suficiente.

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