Las ventajas de ser «au pair» en Londres

Leticia García completa su experiencia y formación como maestra haciéndose cargo del proceso de enseñanza y aprendizaje de tres niños británicos

Leticia García Menéndez
Leticia García Menéndez

Redacción

Un trabajo parcial, mal pagado, pero que puede llegar a servir para adquirir experiencia profesional de cara al futuro, o no. Esa es la situación de muchos asturianos que inician su vida laboral en la región mientras esperan a que su situación mejore conforme pasa el tiempo y todo sigue igual. Leticia García era una de ellas. Maestra diplomada en Educación Infantil, graduada en Educación Primaria y AL (Audición y Lenguaje), dejó un puesto de trabajo en el Principado en el que se sentía estancada «para poder avanzar de verdad», cuenta. Así acabó, hace casi ya dos años, en Londres.

«Aquí estoy trabajando de «au pair» y cuido a dos mellizos de tres años y su hermano mayor de nueve en una familia maravillosa», explica. Tras intercambiar varios correos y realizar una entrevista por Skype, en agosto de 2016 hizo las maletas y partió de Gijón a la capital inglesa. «Las condiciones son muy buenas y el trabajo me gusta, ya que a mí me encantan los niños, ver cómo evolucionan y ayudarles en ese proceso de enseñanza y aprendizaje. Por eso estudié para ser maestra».

Aunque Londres es una de las ciudades más caras de Europa, sobre todo si se compara con la calidad de vida de Asturias, Leticia cuenta que «los sueldos también son mayores», lo que le permite, no solo mantenerse, sino aumentar su experiencia profesional y continuar su formación como profesora: «Además de un curso de inglés al que acudo cada mañana, estuve estudiando en la universidad a distancia y, tras realizar el mes pasado los exámenes, ya puedo decir que soy también maestra de Audición y Lenguaje». Este hecho, asegura, fue muy gratificante: «Me siento más realizada personalmente, ya que aunque en Asturias tenía la suerte de que mi familia me podía mantener, y lo hacían encantados, pero necesitaba poder sentir que lo podía hacer por mí misma». Ahora tiene claro que esta experiencia ha sido un «empujón emocional» que la ha ayudado a crecer profesional y personalmente.

Un ritmo acelerado

«Dicen que Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Pues yo diría que Londres se le asemeja bastante», cuenta. Ese ritmo frenético que empapa a la ciudad se ve compensado con las oportunidades de ocio que ofrece: «Hay muchas opciones para los niños, los museos son gratuitos y los parques son maravillosos». Si bien, ese ritmo hace que sea más difícil coincidir y hacer amistades sólidas. «La vida social es muy diferente a la de Asturias», mantiene.

Las costumbres del lugar, aun diferentes, se han convertido en parte de su personalidad. «Ahora madrugo más, me echo más temprano, como a horas diferentes que en España, intento ser más puntual, y si choco con un árbol, le pido perdón al árbol», comenta divertida aludiendo a la excesiva educación de los británicos. Asimismo, al tratarse de una ciudad que aglutina a personas procedentes de diversos lugares del mundo, «siempre tienes la posibilidad de hablar, conocer y relacionarte con gente de muchas nacionalidades», sostiene.

El 8 de marzo, un momento emocionante

Los medios internacionales también hicieron eco de un día que pasará a la historia. Para Leticia, las imágenes 8 de marzo le aportaron mucha esperanza: «Me sentí orgullosa de ser española como nunca y me devolvió la ilusión de creer que en España las mujeres tenemos la posibilidad de un futuro mejor por delante y que debemos luchar por ello».

Una vida en Asturias

La gijonesa está exprimiendo una etapa, sin duda, positiva; sin embargo, «es inevitable echar de menos a mis seres queridos, la playa y la montaña». También echa en falta, explica, esa costumbre tan española de quedar un domingo para el vermú y acabar en una comida improvisada, pasando por la sobremesa, que se alarga casi hasta la cena. «Esa sidra en la cuesta del Cholo mientras te da el solín, los paseos por el Muro de San Lorenzo respirando ese aire puro del cantábrico, ir a Teverga y contemplar ese verde que solo hay en Asturias... eso, eso no se paga con dinero».

Su estancia en Londres está siendo muy productiva en todos los ámbitos, pero sus objetivos a largo plazo se plantan en Asturias, donde espera ejercer como maestra en un puesto adecuado a su formación y experiencia, para lo cual tiene dos opciones: presentarse a una oposición o adentrarse en el sector privado o concertado, para lo que es indispensable tener un buen nivel de inglés. «Gracias a estos años en Londres, a mi vuelta tendré el camino más fácil para ir hacia una de estas dos opciones», asegura. «Espero tener suerte y encontrar allí mi presente, pero de no ser así no descarto volver a marcharme».

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