«Que las mujeres me digan que quieren trabajar en la construcción es casi revolucionario»

María Calzadilla trabaja para Cruz Roja Luxemburgo en arquitectura de desarrollo en Dakar, donde reside con su familia

María Calzadilla
María Calzadilla

Redacción

Si hablamos de arquitectura de cooperación, en Asturias resuena el nombre de María Calzadilla. Aunque no será por los años que ha vivido en la región. Cuando en el año 2000 terminó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid no esperó siquiera a colegiarse. Cogió sus maletas y voló hasta Lisboa, donde trabajó durante cinco años. Un año en Lisboa y en 2006, vuelta a España. Allí se preparó para la cooperación mediante un curso de especialización en la Escuela Politécnica de la capital. «La especialización es necesaria porque no solo aprendes otra forma de construir sino las herramientas de cooperación internacional que son específicas para todos los sectores». Actualmente vive y trabaja en Dakar, donde piensa quedarse durante los próximos años. 

El interés de esta asturiana por la arquitectura de cooperación no surgió por casualidad o destino. Cuando comenzó la carrera sabía para qué estaba estudiando. «Siempre tuve el interés de trabajar en cooperación, familiares míos ya lo hacían». Pero para ella era importante aprender primero el oficio, por eso dio sus primeros pasos en un estudio privado portugués. «Afortunadamente, con la experiencia que tenía en obra y mi especialización, encontré trabajo relativamente rápido. Allá por el año 2007 tampoco había tantos arquitectos buscando salir fuera, había mucho trabajo en España», cuenta Calzadilla.

Parcelar, urbanizar y construir. Este es el orden de pasos a seguir a la hora de llevar a cabo la construcción de una obra en países como España. Pero en otros lugares en vías de desarrollo la teoría no es igual a la práctica. Tal y como explica Calzadilla en muchas ocasiones no hay más alternativa que trabajar en contextos informales, en comunidades que carecen de planificación urbanística. «Es necesario cambiar el chip. Allí la gente autoconstruye sus propias casas según vayan teniendo medios», explica la arquitecta. Aunque actualmente Calzadilla no se dedica específicamente a la construcción, sino a prevención y la formación. Concretamente, el proyecto es de «refuerzo de capacidad» Desde Dakar se trabaja con los equipos técnicos de la Cruz Roja de cada país para tener controladas las necesidades. «Se trabaja para que, si llega una emergencia, se puedan dar una respuesta rápida a las necesidades de alojamiento de las personas».

Enseñar a construir a la gente de los poblados es también algo fundamental es su proyecto. El adobe es uno de los elementos principales en la construcción de las viviendas. La arquitectura de tierra se esta revalorizando tanto en los países de desarrollo como en los que están en vías. «Es de gran importancia debido a su valor ecológico y comportamiento térmico. pero también tiene mucho peso que se prácticamente gratuito». Es por eso que forman a los albañiles y a las gentes de las comunidades para mejorar esa técnica incluyendo cemento para hacerlo así más resistente al agua. «Son pequeñas mejoras para que las casas tradicionales sean mas resistentes, por ejemplo, a las inundaciones», explica Calzadilla. Por cosas como estas es por las que la arquitecta insiste en que la arquitectura mejora la vida de las personas. «Cuando trabajas en cooperación las personas que se benefician de tu trabajos son personas que normalmente están en una situación de vulnerabilidad muy grande. Con lo cual tienes una motivación extra para hacer bien tu trabajo».

El factor de género, muy presente

Los países en los que trabaja Calzadilla son, por lo general, lugares de contexto machista. Explica que hay mujeres profesionales que se imponen y trabajan, aunque les cuesta mucho más. «A mí me ocurre lo mismo, pero como soy de fuera me ven diferente y no he tenido problemas directos. Pero si intentamos tener el factor de género muy presente». Cuando trabaja con su equipo intentan que las mujeres se vean favorecidas y que su condición dentro de la comunidad mejore a través de sus proyectos. En el sector de la construcción, asegura Calzadilla que las mujeres tienen mucho más impacto. «Dentro de una obra me han visto mujeres y se han acercado para decirme que quieren trabajar en esto. Eso es casi revolucionario porque de repente se rompen los esteoreotipos de género y es bastante efectivo».

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