La ingeniera asturiana que puja por las energías renovables en Londres

Raquel Fernández lleva cinco años residiendo en la ciudad inglesa, donde ejerce su profesión en una empresa de proyectos de construcción a nivel mundial

Raquel Fernández (al frente) con su amiga Cristina sobre el Meridiano de Greenwich
Raquel Fernández (al frente) con su amiga Cristina sobre el Meridiano de Greenwich

Redacción

Las ganas de perfeccionar un idioma y la curiosidad por conocer un país nuevo llevaron a Raquel Fernández a Londres hace ya cinco años. «Siempre quise conocer Londres y me pareció buena idea acabar mi proyecto de fin de carrera mientras estudiaba inglés allí», cuenta. Lo que empezó siendo un plan para un par de meses ha acabado por volverse, de momento, permanente. «Me enamoré de la ciudad y decidí acabar la carrera mientras trabajaba de nanny y preparaba un examen de inglés para acceder a la universidad, en caso de que me apeteciera en un futuro», explica. Pero no hizo falta ya que, poco después de entregar su proyecto final, encontró un empleo.

Ahora, Raquel trabaja para una empresa de energías renovables que impulsa proyectos de construcción alrededor del mundo. Durante su residencia en España no pensaba que sería tan inmediato adentrarse en el mundo laboral , «pero Londres es la ciudad de las oportunidades a nivel profesional, y no solo en ingeniería sino en todos los ámbitos», mantiene. Allí se dedica al diseño de edificios e infraestructuras implementando soluciones sostenibles pare reducir el impacto medioambiental que estos pudieran tener «y así también aumentar su valor», afirma.

Entre los problemas a los que se enfrentaba antes de su marcha, estaban las excesivas exigencias o las ofertas precarias: «Lo único que veía cuando me ponía a buscar trabajo en España era una experiencia mínima de cinco años o una beca sin sueldo; no había término medio». Circunstancia que la empujo, de manera definitiva, a disipar sus dudas sobre si debía o no quedarse en la capital inglesa. «Creo que es bastante triste que después de todo el dinero invertido en educación, sean otros países los que se beneficien de los profesionales españoles», sostiene. 

El ajetreo diario y el ritmo de vida acelerado propio de una gran ciudad impiden a Raquel escaparse a Asturias con asiduidad; sin embargo, «siempre lo intento aunque sea para un fin de semana largo. Pero principalmente intento guardar mis días de vacaciones para volver en verano y en navidades», cuenta.

Aunque le gustaría volver a residir en el Principado o en cualquier otra comunidad del país para poder estar cerca de su familia, la diversidad de la ciudad y la mentalidad abierta y adaptativa de las personas que residen en Londres han hecho que la ciudad se haya convertido en su nuevo hogar.

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