Estudiar la carrera en el extranjero, una alternativa a la crisis

Carla Sena es una asturiana afincada en Londres, ciudad donde emigró y cambió su vida

Carla Sena en Londres
Carla Sena en Londres

Redacción

Podría decirse que Carla Sena es ciudadana del mundo. A sus 27 años ha vivido en lugares tan dispares como Uruguay, país al que emigró durante unos años en su niñez, o Reino Unido, país en el que reside actualmente. La capital londinense le dio una nueva oportunidad, una carrera universitaria y una vida pues, tras casi diez años viviendo allí, esta joven encontró el amor, fruto del que nació su hijo Tariq.

Desde bien pequeña, Sena aprendió a viajar y a poder encajar y mimetizarse con su entorno. Aunque se mudó durante algunos años a Uruguay, esta asturiana volvió a su tierra junto a su familia, donde también vivió en distintos puntos de la región. Estudió en el colegio de las monjas de Navia, así como unos años en el de Infiesto, ya que por motivos laborales sus padres tenían que desplazarse. Finalizó su formación en el IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca, donde estudió el Bachillerato de ciencias. «Acababa de terminar Bachillerato y frente a mí se abría un mar de posibilidades, pero también de muchas dudas. España estaba en crisis y quedarme suponía un futuro incierto», explica Carla que, a pesar de no tener saber muy bien qué era lo que quería estudiar, una duda propia de cualquiera a esa edad, sí que tenía claro que debía buscarse una salida en el extranjero y, de paso, aprender inglés. 

Era 2009, y España estaba sumida en la crisis económica. Por eso, Carla decidió emigrar a Londres con tan solo 18 años. Los inicios no fueron fáciles, como bien cuenta la asturiana: «En el instituto siempre saqué buenas notas en Inglés, así que aterricé en Londres con plena confianza en mis habilidades pero, tan pronto empecé a intentar entablar conversaciones con los británicos, me di cuenta de que sabía bastante menos de lo que pensaba, y que además me costaba bastante entenderlos». Esta dificultad la llevo a replantearse el estudio, pero nunca se rindió. Con esfuerzo y mucha tenacidad se graduó en 2014 en la carrera de Genética.

Choques culturales

A pesar de que Carla ya es una londinense más, esta asturiana no olvida sus raíces. «Además de extrañar a mi familia y amigos, echo en falta el clima de Asturias. En Londres hace mucho frío y oscurece muy temprano: en invierno, a las cuatro de la tarde ya es de noche», explica, acordándose también de la comida y la personalidad española, mucho más cálidas y cercanas que la inglesa.

El estilo de vida también es distinto. «En Londres todo el mundo tiene prisa: en el metro los transeúntes suelen ir enfrascados en sus móviles o periódicos evitando el contacto visual con otros pasajeros. Es raro ver a desconocidos hablando, aunque también es cierto que los británicos son muy educados y siempre ceden el asiento a embarazadas o personas mayores», afirma Sena. Por supuesto, en la ciudad británica no existe la cultura de la siesta, aunque todos la conocen y la asocian con España. La asturiana trata de desmontar el tópico, y les explica que «en España cada vez se trabajan más horas y la mayoría de personas no tienen tiempo de dormir después de la comida». 

Otra diferencia entre ambos países es que en Inglaterra los comercios suelen cerrar a las cinco de la tarde. «Este no es el caso con las ciudades grandes, pero en los pueblos el high street, que es la calle principal, esta totalmente vacía por las tardes», señala. El entorno en el que se mueve no se caracteriza por tener mucha afluencia de asturianos, «y eso que alguna vez he visto la bandera del Principado en algún mercadillo, pero no he tenido mucha suerte en este aspecto», apunta. Carla se mantiene informada de lo que pasa en España por Whatsapp a través de su familia.

Un cambio de vida

Gracias a sus estudios, Sena comenzó a trabajar para una compañía de pruebas de ADN cuando conoció a Moe, su actual marido y padre de su hijo. El destino quiso que esta asturiana encontrase en Londres al amor de su vida, un inglés de ascendencia somalí, con el que comparte su presente y su futuro. «En Inglaterra te dan un año por maternidad, por eso actualmente no estoy trabajando. Me gustaría buscar algo con un horario flexible para poder pasar más tiempo con el peque», explica la asturiana, llena de felicidad por su bebé y su vida en la capital inglesa, donde de momento tienen pesado seguir.

«Mi pareja no habla español y yo tampoco hablo swahili, que es su idioma natal así que, al ser de lugares diferentes, tenemos que buscar un país neutro donde ambos tengamos oportunidades», explica Carla, que está animando a su marido a que aprenda el idioma. «Ahora es más fácil al tener un bebé a quien constantemente le hablo en español. Quién sabe, tal vez un día volvamos todos juntos a la patria querida», considera.  

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