Aprender inglés con una media de 300 días de sol

Antón Corpas emigró a Malta para mejorar el idioma y acabó fundando una agencia para ayudar a estudiantes de todo el mundo

Antón Corpas en Malta
Antón Corpas en Malta

Redacción

Antón Corpas Martínez es un asturiano que decidió emigrar a la isla de Malta para mejorar su nivel de inglés en 2013. Cinco años después trabaja como director comercial en su propia agencia, Cursando Inglés, en la que ayuda a otros estudiantes de distintas partes del mundo con el idioma anglosajón.

Corpas, nacido en Oviedo en el año 88 y residente en Luarca, estudió Gestión Comercial y Marketing. Al acabar sus estudios comenzó a trabajar pero, tal y como cuenta: «En el trabajo en el que estaba, salió una oferta interna para ascender de puesto pero pedían un inglés avanzado y mi nivel era el básico, con el que salimos del instituto». Fue entonces cuando Antón tomó la determinación de buscar destinos para ir a mejorar el idioma y no quedarse estancado en el mismo puesto. «Tras mirar diferentes opciones me decanté por ir a Malta para realizar el curso de inglés por seis meses», describe y añade que, a pesar de que su intención era estar solo medio año, su estancia se alargó algunos meses más. 

¿Los motivos de su decisión a la hora de elegir esta isla? «Malta es un destino en el que se tiene una calidad de vida muy buena, los sueldos dependen mucho de la titulación y del nivel de inglés de cada uno, pero aún con un nivel bajo de inglés se puede trabajar, y mientras estudias, vas mejorando mucho el idioma», explica el luarqués. Además, afirma que otro punto positivo de Malta, y que ayuda mucho a la hora de adaptarse a su ritmo de vida, es el clima: «Las primeras semanas fueron de adaptación a un nuevo idioma, una nueva cultura y el hecho de ir sólo tan lejos de mi casa, pero poco a poco me fui aclimatando, conociendo gente de todo el mundo y mejorando mi inglés, y todo esto se lleva mucho mejor con un clima como el de Malta, donde hace de media 300 días de sol al año».

Eso sí, a pesar de que el clima cálido del Mediterráneo poco tiene que envidiar a la lluvia asturiana, la comida local es otra historia. «Lo que más eché de menos de Asturias fue la comida sin ninguna duda, pero a los dos meses me enviaron un paquete cargado de productos asturianos para coger fuerzas», cuenta. Una vez aclimatado y cargado de comida asturiana, comenzó a trabajar en la escuela de inglés en la que estudiaba, para ayudar a otros como él en la mejora del inglés. 

Actualmente, y tras montar su propia agencia de idiomas, Corpas vive entre Palma de Mallorca y Malta, aunque no olvida su tierra. «Gracias a Dios, puedo visitar Asturias, mi familia y mis amigos cada 2 o 3 meses», explica Antón, que acaba de volver a Mallorca «con un buen chute de energía» tras visitar el Principado estas Navidades . A pesar de todo, y aunque está volcado en su proyecto, tiene claro su futuro: «Estoy seguro de que volveré a Asturias a vivir, no sé cuando porque mi vida es un poco nómada, pero la tierrina y su gente es irremplazable».

De mejorar el inglés a enseñarlo

Hoy en día, tras cinco años de enseñanza y a la vez aprendizaje del inglés, Antón sigue ayudando a cientos de estudiantes a través de la agencia que fundó para tal fin. Allí, asesora a cada estudiante de manera personalizada y se asegura de que, desde el primer momento que la persona interesada pisa la isla tenga todo cubierto, ya sea el traslado, como los cursos, el alojamiento o cualquier duda.

«Me gustaría animar a todos aquellos que estén dudando si vivir una experiencia así, es algo que yo recomiendo 100%, no solo por mejorar el inglés, sino también por conocer gente de todo el mundo», explica Corpas, e invita a todos aquellos que quieran vivir su experiencia a visitar su página web www.cursandoingles.es o su Facebook.

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