Cuando la aventura se convierte en tu forma de vida

Javier Martínez es un fotoperiodista asturiano que reside en Londres pero recorre todo el mundo debido a su profesión. Pretende montar una empresa de viajes

Javier Martínez Mansilla
Javier Martínez Mansilla

Redacción

Javier Martínez Mansilla es un escritor y fotoperiodista que recorre todo el mundo documentando sus viajes. Aunque su residencia se encuentran entre Londres, ciudad a la que se mudó por amor, y Luarca, su pueblo natal, el asturiano visita multitud de culturas debido a su situación laboral. En sus diversas aventuras, ha sabido apreciar las diferencias y similitudes que encuentra en otros lugares, a los que compara con la tierrina, de la que añora su proximidad a la naturaleza. Aunque su futuro es incierto y no sabe con seguridad si podrá volver a Asturias, tiene clara una premisa: le gustaría crear una empresa de organización y asesoramiento de viajes de aventura y supervivencia. Es decir, continuar viajando y ayudando a otros a viajar.

Este luarqués se graduó en 2010 en la diplomatura de Magisterio Musical en la Universidad de Oviedo. A pesar de su amor por la música, su pasión por viajar siempre fue más fuerte. Quizás por esta razón estudió una segunda carrera en Madrid, Periodismo, grado que complementó con el máster en Periodismo de Viajes, que terminó en 2015 en Barcelona. Esta formación le ha permitido trabajar como escritor y fotoperiodista de viajes desde hace años, gracias a sus colaboraciones con el Grupo Prisa, CincoDías, la Guía Repsol o Condé Nast Travelerentre otros.

Diferencias y similitudes culturales

«Cuanto más viajas te das cuenta de que todos los lugares y sus culturas son diferentes. Sin embargo, creo que a la vez siempre encuentro elementos que se repiten. En los rituales, en la música, la vestimenta, la gastronomía, los comportamientos...», explica Javier. Encuentra similitudes con Asturias en lugares celtas como la Bretaña francesa o Irlanda. Similitudes que no ve en España, en la que observa mucha diversidad de una comunidad autónoma a otra. «Me llama mucho la atención que en el resto de regiones vean a Asturias como el salvaje norte, un lugar diferente al resto al que siempre quieren volver», cuenta. Una razón para llevar a su tierra por bandera, de la que admite extrañar a la familia y a los amigos y esa proximidad con la naturaleza: «En Asturias en diez minutos puedes estar en una playa, acantilado, bosque o montaña... Da igual el clima, sabes que siempre lo tienes ahí y que en cualquier situación puedes escapar. Eso es muy difícil de conseguir en otros lugares y no lo apreciamos hasta que estamos fuera».  

Puede que por ese sentimiento, uno de los destinos que más le marcó fue su viaje en solitario en 2017 por los parques nacionales de Alaska y Canadá. «Viajar solo es un ejercicio de autodescubrimiento que le recomiendo a todo el mundo, y más en un lugar tan salvaje como ese. Ahí te sientes más pequeño que en ningún lado y te das cuenta de que la naturaleza es la única que manda», describe.

A Londres con amor

La principal motivación de su traslado a Londres en noviembre de 2018 fue el amor: «Mi novia es actriz de teatro musical, quería tomar clases y hacer castings para trabajar en uno de los lugares más prestigiosos del mundo para su profesión. Y yo al ser periodista freelance y colaborar con diferentes medios en España escribiendo reportajes de viajes, me pareció una buena oportunidad para ampliar fronteras profesionales, mejorar mi nivel de inglés y empezar a trabajar con publicaciones extranjeras».  Es pronto para afirmar que se ha aclimatado, pero sí para admitir que debido a su situación laboral no le ha sido difícil asumir el choque cultural. Las grandes diferencias que aprecia son los horarios, muy distintos a los españoles, el ritmo frenético de la ciudad y la diversidad de ocio: «Los teatros se llenan, la oferta en restauración es inabarcable y parece que siempre hay tiempo para practicar deporte. Es una ciudad muy estimulante». Eso sí, «las distancias son grandes y el transporte, aunque estupendo, es carísimo».

A eso pueden sumarse las dificultades de transporte aéreo con las que Javier tendrá que lidiar a lo largo de este año entre Luarca, donde reside su familia y tiene su nueva casa y Londres. Quién sabe lo que le deparará el futuro. En su cabeza, de momento, están los viajes y no hacer demasiados planes. «También me gustaría combinar mi trabajo actual con la creación de una empresa de organización y asesoramiento de viajes de aventura y supervivencia», concluye.

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