La colonia asturiana de Bruselas

Jose Carbajales es un gijonés, casado con una naviega, que ha formado una familia y una vida en Bélgica. Allí conviven con otros asturianos emigrantes

Jose Carbajales con Carmen (otra asturiana, procedente de Arriondas, que lleva en Bélgica casi 50 años)
Jose Carbajales con Carmen (otra asturiana, procedente de Arriondas, que lleva en Bélgica casi 50 años)

Redacción

Jose Carbajales es un gijonés que tras finalizar sus estudios de veterinaria, y tras aprobar una oposición para la Comisión Europea, decidió emigrar a Irlanda en el año 2.000, donde le contrataron como inspector veterinario para esta institución. Tras seis años en el país y después de haber dejado su vida en la tierrina, que siempre tiene presente, se mudó a Bruselas. Hoy en día comparte su vida en la capital con otra asturiana, su mujer, nacida en Puerto de Vega, de cuyo matrimonio han tenido tres hijos. Una estancia también disfrutada con otros muchos asturianos emigrantes de diferentes épocas, que en su día montaron una colonia en Bélgica. Por lo que Jose anima a las nuevas generaciones a vivir una experiencia europea.

Tras cursar sus estudios de veterinaria en León, Carbajales decidió preparar las oposiciones para labrarse una carrera en la Comisión Europea. Objetivo que consiguió en el año 2.000, cuando emigró para trabajar como inspector para la oficina veterinaria y alimentaría de Dublín. Los inicios del asturiano fueron complicados, además de echar de menos su tierra natal, su nivel de inglés no era muy bueno, pero tal y como explica, «las ganas de aventura y conocer mundo, podían con todo». Lo que le permitió vivir una etapa muy interesante de su vida, de la que afirma guardar muy buenos recuerdos y anécdotas, debido a que el trabajo era muy intenso y le obligaba a viajar y conocer nuevos países con bastante frecuencia. «En aquella época, prácticamente no había horarios, ya que iba de la redacción del informe del país que acababa de visitar a la preparación del siguiente viaje», cuenta Jose.

Pero todo cambiaría para el gijonés en el año 2006, cuando se trasladó a Bruselas, ciudad en la que reside actualmente. Tras 13 años en el país ha trabajado en diferentes Direcciones Generales de la Comisión Europea y en el Servicio Exterior de la Unión Europea, trabajando actualmente en el Servicio de Auditoria Interna de la Comisión Europea. Una experiencia sin duda muy distinta a la de su anterior destino, y no solo porque Carbajales haya hecho de Bélgica su hogar, donde tiene una familia, también porque se siente como en casa, gracias en parte a la gran afluencia de asturianos. «Al contrario que en Irlanda, donde apenas conocía o coincidía con asturianos. Aquí en Bruselas, aún hay una colonia de asturianos importante, de aquellos que emigraron en los años 60 y 70», explica, aunque la crisis ha hecho mella en la comunidad. «Antes había una Oficina del Principado de Asturias donde se organizaban eventos regularmente y participaban muchos asturianos, también un restaurante y una asociación. Pero con la llegada de la crisis todo desapareció». Si bien es verdad que los emigrantes siguen muy vigentes en el país, sin ir más lejos, Jose cuenta que el pasado fin de semana, al llevar a su hijo a un partido de fútbol que jugaba contra un equipo de allí, el Moreda-Uccle, se encontró con que los encargados de gestionar el equipo desde hace muchos años son paisanos suyos. 

Asturias desde la distancia

A pesar de haber formado su hogar y debido a que ambos son oriundos de la tierrina, intentan viajar a menudo para visitarla, un deseo que cada vez se vuelve más complicado: «Me acuerdo que cuando llegamos a Bruselas teníamos un vuelo directo. Hoy día esa conexión directa ha desaparecido y tenemos que ir a Santander, Bilbao o Madrid. Los asturianos que trabajamos en las instituciones europeas nos hemos movilizado recogiendo firmas y enviando peticiones a las compañías aéreas sin conseguir nada. Por todo esto la veo cada vez más aislada». Comenta Carbajales, que sigue la actualidad de su región y cada vez tiene una imagen más triste del Principado, debido también al cierre continúo de los negocios.

De todas formas, aunque tiene claro que cuando terminé su vida laboral volverá a su patria querida, Jose anima a los jóvenes a vivir su experiencia en la Unión Europea: «Hay muchos programas que facilitan esto en casi todos los sectores, como por ejemplo los Erasmus para los estudiantes y las oposiciones, que se organizan regularmente para trabajar».

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