Congeniar con el carácter teutón: el reto de una Erasmus asturiana en Alemania

La gijonesa Mandy Delmiro hizo las maletas en septiembre rumbo a Münster

La gijonesa Mandy Delmiro en el centro de Münster
La gijonesa Mandy Delmiro en el centro de Münster

Redacción

Un país nuevo por descubrir, un año de Erasmus y la difícil tarea de acostumbrarse a una cultura distinta de la asturiana. La gijonesa Mandy Delmiro aterrizó el 17 de septiembre en Münster, Alemania, donde llevaría a cabo su estancia estudiantil en el país teutón. Siendo la primera vez que viajaba sola, los miedos y las inseguridades le acompañaron en su primeros días en la ciudad germana. Una localidad en la que los estudiantes extranjeros son multitud y el ambiente universitario prima, aunque las tradiciones alemanas son muy marcadas. Sobre todo, las formas de presentarse a los extraños y congeniar con el carácter teutón. «Estamos acostumbrados a recibir y saludar a la gente de forma muy cercana y eso es algo que verdaderamente nos diferencia de los alemanes», explica la gijonesa. Los dos besos con los que un español saluda por primera vez chocan con el carácter reservado de los alemanes, que suelen sentirse incómodos ante esta forma efusiva de saludar.

La estancia de Erasmus de esta asturiana está siendo toda una experiencia que le está ayudando a crecer como persona y a madurar ante el desafío de conocer otras culturas y convivir con personas de países diferentes. Salir de la «zona de confort», según señala la gijonesa, ayuda a «conocer una cultura diferente a la que estamos acostumbrados y por ello nos obliga a adaptarnos». Por ello, Mandy Delmiro considera que esta es una experiencia que «todo el mundo debería vivir».

La gran cantidad de estudiantes internacionales que viven en la ciudad alemana fue el principal factor que contribuyó a que la adaptación de esta asturiana a su nuevo destino fuese más llevadera. Las dudas y los temores que al principio se le presentaron fueron difuminándose conforme la gijonesa fue conociendo nuevas amistades que le ayudaron a sobrellevar mejor los retos del día a día en Münster. «El idioma era cada vez menos un impedimento y mis compañeras de piso también me acogieron muy bien», comenta.

Los propios habitantes de la ciudad alemana, debido al continuo flujo de estudiantes Erasmus, ofrecen su ayuda a todos aquellos universitarios que la necesiten. La asturiana destaca la hospitalidad de los ciudadanos de la localidad, así como su amabilidad con respecto a estos alumnos de Erasmus. «La gente de mi ciudad (Münster) está acostumbrada a los estudiantes extranjeros y ofrecen su ayuda con amabilidad cuando la necesitas», señala. Esta ayuda es clave debido a las diferencias culturales que existen entre su tierra natal y la ciudad germana. Los horarios, el carácter y las tradiciones contrastan con la forma de ser asturiana. «La gente quizás no es tan abierta en un primer contacto», apunta. Este hecho queda patente en la actitud distante que presentan en una primera aproximación personal los alemanes, lejana de la manera abierta de saludar representativa de España. «Una anécdota graciosa fue aprender a saludar sin dar dos besos. Siempre que ha venido alguien a visitarme le he aconsejado saludar con un simple 'hola' o estrechando la mano, para evitar una situación extraña y puede que algo incómoda», comenta.

La afluencia asturiana es escasa en su destino Erasmus, por lo que trata de mantenerse muy al tanto de todo lo relativo a su tierra natal. Ejerce como embajadora asturiana, comunicando las tradiciones y costumbres de su región. «Asturias se vive desde la distancia, en mi opinión, de una forma muy bonita. Al final a la gente le hablas de tu tierra con mucho orgullo», apunta. Mantiene su amor por el Principado muy presente, y sufre con las malas noticias que le llegan procedentes de Asturias. «Me apenó leer noticias de los incendios que han tenido lugar en la región», afirma. Confiesa que, en sus regresos recientes, quedó impactada del cambio de clima que vive su tierra natal, con escasez de precipitaciones y unas temperaturas increíbles para esta altura del año. «Noto como ha cambiado el clima: apenas ha llovido este invierno, y la lluvia representa mucho a Asturias», sostiene.

Encantada con su estancia en Münster, esta gijonesa no es la misma que aterrizó en el país germano ese lejano 17 de septiembre. La realidad alemana, con sus costumbres y tradiciones tan diferentes a la asturiana, ya no le resulta tan extraña. A ello ha contribuido el entorno universitario internacional que caracteriza a esta localidad, donde estudiantes de todo el mundo comparten experiencias y aprenden unos de otros. Un enriquecimiento personal que amplía la óptica vital de estos jóvenes. La gijonesa ya congenia con el carácter teutón.

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