«En Francia lo público lo ven como una inversión»

El avilesino Iván González realiza una estancia de doctorado en la Universidad de Pau et des Pays de l'Adour

El avilesino Iván González en el castillo de Pau
El avilesino Iván González en el castillo de Pau

Redacción

La falta de oportunidades para la juventud en Asturias es una dura realidad a la que la generación de universitarios y posgraduados se enfrenta con la maleta preparada rumbo a otro país europeo. En el caso del avilesino Iván González, la posibilidad de realizar un doctorado en la Universidad de Pau et des Pays de l'Adour fue motivo suficiente para cruzar la frontera y plantarse en el país galo. Pese a vivir apenas un curso en la localidad francesa, este joven tiene muy claras las diferencias culturales y sociales entre el país vecino y España. «En Francia lo público lo ven como una inversión, que debe responder a las demandas y el contexto que mueve la sociedad. Además, disponen de bus gratuito por el casco antiguo de Pau y líneas de transporte muy eficientes a un euro el billete», afirma. 

En 2017, este asturiano comenzó en la Universidad de Oviedo el Máster Internacional en Biotecnología de Medio Ambiente y la Salud, un programa que le abrió un abanico de de opciones para completar el último año en el extranjero, que aprovechó para cursar la opción de doble titulación. Finalizar este programa en la localidad francesa fue la opción escogida, por lo que contactó con la coordinadora en Francia y, tras unas semanas intercambiando correos, le propusieron presentarse a un programa de becas de talento en el que fue finalmente aceptado.

Su proceso de aclimatación fue muy bueno. Durante la primera semana de estancia realizaron unas jornadas de bienvenida para los estudiantes extranjeros con actividades culturales, ayuda para instalarse, excursiones para conocer la ciudad y el entorno. «En todo momento tuve un gran apoyo de mis compañeros franceses y de la propia institución para adaptarme. Lo que empieza siendo una torre de babel termina siendo una gran familia donde cada uno aporta algo positivo a la convivencia», comenta. 

Además de la idiomática, una de las principales diferencias y el aspecto que más marcó a este avilesino durante su etapa en Francia fue la concepción del transporte público en el país galo. El estudiante de doctorado destaca la forma en que los franceses cuidan e invierten en movilidad y en sostenibilidad con flotas de vehículos modernos. «En apenas dos años han reformado y modernizado casi todas las infraestructuras públicas de la ciudad incluyendo una flota de autobuses con pilas de combustible de hidrógeno dentro de un programa de movilidad sostenible», añade.

Por otra parte, el horario europeo dista mucho del español, y no resulta extraño en Francia encontrarse establecimientos como cafeterías y tiendas cerrados a partir de las siete de la tarde. «Para nosotros resulta chocante, pero cuando lo miras desde otra perspectiva ves que no hay tantos problemas de conciliación familiar para quienes tienen su propio negocio y que su ritmo de vida es muy saludable», comenta. La cercanía con la frontera francoespañola hace que esta localidad cuente con numerosos españoles, además de que los convenios internacionales con la Universidad de Oviedo genera que numerosos asturianos aprovechen este flujo para buscar oportunidades en Francia.

Iván González se informa de lo que ocurre en su Asturias natal a través de Internet, aunque los sucesos más importantes suelen llegar a sus oídos de forma rápida gracias a los familiares y amigos. «Al final es la familia o los amigos quienes cuando pasa algo enseguida te lo comentan: es también una excusa para intercambiar unas palabras y mantener el contacto», explica. Como apenas ha vivido un año en la localidad francesa, no le ha dado tiempo a presenciar cambios importantes en la tierrina. «Lo que está claro es que siempre es un placer poder volver, he recibido muchas muestras de cariño de todo el mundo incluso de gente con la que no tenía un trato muy cercano. Todo se resume estar junto a la gente que te aprecia», añade. 

No descarta volver a Asturias profesionalmente, aunque como cualquier joven, su futuro cercano es una incógnita. De momento, su principal objetivo es terminar el doctorado. Las oportunidades laborales para esta generación no pintan muy favorecedor en la región, por lo que pone el punto de mira en otros países europeos. «El escenario es muy complicado: al final lo que cuenta es que los jóvenes tengamos una oportunidad de demostrar nuestra valía. Por desgracia hay mucha más voluntad y son más abundantes en el extranjero», lamenta. A la espera de contar con opciones en su tierra natal, este avilesino disfruta en Francia de un doctorado prometedor.

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