Erasmus, la oportunidad para conocer Europa

Ana Fidalgo, estudiante de Magisterio, vivió en Polonia un año y conoció Alemania, República Checa, Noruega, Grecia y Hungría

La joven Ana Fidalgo, en su destino Erasmus
La joven Ana Fidalgo, en su destino Erasmus

Redacción

Ana Fidalgo es una ovetense que estudia Magisterio de Educación Infantil. Pero, sin duda, su decisión más acertada fue decidir hacer un Erasmus. El destino fue Poznan, una ciudad situada a orillas del río Varta, en el oeste de Polonia. «Viajar siempre ha sido una de mis prioridades, e irme a estudiar fuera de mi país era la oportunidad perfecta para conocer diferentes países», cuenta la joven. Pero antes de llegar al destino, son muchos los trámites que hay que realizar: «Gracias a gente de otros años pudimos enterarnos de cómo había que hacer para solicitar la beca porque hay mucho papeleo y no es fácil». Y así fue. La ovetense puso de primer destino la ciudad polaca y tuvo la suerte de conseguir el destino. Pero Fidalgo no se quedó ahí. Decidió aprovechar el año para conocer la mayor cantidad de países posibles. Grecia, Noruega, Alemania, República Checa y Hungría fueron los destino que pudo realizar.

Ana Fidalgo, en Atenas
Ana Fidalgo, en Atenas

«Desde Poznan los vuelos eran súper baratos, por ejemplo, mi viaje de vuelta de Oslo me costó dos euros, ¡cómo para no viajar!», cuenta la estudiante, quien, a pesar de conocer todos esos destinos, siempre tuvo muy presente la tierrina: «Eché muchísimo de menos ir a Gascona con mis amigas a beber sidras, o simplemente la calle Mon para salir de fiesta y encontrarme a la gente de siempre». En cuanto a su vida allí, los cambios fueron sobre todo en cuanto a estilo de vida, aunque el idioma, al principio, también fue un impedimento. «Yo creía que al ser una ciudad universitaria todo el mundo hablaría en inglés y no fue así. Por ejemplo, en los supermercados o en el tranvía sólo hablaban polaco, así que no nos quedó otro remedio que aprender lo básico, cosa que agradecí ya que fue un plus como experiencia», asegura Ana Fidalgo. Eso sí, las diferencias con España, las tiene claras: horarios, forma de vida, carácter… «Allí salías a la calle en pleno enero y no había nadie debido al clima y a las pocas horas de luz». Pero también encontró «muchas cosas que hacer que no hay aquí, siempre había un sitio nuevo que descubrir, un bar, un parque...». 

Ana Fidalgo, en Praga
Ana Fidalgo, en Praga

Si algo tiene claro es que no dudaría en repetirlo de nuevo, ya que tiene anécdotas para aburrir. Eso sí, «lo que pasa en el Erasmus, se queda en el Erasmus». Lo primero que hace la joven cuando conoce o se encuentra con alguien que aún está en primero o en segundo curso de carrera, es recomendar la experiencia porque «irte de Erasmus te hace madurar y aprender, no solo un idioma, sino también que no todo se reduce a tu ciudad, a tu cultura o a tu forma de vivir, existen muchas más». Ahora, la ovetense está terminando la carrera, pero sabe que volverá a irse de España, tarde o temprano. «Me estoy planteando ir a trabajar a Dublín el año que viene», cuenta la joven. Porque si algo ha sacado en común de todos los viajes que ha hecho es que viajar «enriquece» y, para ella, «conocer otras culturas es una forma de vida».

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