Erasmus exprés o cómo valerte por ti mismo en menos de medio año

La mierense Sandra Guardado vivió durante cinco meses en Lublin, Polonia

Sandra Guardado pasó su beca Erasmus en Lublin, Polonia
Sandra Guardado pasó su beca Erasmus en Lublin, Polonia

Redacción

Por norma general la beca Erasmus es, además de una de las opciones que más atrae a los jóvenes, una de las experiencias más demandadas por los universitarios. La idea de cursar todo un año en otro país es, sin lugar a duda, de las cosas más emocionantes que se pueden vivir mientras estudias una carrera. Si bien la gran mayoría de los becados viven todo el curso fuera, hay quienes deciden, por el motivo que fuere, acortar su estancia para quedarse tan solo una mitad del mismo. Este es el caso de la mierense Sandra Guardado, que cursa el grado en Maestro en Educación Infantil, y estudió durante cinco meses del pasado año en Lublin, Polonia.

A Guardado la beca Erasmus le comenzó a llamar la atención desde que uno de sus primos se fue a vivir esa misma experiencia a Alemania. «Vivió durante un año allí y se pasaba el tiempo viajando mientras seguía con sus estudios universitarios. A partir de ahí comencé a investigar hasta que pude hacerlo yo», explica la mierense. En cuanto fue posible, comenzó a organizar el papeleo necesario para solicitar la beca y que esta oportunidad no se le escapase de las manos. «Parece más complicado de lo que es, pero está todo muy bien explicado y siempre hay coordinadores a quienes preguntar», asegura.

La joven tuvo la suerte de recibir su primera opción de destino como la definitiva, y enseguida comenzó a buscar alojamiento en Lublin. «Hay foros para cada destino Erasmus, en los que se debate sobre alojamiento, gastos mensuales en cada ciudad, aeropuertos a los que llegar, nivel de vida… Yo me fui a una residencia de estudiantes, que suele ser lo más aconsejado por la gente que ya estuvo de Erasmus», comenta Guardado.

Una vez allí, y tras superar ese primer pensamiento de que pasaría mucho frío y acostumbrarse a las pocas horas de luz solar, el siguiente paso fue comprobar si el idioma sería o no un impedimento en la ciudad polaca. «Es un país más hermético, aunque el idioma nunca fue un problema. A pesar de que no es una gran ciudad como pueden ser Varsovia o Cracovia, en las que están más acostumbrados al turismo, en Lublin la gente se hacía entender. No hablaba casi nadie inglés en los comercios, pero cuando dos personas se quieren entender lo acaban haciendo».

Sandra Guardado pasó su beca Erasmus en Lublin, Polonia
Sandra Guardado pasó su beca Erasmus en Lublin, Polonia

A pesar de la rápida adaptación de la mierense al que fue su hogar durante cinco meses, hay cosas que siempre se echan de menos de casa. «Para empezar, allí no tienen tres cosas fundamentales: la sidra, la fabada y el cachopo. No son personas por lo general muy ruidosas o que salgan mucho como los asturianos, que estamos todo el día fuera de casa. Son gente más bien reservada, sobre todo en mi ciudad ya que, como he mencionado anteriormente, no era una gran ciudad», cuenta Sandra Guardado.

Aunque la experiencia no fue especialmente larga, eso no impidió que la joven conociese gente de diferentes culturas, viajase o viviese experiencias únicas, como la anécdota que ella misma cuenta, aún sin creerse del todo lo que vivió. «Una profesora de nuestra facultad nos pidió por favor ir a la academia de su hija, que tenía 8 años, donde aprendían español. Nosotras dijimos que sí para poder hablar con los alumnos, ya que nos parecía interesante ver qué curiosidades tendrían sobre nuestro país. Cuando llegamos nos recibieron como si fuésemos famosas, no paraban de hacernos fotos y videos, nos realizaron una representación de baile sevillano, nos hicieron una entrevista… fue muy curioso de vivir».

Tras meses viviendo una experiencia totalmente diferente a la rutina a la que llevas toda una vida acostumbrada, la vuelta a casa siempre es dura. «Me sentí rara porque después de estar tanto tiempo viviendo fuera volver es una sensación extraña, pero tenía muchas ganas de ver a mi familia y sobre todo a mi perra. En cuanto pasaron un par de días me daba la sensación de que no me había ido de Erasmus, fue una cosa muy extraña. Ahora, un año después, me da la sensación de que me fui ayer. Me hubiera gustado tener más tiempo para visitar más países y conocer más gente de otros lugares, pero creo que aproveché bien el tiempo que tuve», cuenta con emoción Sandra Guardado.

Casi medio año viviendo de forma independiente en un país extranjero le han servido a la mierense para darse cuenta de varias cosas. «De esta experiencia recibí lo que esperaba, que era principalmente conocer mucha gente y muchas culturas, viajar, y aprender a valerme por mí misma. Creo que esta experiencia es algo de lo que nadie se puede arrepentir, porque para bien o para mal siempre te vas a llevar una experiencia vivida, de la cual vas a aprender muchísimo y que te va a ayudar en el futuro. Creo que es muy necesario salir de la zona de confort y atreverte a hacer cosas que no se encuentran en tu día a día, porque en el momento en el que lo hagas es cuando empiezas a aprender de verdad», explica Guardado.

Como no podía ser de otra forma, una vez has vivido en otro país, siendo completamente independiente y conociendo otras formas y estilos de vida, la pregunta que ronda la mente de todos los Erasmus es: ¿Haría de esta experiencia mi forma de vida permanente?, ¿podría irme a vivir a otro país y valerme por mí misma? Sandra lo tiene claro: «Siempre me planteé vivir en el extranjero, aunque yo optaría más por ir cambiando de sitio. Experiencias como esta de cinco meses viviendo en un lugar, luego otra temporada en otro… Me encantaría vivir una temporada en Inglaterra, ya que Londres es mi ciudad favorita y siempre me llamó la atención, pero la verdad es que iría a muchísimos sitios, no me cerraría puertas a nada».

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