Cuba, el país donde la cultura es vida

El asturiano David Acera dejó atrás su rutina y ha estado meses recorriendo cada rincón del país en busca de su sueño, dedicarse en cuerpo y alma a las artes escénicas

David Acera en uno de sus espectáculos en Cuba
David Acera en uno de sus espectáculos en Cuba
Carla Vega
Redacción

La vida de David Acera dio un giro de 180º cuando decidió cruzar el charco. De ser asesor del grupo municipal Somos Oviedo, a dejarse llevar por su pasión, las artes escénicas, para buscar en ellas la forma de conseguir algo bueno del mundo día a día, y, por qué no, probar suerte en Cuba. Fue a mediados de septiembre cuando Acera llegó al país americano para dedicarse en cuerpo y alma a la narración oral y el teatro, algo que le gustaría también poder hacer aquí a su vuelta. «Decidí salir del país fundamentalmente para trabajar en mi campo profesional, y elegí Cuba porque es un país que destaca en materia de cultura de base, cultura que llega a los colegios, a los barrios, a los pueblos… y eso es lo que hago en España», cuenta Acera.

Sin duda, esta idea que tenía del valor de la cultura en Cuba no ha decepcionado al activista. Afirma que no solo no le ha defraudado, sino que le ha impresionado el desarrollo que hay a nivel cultural. «Llevo tres meses donde he estado trabajando en todo tipo de lugares y creo que he visto un poquito de todo. He estado, por ejemplo, en escuelas de referencia que las llaman aquí. Estuve en una en el barrio del Vedado, en La Habana, que está en un antiguo palacio, y es un lugar impresionante con un equipo de profesores muy implicados y muy integrados. Pero también estuve en barrios más duros, en los pocitos, que son barrios con más complicaciones con las cosas más duras, y en ambos, el amor por la cultura era palpable», narra Acera con emoción.

David Acera, junto con uno de los libros que utiliza en sus teatros de narración
David Acera, junto con uno de los libros que utiliza en sus teatros de narración

En cada lugar al que David Acera llega en Cuba, es tratado como uno más de la familia. Los cubanos tienen un gran aprecio por las raíces españolas que son parte de su historia, y así lo ha sentido el asturiano. «Estuve en un festival iberoamericano de narración oral en El Holguín, y me sorprendió mucho que había gente de toda América Latina, pero cuando mostraban lo que hacían allí las escuelas de arte había mucha sevillana. Hay mucha afición a lo que ellos llaman baile español, que sería el flamenco», explica.

Sin duda, si hay algo que se llevará de este viaje es el espíritu cubano, y la idea de que el arte no tiene momento ni lugar. «Visité un pueblo de las montañas del Escambray, zona campesina, donde estuve colaborando con un grupo. En mitad de un monte, montaron un teatro, con tres salas de ensayo, una biblioteca, un museo, y casas para cincuenta. Aquí es lo que hace mucha gente joven, pensando 100% en el teatro y trabajando con las comunidades campesinas del entorno. La experiencia es alucinante. Todos tienen la llave del teatro y cada uno va a la hora que le apetece, ya sea la una de la mañana o las seis de la tarde. Es su casa y están allí todo el tiempo que consideren, conocí gente que llevaba 15 años, otros tres… lo que necesiten», explica con ilusión Acera.

David Acera junto con unas mujeres cubanas
David Acera junto con unas mujeres cubanas

Y es que lo que allí son auténticos cultos a la vida artística, es algo que el asturiano hecha en falta en nuestro país. Según él mismo define, cuando terminas la carrera de artes escénicas en Cuba, todo el mundo encuentra trabajo en su campo. «El sueldo suele ser ajustado, pero te permite comer y dedicarte a tu pasión», asegura. La cultura en Cuba es una forma de ver la vida más que un mero pasatiempo. «Hay 200 niños en régimen de internado, porque viven en pueblos alejados. Hacen todos los años unas evaluaciones para ver a los niños que les apetece estudiar esto y la inclinación natural que tienen a las artes. Esos niños viven allí en el propio instituto para formarse», explica Acera.

Ahora ya ha llegado la hora de volver España, a pesar de que la vida que llevaba allí le había conquistado por completo. «No tengo muchas ganas de volver porque he recuperado cierta calma, pero me gusta España. Aquí la gente trabaja mucho, pero siempre tienen tiempo para conversar, para contarse la vida. Eso sí, me apetecía volver para recomenzar mi trabajo. Tengo varias funciones de cara a la Navidad y vuelvo con muchas ganas de crear nuevos espectáculos», cuenta David Acera. Pero la vuelta puede estar a la vuelta de la esquina, ya que el asturiano ha sido invitado al festival internacional de narración oral de La Habana de 2021, transformándose así en uno de los ocho invitados internacionales del evento. Todo parece indicar que David Acera y Cuba han iniciado una bonita historia de amor.

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