La sanidad alemana no entiende de acentos

El enfermero asturiano Adrián Martínez de la Torre lleva desde 2012 trabajando en las Urgencias de un hospital de Düsseldorf. Llegó sin conocer el idioma pero le pagaron hasta los cursos

Adrián Martínez de la Torre en su trabajo como enfermero
Adrián Martínez de la Torre en su trabajo como enfermero

Redacción

Hace ocho años la suerte llamó a la puerta de una casa en Sama de Langreo, en la que habitaba Adrián Martínez de la Torre. El asturiano, enfermero de profesión, dio con una oferta de trabajo para conseguir un puesto fijo en las urgencias del Hospital Universitario de Düsseldorf. Por aquel entonces corría el año 2012, y desde ese momento Martínez, especializado en urgencias y catástrofes, estableció en la ciudad alemana su residencia. «Envié currículums y demás a varios países donde ofertaban trabajo en mi ámbito, pero ellos fueron quienes mantuvieron su palabra. Llegué con casa, trabajo, seguro, y me pagaron los cursos de idioma», cuenta el de Sama de Langreo.

A pesar de que el trámite de papeles fue laborioso, las ayudas que le ofrecieron desde su nuevo puesto de trabajo facilitaron mucho la adaptación del asturiano a su nueva rutina en Alemania. El mismo cuenta que, de las cosas más difíciles, fue adaptarse al idioma, que nada tiene que ver con el castellano. «Cuando tuve un nivel básico de alemán todo fue más fácil, pero no solo tuve que aprender la gramática y el lenguaje diario, sino que durante un año y medio estuve asistiendo a clases de alemán técnico por mi trabajo», explica Martínez, que hoy en día, tras más de una década, se desenvuelve con soltura con el idioma local.

 Algo en lo que también tuvo que cambiar radicalmente el enfermero es en sus hábitos de vida diaria y ocio. Tal y como él explica, el estilo de vida alemán es muy diferente al que estaba acostumbrado, ya que «se madruga mucho y se retira relativamente pronto, y además se come y cena a horas impensables para nosotros». También en cuanto a forma de ser los alemanes distan mucho de los españoles, y mucho más de los asturianos. «Son personas muy educadas por lo general, puntuales y serios», explica Martínez.

Adrián Martínez de la Torre junto con su novia y el hijo de esta, su familia en Düsseldorf
Adrián Martínez de la Torre junto con su novia y el hijo de esta, su familia en Düsseldorf

En una primera impresión con la ciudad, Adrián Martínez recuerda que una de las cosas que más le llamó la atención fueron los tranvías, que le parecían «auténticas naves espaciales». Pero aparte de eso, el carácter cosmopolita de Düsseldorf le cautivó. «La variedad cultural que hay es fascinante. Los alemanes son gente muy hospitalaria, nada que ver con las ideas que uno se hace después de estudiar historia», bromea.

Actualmente, el enfermero ya se encuentra mimetizado al 100% con la ciudad, pero eso no quiere decir que no haya cosas que extrañe del Principado, o que no haya habido momentos de flaqueza. «Obviamente lo que más se extraña es la familia, que va envejeciendo, y también a los amigos, el mar, la comida y Bierces (Piloña). Hubo momentos en los que me he planteado volver, pero poco a poco la situación ha ido mejorando y ahora con familia aquí, las dudas se van disipando», explica Martínez, que vive junto con su novia y el hijo de esta en la ciudad alemana.

Pero si hay algo que le puede hacer sentir más cerca de casa al langreano, es el grupo de otros asturianos que habitan en la ciudad que ha conocido. De vez en cuando, al menos una vez al mes, todos se reúnen y en alguna que otra ocasión han organizado una fabada. Aunque a pesar de este grupo, Martínez se siente muy agradecido de cómo le han acogido los locales. «Siempre he sido bien tratado, tengo buenos amigos y compañeros y siempre estaré agradecido. No te dan besos, pero te dan unos abrazos tremendos, incluso ya lo hago yo. ¡Todo lo bueno se pega!».

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