Más cerca de casa en Bolonia que en Granada: la doble vida de una estudiante de Traducción e Interpretación

Lucía Martínez estudia un doble grado que la traslada anualmente de España a Italia y viceversa durante los cinco años que dura su titulación

Lucía Martínez en Venecia
Lucía Martínez en Venecia

Redacción

Son contados los afortunados que logran vivir la experiencia que disfruta la gijonesa Lucía Martínez. La joven, que vive en Noreña desde los seis años, decidió iniciar en 2018 los estudios de grado en Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada, considerada una de las mejores de España en este ámbito. Una vez decidida a iniciar esta aventura, y buceando en la web de la universidad, se encontró con una oportunidad única: estudiar un doble grado a título compartido entre la Universidad de Granada y la Universidad de Bolonia. «Me gusta estar informada y vi en la página que cada año se ofrecían tres plazas en este doble grado, que se conforma de cinco cursos académicos, de los cuales segundo y cuarto los hago en Bolonia», explica Martínez.

A través de esta doble titulación, la joven obtendrá las titulaciones de Grado en Traducción e Interpretación y Máster en Traducción Profesional por la Universidad de Granada, y Laurea in Mediazione Linguistica Interculturale y Laurea Magistrale in Specialized Translation, por la Universidad de Bolonia. Esta oportunidad es tan especial ya que se conceden anualmente tan solo tres plazas, a las que se acceden a través del expediente académico. En el caso de Martinez, consiguió colocarse como la primera del ranking se su año gracias a los buenos resultados obtenidos durante el primer curso, y sumarles a estos sus titulaciones de idioma de los exámenes DELF y Cambridge.

La gijonesa sabía antes de comenzar el curso que obtendría buenos resultados, porque su tesón e implicación hace que así sea, por lo que la decisión más importante a tomar fue comenzar sus estudios de italiano. «Por razones obvias, además de contar con español como lengua materna, y un segundo idioma a escoger entre inglés, francés o alemán, te piden tener conocimientos de italiano. No estaba muy segura cuando descubrí este doble título, pero llegó el momento de hacer la matrícula y dije «voy a cursar italiano, siempre me ha gustado mucho y me llama la atención, por qué no», y finalmente me ha abierto la puerta a esto», explica Martínez.

Más fácil llegar a casa desde Italia que desde Andalucía

Actualmente se encuentra viviendo en Forlí, a 50 minutos en tren de su facultad en Bolonia, cursando el segundo año de su doble titulación. Algo que acarrea esta decisión es que anualmente ha de trasladarse desde Granada a Bolonia y viceversa. Ha cursado el primer año en la ciudad andaluza, donde también cursará tercero y quinto, y el segundo y cuarto curso los realizará en la ciudad italiana. Esto, que podría ser un problema para muchos, es algo menos complicado para Lucía Martínez, que dice haberse pasado toda su infancia de un sitio para otro. «Mi madre es gallega, por lo que siempre he vivido a caballo entre Asturias y Galicia; en navidades, verano, etc. Parte de la familia está en Galicia y otra parte en Asturias, y es un poco difícil compaginar y pasar todo el tiempo que te gustaría con la gente, pero todo es organizarse», explica. A pesar de que estos traslados continuos no le hagan «la persona más feliz del mundo», lo interpreta como una «obligación», ya que ha sido ella quien ha decidido estar en esta situación.

El irse fuera también le ha hecho ver que el Principado siempre será su casa. «El primer semestre en Granada lo pase mal porque siempre quise estar fuera, pensaba que Asturias no era mi sitio, pero saliendo me he dado cuenta que echo un montón de menos mi ambiente, amigos, familia… estar estudiando fuera hace más difíciles algunas cosas, pero sirve como experiencia para darte cuenta de que la gente que te quiere y te apoya en todo momento estarán ahí, pero lo llevo bien de momento. Asturias es el lugar al que siempre quiero volver», explica la gijonesa. Pero esta vuelta a casa no siempre es fácil. Si bien desde Bolonia tarda unas cuatro horas en llegar a Asturias, desde Granada este viaje dura unas diez horas de media. «De Bolonia a Santander son dos horas de vuelo, mas una hora y media de coche, sin embargo, desde Granada todo se complica. En coche son unas 8 o 9 horas, el tren da mil vueltas y en avión como no hagas Asturias-Málaga y Málaga-Granada, complicado, y otra cosa es que existan frecuencias o no hay fechas, así que no es nada cómodo», detalla Lucía Martínez.

Adaptada a la vida en Bolonia

Puede que este sea uno de los motivos por el que la estudiante se encuentre cómoda en Italia, además de que, según explica, le recuerda mucho a España. Si bien el carácter de la gente es bastante similar, y el modo de vida no dista al español, lo que más le ha gustado a la asturiana es la universidad italiana. «Las clases son bastante más reducidas y los profesores son muy cercanos, te echan una mano porque saben que vienes de intercambio. Vine con un miedo bastante grande, que era enfrentarme a clases en un idioma que llevaba apenas un año estudiando, y que ya no solo las clases, sino toda la vida en un idioma diferente. De hecho, mis compañeras de piso son italianas, las conocí en Granada porque estaban allí de erasmus y como cuando me dieron el doble título como nos habíamos hecho amigas decidimos vivir juntas, por lo que mi día a día se desarrolla en italiano», cuenta Martínez.

A pesar de ello, el tiempo le ha hecho ver que ha sido capaz de superar este obstáculo, y ha comprobado que la decisión que tomó hace ya un año ha sido la acertada. «Estoy muy contenta de la decisión que he tomado, creo que es de esas oportunidades que muchas veces por miedo o quizás no hubieras tomado pero que luego miras hacia atrás y dices «pues has hecho bien en tomar esta decisión», porque sacrificas cosas, pero luego tendrás otras que te aporten mucho más como persona», asegura Lucía Martínez.

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