Desde Escocia, con altura, dispuesta a ganarse las alas

La asturiana Celia Terán se fue a Edimburgo con apenas 18 años a perseguir un sueño del que todavía no ha despertado: trabajar como azafata por toda Europa. Ahora sus aspiraciones siguen en aumento

Celia Terán en uno de los aviones en los que desarrolla su trabajo como azafata
Celia Terán en uno de los aviones en los que desarrolla su trabajo como azafata

Redacción

Todo comenzó por casualidad. Celia Terán, de Nava, nunca hubiera imaginado que su destino sería terminar trabajando como azafata de vuelo para una de las compañías aéreas más conocidas del momento. La joven había orientado su vida hacia la rama de la salud y cursaba un ciclo formativo de grado superior de imagen para el diagnóstico y medicina nuclear, con aspiraciones a cursar después los estudios universitarios de fisiología o enfermería. Se encontraba en ese punto cuando le ofrecieron la oportunidad de realizar un curso para convertirse en tripulante de cabina, algo que le llamó la atención a Terán, y decidió lanzarse a la piscina.

Una vez terminó su formación, la joven tuvo conocimiento de que Ryanair se encontraba haciendo pruebas de selección, decidió aprovechar la oportunidad, y eso la ha llevado a su actual hogar, Edimburgo, en Escocia. Fue así como, con 18 años, dio un giro radical a su vida y comenzó a volar alto. «Estoy super contenta de haber contado con esta oportunidad. Mis horarios son muy buenos, trabajo cinco días y descanso tres, lo que me permite planear mi vida con adelanto, algo no muy común en el mundo de la aviación. Hago vuelos por todo Europa, pero siempre de ida y vuelta, lo que me permite dormir siempre en mi casa», explica la joven, que comparte piso junto con varias chicas, compañeras y no, en el centro de la ciudad.

Una ciudad que tiene a Terán enamorada. «Es preciosa, y estoy encantada aquí. El tiempo no es lo mejor del mundo, al igual que en Asturias, por eso cuando sale el sol sabemos valorarlo. He conocido a un montón de gente de muchos sitos, muchos portugueses, italianos, y en definitiva de toda Europa, y aunque extraño Asturias, me encuentro cómoda aquí. Casi toda la gente que conozco está en la misma situación que yo, vivían en sus países en su zona de confort, pero aprovecharon la oportunidad y se fueron. Llegas aquí solo, como todos, pero tienes tu vida de antes y tu vida de ahora», explica Celia Terán.

Pero ahora, año y medio después y aunque continúa encantada con su trabajo, Celia Terán busca ir más allá. Es por eso que en sus días de descanso se prepara en una escuela para obtener la licencia de piloto privado, esperando en un futuro convertirse en piloto comercial. Ahora, por semana trabaja como azafata y, cuando el tiempo lo permite, realiza sus clases de vuelo. «La idea es sacarme la primera licencia aquí en Escocia, y la siguiente si puede ser en Estados Unidos, o donde sea. Una vez fuera de España no tengo miedo a irme a cualquier otro sitio», asegura la de Nava.

Teniendo en cuenta su propia experiencia personal, Celia Terán quiere invitar a todo el mundo a que vivan esta misma experiencia. «Animaría a todos los jóvenes a salir de Asturias, sea a otro lugar de España o a otros países, que no tengan miedo de hacerlo. Ahora mismo trabajo en algo que me encanta y es muy importante desarrollarte profesionalmente en algo que te gusta. Hay un montón de ramas en Asturias en las que te puedes desarrollar en algo que te gusta, como ganadería, agricultura, gastronomía, metalurgia, ya que para eso el Principado es un paraíso, pero por desgracia hay otras ramas en las que no es tan fácil. Por eso me parece importante que los jóvenes pierdan el miedo a salir y desarrollarse, conocer el mundo, porque hoy en dia que todos estamos conectados, que puedes coger un vuelo o si algo no funciona puedes volver a casa y no pasa nada, pero hay que aprovechar».

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