De auxiliar de español en Reino Unido a tener que serlo desde casa: «Siento que una parte de mí todavía está allí»

Antía Fernández, graduada en Estudios Ingleses con Minor en Alemán, se fue a perfeccionar el idioma a Inglaterra. El coronavirus truncó sus planes, pero sigue ayudando a distancia a sus alumnos


Redacción

Antía Fernández estudió el grado en Estudios Ingleses con Minor en Alemán, en la Universidad de Oviedo. Una vez que consiguió el título, el curso pasado, decidió que lo mejor para ella era irse a un país de habla inglesa para practicar el idioma. Se decantó por ser auxiliar de conversación en el extranjero, solicitando la beca del Ministerio de Educación. Le concedieron una plaza en un instituto privado en el condado de Surrey, a 40 minutos en tren de Londres, y se fue a Reino Unido a vivir. Su labor consistía en ayudar a que los alumnos de español prepararan un examen oral para superar, con creces, los exámenes oficiales. El coronavirus ha truncado sus últimos meses allí, pero sigue impartiendo clases de manera telemática a quienes quieren seguir aprendiendo. «Siento que una parte de mí todavía está allí», asegura la joven.

Aunque la experiencia haya sido más corta de lo esperado (tenía contrato hasta el último de junio), la joven está convencida de que la aprovechó «al máximo en todos los sentidos». Sin nada de lo que arrepentirse. «Nos involucrábamos mucho en las actividades que organizaba el centro», entre las que destacan obras de teatro, conciertos, clases de yoga e, incluso concursos. Además, con su grupo de compañeras, y otro de españoles de Londres que conoció gracias a las redes sociales, ha podido realizar pequeñas escapadas, viajes, visitar museos u organizar cenas, entre las infinitas actividades que realizaron en el país de acogida. 

Antía Fernández, en Reigate
Antía Fernández, en Reigate

Las clases allí las impartía sesiones individuales o pequeños grupos, y a veces, incluso, era la propia Antía quien realizaba presentaciones sobre aspectos de la vida en España para el conjunto de la clase. Así, dedicaba sus días a cinco cursos diferentes, aunque solo quinto y séptimo tienen los exámenes oficiales al finalizar el curso. En el instituto conoció a otras dos auxiliares de conversación, una de francés y otra de alemán, que se acabaron convirtiendo en un apoyo incondicional para la asturiana.

Su vida dio un giro de 180 grados, cuando de manera rápida tuvo que salir del país, sin apenas despedirse de la mayoría de sus alumnos. «Por suerte, sigo en contacto con ellos», asegura Antía, suavizando la situación. Eso sí, tiene claro que le encantaría, una vez que acabe todo esto, poder volver y así, «despedirme en persona de todos mis alumnos y de los profesores del Departamento de Idiomas», con quienes se sintió muy acogida y querida durante los meses que vivió en el instituto.

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