Con el corazón «partío» entre Asturias y Argentina

Iván Velasco es un ovetense que vive en Buenos Aires desde hace 14 años. Una familia, una empresa y un gran acogimiento en el país americano le han robado el corazón

Iván Velasco, un asturiano residente en Argentina desde 2004
Iván Velasco, un asturiano residente en Argentina desde 2004

Redacción

Llega un momento en la vida de todo emigrante en la que sientes que en lugar de un sitio al que perteneces en el mundo, empiezas a tener dos. Este es el caso de Iván Velasco. Este ovetense nació en Oviedo, en 1975, y el destino hizo que fuese una argentina quien le robase el corazón. Actualmente es allí donde residen, concretamente en Buenos Aires, donde no solo ha formado una familia, sino que también ha fundado su propio negocio.

-¿Cómo era tu vida antes de decidir irte a Argentina?

-Tras finalizar en la Universidad de Oviedo mis estudios de Magisterio, estudié Ciencias del Deporte y la Educación Física en la Universidade da Coruña. Después me trasladé a Santander para trabajar como profesor en el área socioeducativa de una fundación centrada en la atención a personas vulnerables o en dificultad social. En 2004 me casé con una chica argentina, seguimos viviendo una temporada Santander y en 2005 nos vinimos a Buenos Aires, donde en 2006 nació nuestro hijo.

-¿Y por qué Argentina?

-A principios de los 2000 conocí en Oviedo a la que hoy es mi mujer, que había venido de viaje a España a visitar a su familia. Nos casamos en 2004 en Cangas de Onís y pensamos que por qué no pasar una temporada en Buenos Aires. Yo ya había estado alguna vez y me resultaba interesante la idea de pasar aquí un tiempo. Y aquí llevamos desde entonces, con varias visitas a España e incluso una estancia de varios meses entre 2010 y 2011. De todas formas, además de los motivos expuestos, Argentina siempre había sido un país que me atraía mucho.

-¿Cómo decidió abrir una empresa de fabricación de ropa de cama, y por qué en este sector?

-Cuando en 2005 me instalé definitivamente en Buenos Aires, tuve que plantearme a qué me iba a dedicar, cómo me iba a ganar la vida. Por diversas razones, aquí la docencia de la Educación Física, que era a lo que yo me había dedicado en España, para mí no era una opción. Por otro lado, la familia de mi mujer estaba muy introducida en el sector textil, por lo que me animé a probar fortuna, primero con ellos y desde 2006 con empresa propia.

-¿Es una pequeña, mediana o gran empresa? ¿Cómo se desarrolla el día a día laboral en su negocio?

-Es una mediana empresa textil, dedicada a la fabricación y comercialización de lo que llamamos blanquería, con las sábanas como producto principal. Abrimos la fábrica a las ocho de la mañana y la jornada productiva se prolonga hasta cinco de la tarde. En las primeras horas del día me dedico a revisar que el arranque de la producción se lleve a cabo conforme a lo programado. El resto del tiempo lo ocupan tareas comerciales (venta y distribución) y administrativas.

-¿Su negocio se centra solo en una zona de Argentina, en todo el país, o cuenta con proyección internacional?

-El centro de producción y distribución está radicado en una zona industrial de Buenos Aires y desde ahí atendemos a clientes tanto argentinos como del exterior, cuando la coyuntura económica y política nacional lo permite o, al menos, lo aconseja.

-Con respecto a su día a día y su rutina, ya fuera del trabajo, ¿cómo la definiría?

-Eso es lo mejor. Tengo una mujer y un hijo de 13 años, ambos maravillosos, y pasamos juntos el poco tiempo libre que tenemos, preferiblemente en contacto con la naturaleza: esquiamos, hacemos surf, pescamos... O nos perdemos por las calles de Buenos Aires disfrutando de sus cafés, restaurantes, librerías o teatros. También contamos con muy buenos amigos con los que nos juntamos con mucha frecuencia en torno a algún asado. Aunque ahora, como ustedes, vivimos en el más estricto confinamiento, a la espera de acabar con esta pesadilla que está afectando a tantísima gente.

-¿Visita Asturias con frecuencia? ¿Pensaría volver a vivir en el Principado alguna vez?

-En estos años hemos hecho alguna visita, sí, aunque no muchas porque mi familia viene con frecuencia. Mis padres venían casi todos los años, hasta que en 2017 falleció mi padre. Después siguió viniendo mi madre, salvo este año por razones obvias. Mi hermano, editor, también viene de vez en cuando por razones de trabajo. ¿Volver? Nunca se puede decir que no, aunque lo veo difícil, pues aquí ya tengo una vida familiar, social y profesional muy estable. Argentina me ha tratado muy bien. Es un país fascinante (para lo bueno y para lo malo) y con buena gente que me acogió con mucho afecto. Pero, por otro lado, no puedo ocultar que llevo muy dentro —y con mucho orgullo— a Asturias y a España, una gran nación. La nostalgia por los míos es inevitable.

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