¿Cómo se está viviendo el coronavirus en la otra punta del mundo?

Carmen Blanco, una asturiana que ejerce como enfermera en Los Ángeles, nos cuenta su experiencia

Carmen Blanco, una llanisca que trabaja desde hace más de 20 años como enfermera en Los Ángeles, California
Carmen Blanco, una llanisca que trabaja desde hace más de 20 años como enfermera en Los Ángeles, California

Redacción

El coronavirus avanza a paso firme y rápido por todo el planeta, y pocos lugares existen ya que estén libres de esta pandemia. Uno de los últimos lugares a los que ha llegado es Estados Unidos, donde se están comenzando a tomar las medidas que el gobierno cree necesarias para luchar contra el covid-19. Una de las personas que está viviendo esta situación de primera mano es Carmen Blanco, una asturiana, natural de Llanes, que trabaja en Los Ángeles como enfermera. Ella llegó a Estados Unidos en 1987 y trabaja como sanitaria desde hace más de 20 años.

A pesar de que en California, estado al que pertenece la ciudad de Los Ángeles en la que habita Blanco, el impacto del virus no es aún demasiado fuerte, el gobernador ya ha tomado ciertas medidas y la población en general está siguiendo las instrucciones del gobierno y sanidad locales. Ya se ha dado orden de permanecer en casa salvo en casos de trabajadores esenciales o salir para realizar la compra. Los restaurantes, bares y otros lugares de ocio se encuentran cerrados, así como espacios públicos como parques o playas pero, aunque el gobernador Newsom y el alcalde Garcetti lo declararon como una orden, no está vigilada ni controlada por ninguna fuerza del orden público. Se estima que un 80-85 por ciento de la población lo está cumpliendo

 Ella, como sanitaria, afirma que en su ámbito de trabajo todo se vive con cierta incertidumbre, ya que las pruebas aún están comenzando a realizarse y, como sucede en muchas partes del planeta, no disponen de kits suficientes, por lo que se desconocen las cifras reales de contagios. «Tenemos equipos de protección muy limitados y por ejemplo en mi clínica utilizamos una bata aislante por día. Las mascarillas también procuramos no cambiarlas mucho y utilizamos un promedio de dos por día. Las pantallas protectoras aún no las hemos podido conseguir», explica Blanco.

La asturiana asegura que, aunque en su estado estén algo mejor que en otros, los sanitarios estadounidenses se sienten abandonados por el gobierno federal, al que cree que no le preocupa ni su seguridad ni la de los pacientes. «Siendo un país tan rico, es inaceptable que existan carencias de este tipo de equipo entre los profesionales de la medicina. Y es más triste aún que no podamos conseguir los respiradores necesarios como está ocurriendo en Nueva York, porque a la administración de Trump le parezca que en realidad no sé necesitan tantos. En Nueva York se está muriendo mucha gente innecesariamente por negligencia del gobierno federal», asegura la llanisca.

Ella, a pesar de no haber trabajado nunca en el ámbito sanitario en España, porque siempre ha estudiado y trabajado en los Estados Unidos, conoce a través de amigas enfermeras españolas cómo se desarrolla todo el trabajo en nuestro país, y tiene claro que la calidad de los sanitarios españoles es muy superior tanto en la parte técnica como en cuidados. Además, ella trabaja en un país en el que la sanidad es privada, por lo que las condiciones en las que la sociedad se enfrentará a esta pandemia son muy diferentes a cómo se está gestionando en España.

Carmen Blanco en su puesto de trabajo
Carmen Blanco en su puesto de trabajo

«Este es un país con más de 30.000.000 de personas sin seguro médico y otras tantas con seguros mediocres que no cubren más allá de los servicios mínimos. Aquí solo existen los seguros privados, que por otro lado son carísimos. Esa es otra de las razones por las que esta crisis nos preocupa a los que nos dedicamos a esto. Todas estas personas sin seguro no van a acudir a urgencias o al médico cuando sientan algún síntoma porque saben que el coste va a ser grande y muchos no se lo pueden permitir. Este tipo de paciente seguirá, cuando los síntomas se lo permitan, con su día a día y por lo tanto contagiará irremediablemente a otras personas», augura Carmen Blanco.

A la asturiana no deja de preocuparle tampoco el impacto económico que esta crisis sanitaria provocará, de manera inevitable, a todos los niveles. Ella misma cuenta que Los Ángeles es una ciudad muy cara en la que las hipotecas rondan los 3.000 dólares mensuales, gastos médicos con un valor de 500 dólares mensuales por persona, o gastos en alimentación de unos 150 dólares por semana. «Todo es más caro que en España, y aunque los salarios por supuesto son mucho más altos y mi profesión paga bien, la mayoría vivimos mes a mes y sin ahorros porque todo, incluyendo lo indispensable, dista mucho de ser asequible», explica.

Blanco cuenta que, para intentar suavizar este impacto económico, el gobierno está enviando a algunos ciudadanos un cheque por un valor de 1.200 dólares, un pago único y no mensual, por lo que piensa que, al menos en su estado, este dinero «no llega a ser ni una tirita». «Nos estamos dando cuenta de que esa supuesta economía fantástica que había en este país era solo una ilusión. Vemos ahora que se han apuntado al paro casi 7.000.000 de personas en una semana que la mayor parte de los estadounidenses no tenían ahorros ni siquiera para subsistir un mes. Y de momento esos 1.200 dólares que a algunos les van a llegar, son la única ayuda que este nefasto gobierno va a extender a sus ciudadanos. Muy triste pero muy cierto», sentencia Blanco.

La de Llanes espera algún día poder volver al Principado, algo que intuye que sucederá cuando se jubile, pero espera con ansias ese momento. Viviendo la situación del coronavirus desde otro punto de vista, quiere recordar a todos que a veces, lo que pensamos que es malo, no lo es tanto. «Los españoles tenemos un país muy grande donde la calidad de vida es muy superior a la mayoría de los demás países. Claro que hay problemas, claro que los sueldos son bajos, que los políticos no siempre están a la altura, pero los españoles que estamos fuera lo vemos con otro lente. Ahora ante esta situación que estamos viviendo, y admitiendo que el gobierno actuó tarde, como todos los demás gobiernos, creo que las prestaciones y ayudas a los españoles y el arropo del gobierno en general es muy superior al que nosotros sentimos aquí». 

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