Las caras gijonesas de la migración

Gijón es una de las ocho ciudades del Arco Atlántico con presencia en la futura Enciclopedia de los Migrantes, un proyecto europeo que recogerá 400 testimonios de inmigrantes o emigrantes retornados


Gijón

«Hola mamá. ¿Qué tal estás? Llevo en España 10 años. Fue un poco difícil, el viaje duró nueve días y murieron dos personas». Así inicia Matar Ndome, un artista textil de Senegal que reside en Asturias, la carta que le escribe a su madre y que es uno de los 400 relatos que podrán leerse en la futura Enciclopedia de los Migrantes que se está elaborando en ocho ciudades de la costa atlántica, con el apoyo económico de la Comisión Europea. Desde Brest, en el Finisterre francés, a Gibraltar, pasando por Gijón. «El objetivo era que en cada ciudad se crease un equipo de trabajo para buscar personas que hubieran experimentado la migración para mostrar sus diferentes realidades», explica el restaurador Andrés Bolaños, que junto a la historiadora Tamara Ortega, forma parte de la asociación Tragacanto, encargada del proyecto en Gijón. 

Una asociación francesa, L’âge de la tortue (la edad de la tortuga), inició el proyecto en Rennes y se puso en contacto con ellos para que Gijón se sumara a este proyecto artístico con trasfondo social que consiste en que 50 migrantes por cada una de las ciudades escriban cartas a sus seres queridos en sus países de origen. «Nosotros teníamos que encontrar las diferentes caras de la migración, desde personas muy jóvenes, niños que habían tenido que emigrar, exiliados políticos como Maricuela y otras personas que vinieron por diferentes razones laborales, como quienes vienen a trabajar en grandes multinacionales», indica Bolaños. 

Araceli Ruiz Toribio, niña de la guerra, inicia su carta remontándose a 1936. «Por fin voy a contaros algo sobre mi vida. En el año 1936 sabéis que comenzó la Guerra Civil en España, cuando Franco era general del ejército y se sublevó en Marruecos, trayendo las tropas a España y acabando con la segunda República. La situación estaba fatal y quienes más padecían eran los niños», recuerda en su carta. «Fue entonces cuando muchos países se ofrecieron a salvar a estos niños de las bombas que tiraban los aviones alemanes, porque Franco se unió a Hitler y a Mussolini. Entonces, muchos países se prestaron a que los niños españoles fueran a vivirse a ellos hasta que terminara la guerra». 

Visión global de la migración

Su relato, en este punto, se personaliza: «Nuestros padres decidieron mandar a Rusia a las más pequeñas: Angelines, de cinco años; Conchita, de 11; yo, con 13, y Águeda como educadora, con 22 años. Los padres nos alistaron para ir a Rusia, que solicitó a unos 300 niños. Y así fue, el 23 de septiembre de 1937, salimos del puerto de Gijón rumbo a Leningrado». «Cada persona escribió una carta dirigida a una persona en el país en el que estuvo viviendo. También reflejamos algún caso de jóvenes que se fueron por la crisis y que luego volvieron», dice Bolaños, «los casos más significativos son gente que llevan aquí 20 y 30 años y que se han integrado bastante bien en la vida de Asturias. Es una visión global de lo que es la migración, a modo de estudio sociológico, desde gente con buena posición económica, como franceses, alemanes y holandeses que se vinieron a Asturias, hasta gentes que huían de las guerras». 

Las cartas irán acompañadas de las fotografías de quienes las escriben, emigrantes retornados e inmigrantes. Además de los investigadores que recopilaron los testimonios en cada ciudad, en el proyecto también trabajaron 16 fotógrafos. En el caso de Gijón, una artista emergente, como es la avilesina Laura Rodríguez, y otro con trayectoria reconocida, como es Lluc Queralt. «La enciclopedia tendrá un diseño artístico muy cuidado, estará formada por tres tomos y solo se editarán ocho ejemplares», explica Bolaños. El ejemplar de la Enciclopedia de los Migrantes que le corresponde a Gijón posiblemente quede custodiado en el Museo del Pueblo de Asturias, en donde podrán consultarse las historias de la migración europea con un formato basado en la enciclopedia francesa que se editaba entre 1751 y 1772, bajo la dirección de Denis Diderot y Jean le Rond d’Alembert, para difundir las ideas de la Ilustración. 

Una vez que finalice la actual fase de producción, en la que ya se han recabado testimonios y fotografías, y se edite la enciclopedia, también se organizará una exposición didáctica y talleres para escolares. El objetivo de este proyecto es reconocer el papel de los inmigrantes en la sociedad y la recuperación del formato enciclopédico como símbolo del conocimiento legítimo. 

La asociación Tragacanto, que tiene sede en Gijón y que se centra en sacar el arte de los espacios tradicionales, también trabajar en otro proyecto europeo que une agua y diseño. Bolaños explica que consiste en que varios diseñadores recorran las diferentes ciudades participantes, entre las que se encuentran Gijón, París, Bruselas y Tesalónica, para crear prototipos que den soluciones a problemas relacionados con el agua con un componente más artístico. «Ahora estamos buscando empresas e identificando problemas relacionados con el agua», indica, explicando que en febrero se celebrará un primer encuentro con la idea de que en verano los diseñadores inicien su trabajo. 

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