Los descendientes de emigrantes mantienen a flote el concejo 79

Dos de cada tres asturianos en el extranjero no nacieron en el Principado. El Consejo de Comunidades busca nuevas fórmulas para mantener su vinculación

Espicha asturiana en el centro español de Nueva York.Espicha asturiana en el centro español de Nueva York
Espicha asturiana en el centro español de Nueva York

Redacción

Ninguno ha venido al mundo en Asturias. Alguno de ellos ni siquiera ha pisado nunca la tierra que aparece en su pasaporte. De los casi 130.000 asturianos que residen en el extranjero, algo menos de 98.000 han nacido ya fuera de España. Tienen pasaporte español y citan como comunidad autónoma de referencia el Principado, pero su relación es más emocional que real. Las nuevas oleadas de emigración, de jóvenes empujados por la falta de futuro, han servido para que se mantengan las cifras totales de expatriados, ya que compensan las bajas por fallecimiento de aquellos que se fueron a Sudamérica y a otros países europeos durante el siglo XX. El reto que afronta ahora la Administración reside en ir más allá de los lazos emocionales y conseguir una vinculación social y económica con esa otra Asturias, con el concejo número 79. La presidenta del Consejo de Comunidades, Paz Fernández Felgueroso, cree en una estrategia global que aproveche las nuevas tecnologías, para cautivar a los más jóvenes, y que cuide los recursos ya existentes, como los poderosos centros asturianos de Buenos Aires o México DF. 

El mundo ha cambiado y la forma en la que se trata a la emigración tiene que ir con los tiempos. Es la filosofía de Fernández Felgueroso. Facebook, los billetes de avión low cost o los becas de movilidad para estudiar en multitud de países han fomentado la conectividad. Todos estos instrumentos debe aprovecharlos el Principado para seguir enganchado a la tercera generación de los emigrantes, los nietos de los que hicieron las maletas, sobre todo, porque suponen un número muy importante de esos 130.000 registrados en el padrón internacional, que podría desmoronarse. Esas nuevas oleadas no serían capaces de compensar su alejamiento.

Las cifras

El Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (Pere), que periódicamente actualiza el Instituto Nacional de Estadística (INE), es el registro para conocer la radiografía oficial. Su última edición, de marzo de 2017, revela que hay 129.296 asturianos residiendo en otros países. Del total, solo 29.043 nacieron en el Principado. El resto ya son descendientes que conservan la nacionalidad Española y Asturias como región de referencia. Existen diferencias significativas por continentes. Más de la mitad de los asentados en Europa son migrantes de primera generación, es decir, fueron ellos los que hicieron las maletas y no sus padres o sus abuelos. Sin embargo, la proporción en América es totalmente opuesta. No llegan ni a 15.000, sobre un total de 100.310, los nacidos en Asturias. Visto de otra manera, casi 85.000 son ya la segunda o tercera generación de expatriados. 

La situación social y económica de la última década explica, por ejemplo, que en el Reino Unido haya casi el doble de asturianos nacidos en el Principado que descendientes de segunda o tercer generación. Son los que acaban de irse para buscarse la vida. También es superior en Bélgica o en Francia. En Alemania, en cambio, ya se invierten las tornas y es ligeramente mayor la cifra de asturianos oriundos del país germano. Eso también se da en Suiza. En Sudamérica el escenario no tiene nada que ver. La proporción de asturianos emigrantes de primer generación es residual. Solo son el 9,8% de los casi 20.000 empadronados en México, el 1,2% de los de Cuba y el 24% de los que están en Argentina.

La meca asiática es aún un mito. El Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero solo tiene contabilizados 791 residentes estables en Asia, que se reparte al 50% por su lugar de nacimiento.

Estrategias

Ya sea porque son de segunda o tercera generación o porque se trata de jóvenes sobrecualificados que tienen que emigrar por falta de oportunidades en España, lo cierto es que el perfil de la emigración asturiana ha cambiado. «Ya no tienen esa necesidad de asociarse», reconoce Paz Fernández Felgueroso, que entiende la oportunidad de buscar nuevas fórmulas de relación. El Facebook, el incremento de los vuelos y los billetes baratos han modificado la forma de encontrarse entre sí y con la Administración.

Muchos centros asturianos, con décadas de historia, atraviesan momento difíciles. Los asentados en otras ciudades españolas que no han sabido reinventarse en centro sociales, culturales o de restauración presentan la situación más crítica. A mayor distancia, mejor salud. Los de Sudamérica siguen a flote y algunos como los de Nueva York registran una segunda juventud. Otras experiencias paralelas tuvieron éxito durante periodos más cortos. Ese fue el caso de Asturianos en Madrid (Asma) y de Asturianos en Bruselas (Asbru) que pusieron en contacto a nuevas generaciones de emigrantes pero que han terminado diluyéndose.

Más recorrido parecen otras organizaciones como Compromiso Asturias XXI, que cuentan con una estructuras más estable y unos objetivos más profesionales. Paz Fernández Felgueroso cree que de la colaboración del Consejo de Comunidades con este colectivo pueden salir proyectos muy interesantes. «La relación es muy buena. Ya hemos mantenido varias reuniones y estamos muy interesados por el perfil de profesionales que representan», explica. Entre las ideas que le rondan la cabeza, está dar a conocer el potencial económico y social de Asturias. Esto permite utilizar a la emigración como medio de difusión. También, en otra vertiente, podría servir para que esa segunda o tercera generación de emigrantes, en cuyo pasaporte aún aparece Asturias, amplíen los lazos emocionales y los conviertan en nexos económicos. Es decir, para que inviertan en su tierra.

Hay otros canales complementarios. Fernández Felgueroso está gratamente sorprendida con el éxito de la Escuela de Asturianía. Jóvenes universitarios o licenciados vienen al Principado cada verano a aprender cosas sobre la cultura y el folclore. Son entre 25 y 30 al año que ponen su granito de arena y que refuerzan los vínculos. La presidenta del Consejo de Comunidades también adelanta la recuperación de unas becas para másteres en la Universidad de Oviedo. Esta línea ya existía y se canceló con la crisis. La institución anunciará su puesta en marcha dentro de unos días. Empezará solo con cuatro o cinco pero con vocación de continuidad. El plan es que asturianos en la emigración o descendientes de emigrantes puedan completar su formación en Asturias. «Lo importante siempre es sumar. Siempre decimos que no está mal que la gente salga, que se vayan para tener nuevas experiencias. Lo que es necesario es que creemos las condiciones para que puedan regresar y todos podamos aprovechar sus conocimientos», concluye.

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