«Me quedé sin trabajo, sin paro y con un préstamo que tengo que pagar por operarme la vista»

La Voz

RETORNADOS

Cándida Álvarez se ha llevado el disgusto de su vida al quedarse sin empleo, igual que las otras compañeras que trabajaban en la Casa de Acollida.

«Soy emigrante retornada, minusválida con un hijo menor y me quedé sin trabajo, sin paro y con un préstamo que tengo que pagar por operarme la vista», explica. Mientras que las empleadas quieren que sus puestos de trabajo queden subrogados al Concello, la concejalía de Igualdade explica que no es personal contratado por el Ayuntamiento y que lo único que pueden hacer es optar a los puestos de trabajo que se creen en el nuevo centro. La misma concejalía añade que la Casa de Acollida cambió porque también cambiaron las leyes y las necesidades. Además, advierte que ya no tenía tanta ocupación, ni podía cumplir algunas necesidades que el nuevo centro sí podrá atender.