Adriana Lastra, el corazón del sanchismo

La asturiana es desde hoy la mujer más poderosa del PSOE

Adriana Lastra
Adriana Lastra
Raúl Molina EFE
Madrid

A sus 38 años, la asturiana Adriana Lastra se ha convertido en un símbolo del «sanchismo», en su vertiente más vehemente de corazón y coraje político, y desde hoy es la mujer más poderosa del PSOE.

Impulsiva y leal, rápida y lista, de carácter combativo y no exento de agresividad, la nueva vicesecretaria general del PSOE representa el corazón de los afines a Pedro Sánchez, el del puro sentimiento de rabia, indignación e impotencia que se extendió sobre la militancia socialista en octubre de 2016, con la caída del secretario general.

Por eso forma buen tándem político con el afable, flexible, reflexivo y pactista José Luis Ábalos, la cabeza del «sanchismo» y número tres en el nuevo organigrama del PSOE. Los dos fueron los coordinadores de la exitosa campaña de Sánchez en las primarias y artífices de la «resurrección» del líder socialista, a quien no abandonaron cuando casi todos lo habían hecho.

Lastra, que se abstuvo «por imperativo» en la investidura de Mariano Rajoy, ya apoyó a Sánchez en las primarias de 2014 y estuvo en su ejecutiva como secretaria de Política Municipal durante los dos años que duró ese mandato.

Tercera de cinco hermanas, sin carrera universitaria, es además una de las dirigentes del nuevo PSOE llamadas a captar votantes de izquierdas que se pasaron a Podemos o a la abstención, sobre todo en torno a la franja de edad entre 35 y 45 años. Los hay que ven en su elección como número dos de Sánchez el «poli malo» que necesita el secretario general o «poli bueno» para lograr un mayor número de adhesiones a su perfil presidencial.

Diputada en el Congreso desde 2015, su carrera política se desarrolló hasta entonces en su Asturias natal (Ribadesella, 1979). Con apenas 21 años estaba al frente de las Juventudes Socialistas asturianas cuando formó parte en el año 2000 de la mesa del disputado congreso que aupó a la Secretaría General de su federación al que fue después su mentor político, el hoy presidente asturiano Javier Fernández.

De la ejecutiva surgida de esa asamblea formó parte Lastra como vocal y después como secretaria de Movimientos Sociales y ONG, antes de hacerse en cargo en 2008 del área de Política Municipal, el número tres de una federación pacificada por Fernández tras la larga disputa que arrastraban por entonces «renovadores» y «guerristas».

Diputada autonómica entre 2007 y 2015, Lastra defendió con vehemencia en 2011 -la misma que utiliza ahora en apoyo de Sánchez- que Fernández tomara el relevo de Vicente Álvarez Areces después de tres legislaturas de éste como presidente regional.

Su incorporación en julio de 2014 a la ejecutiva de Sánchez se fraguó sin el consentimiento explícito de Javier Fernández, un distanciamiento que llegó a su cénit cuando éste se sumó al grupo de barones que promovió la dimisión del madrileño como secretario general y se puso al frente de la gestora.

Como «mujer de palabra» se define Lastra a la hora de asegurar que no optará a la Secretaría General de los socialistas asturianos, un cargo para el que Fernández ya ha anunciado que no volverá a presentarse. Para ese relevo «hay cantera», suele decir, mientras mira a su inseparable aliado desde las Juventudes Socialistas, el alcalde de Laviana y presidente de la Asociación de Comarcas Mineras de España, Adrián Barbón

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