El 21D, una guerra de todos contra todos

El PP cuestiona los apoyos que buscarán Ciudadanos y el PSC, enzarzados en una dura pugna por intentar gobernar, mientras en el bloque secesionista se disparan las discrepancias

Rajoy: «El cuento del independentismo ya no da más de sí y nadie lo apoya» El presidente hace una balance positivo del 155 y añade que «las empresas volverán, porque el Gobierno así se lo dirá»

Madrid / La Voz

Tan pronto como Rajoy anunció la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña amparado en el artículo 155 de la Constitución, los cimientos de los dos grandes bloques que se originaron a raíz del desafío secesionista comenzaron a temblar. Lo cierto es que hasta ese momento tampoco ninguno de ellos había llegado a demostrar una gran cohesión interna, algo que quedó en evidencia con la negativa para una foto conjunta entre Rajoy, Sánchez y Rivera, pero casi en el mismo instante en el que se oficializó la fecha electoral, el cemento que mantenía juntos a los partidos empezó a perder la poca fuerza de la que gozaba.

El electorado está claramente dividido en dos bloques estancos, por lo que resulta imposible pensar en una fuga de votos de un lado al otro. Al menos este escenario tan polarizado es en el que trabajan todos los partidos, y la gran razón que explica que de la noche al día hayan pasado de ser aliados a rivales.

PP

Paseando al presidente. Rajoy aprovechó ayer un hueco en su agenda para hacer acto de presencia en Cataluña. A primera hora completó un paseo informal por Castelldefels, en un recorrido donde un niño le hizo entrega de un dibujo con el lema «Viva España». Más tarde participó en Mataró en un mitin junto al candidato Xavier García Albiol, en el que basó su discurso en dos puntos. Primero, poner en valor la postura «clara y nítida» que tomará su partido tras las elecciones, en donde ya han dejado claro que apoyarán a cualquier candidato constitucionalista que se someta al proceso de investidura, algo de lo que no pueden presumir el resto. Por otra parte, la vuelta a la normalidad. El presidente del Gobierno sacó pecho de haber recurrido al artículo 155, una herramienta con la que se empezó a poner fin a la deriva independentista haciendo frente «a la enorme crisis y el caos», y una herramienta con la que también se ha logrado empezar a recuperar esa normalidad de la que depende buena parte del crecimiento económico del país. Según sus cuentas, «si recuperamos la estabilidad» se pasaría de un incremento del 2,3 % al 3 %.

Fuentes de Génova que han participado en la elaboración de la estrategia de campaña informan de que uno de los grandes caballos de batalla será intentar poner en valor el papel de Rajoy, precisamente reforzando la idea de que se trata del responsable de que se haya sofocado el desafío secesionista, y de la persona que logró poner de acuerdo a tres cuartas partes del Congreso para aplicar el 155. Con este cartel, Rajoy visitará al menos cuatro veces la comunidad durante la campaña. Las mismas fuentes sostienen que también reclamarán la presencia de otros miembros del Gobierno, pero cada uno dentro de su perfil: «No vamos a meter a Montoro en un mercadillo», bromean.

PSC

Federalismo. Tras las críticas que le llovieron a Miquel Iceta hasta desde dentro de su mismo partido por haber sugerido la implantación de una Hacienda propia y la condonación de la deuda en Cataluña, el primer secretario del PSC trató de puntualizar sus palabras. «Cuando se habla de federalismo se cree que nos separará; al revés, federalismo es unión y libertad», dijo. El candidato socialista reforzó su apuesta por este modelo federal en su intento por atraer el voto de nacionalistas no independentistas. Como parte de esta estrategia volvió a desear que los líderes secesionistas salgan de prisión cuanto antes. Ayer compareció con José Montilla, senador del PSOE que se ausentó del salón de plenos cuando se votó el 155.

Ciudadanos

Una participación histórica. Ciudadanos confía en robar el voto que los socialistas desprotegerán con su estrategia de aproximación al nacionalismo. En un nuevo capítulo de esta disputa, ayer Rivera cargó contra el PSC al considerarlo «una mala copia de los nacionalistas», equiparándolos a la extinta Convergència, pero cuatro años tarde. Rivera llamó a una participación histórica para derrotar al independentismo. Es consciente de que Inés Arrimadas cuenta con opciones reales de ser investida presidenta de la Generalitat. «Si vamos a votar, que tiemblen Puigdemont y Junqueras», advirtió en el acto de presentación de su equipo.

PODEMOS

En medio de ninguna parte. Podemos y los comunes de Ada Colau, que a lo largo de los últimos meses se han caracterizado por mantener un discurso ambiguo, corren el riesgo de quedarse sin cebo para pescar en caladero alguno. Desde que afloraron las voces discrepantes que amenazan con abrir otra crisis en la formación morada, Pablo Iglesias busca centrar su postura para evitar la fuga de votos, pero al estar en manos de Ada Colau este cambio de rumbo no le resultará sencillo. Mañana mismo presentarán un recurso en el Constitucional contra la aplicación del 155, recurso cuyo anuncio suscitó un pequeño desencuentro entre Podemos y los comunes, ya que estaba reservado a que lo realizara el candidato Xavier Domènech para impulsar su figura coincidiendo con el inicio de campaña, pero fue boicoteado el jueves por Iglesias, algo que generó malestar en sus aliados. La alcaldesa de Barcelona, que cierra la lista de Catalunya en Comú-Podem, pidió ayer el voto «a favor de la agenda social, de la reactivación económica y de la cohesión social», y vendió su gestión al frente del Ayuntamiento de la capital catalana como la mejor prueba de que tienen experiencia.

Los independentistas

ERC contra Puigdemont. Las tres principales fuerzas independentistas también son conscientes de que luchan entre ellas por los votos. ERC, que aspira a convertirse en la más apoyada, ha renunciado a una lista en común liderada por el expresidente Carles Puigdemont, que no ha tenido más remedio que organizar una candidatura paralela bajo el nombre de Junts per Catalunya. Los dardos entre ambas son constantes y cada vez más afilados. La CUP, como siempre, a su aire.

El CNI catalán acumula ilegalidades desde el 2010, cuando Mas lo dedicó a la secesión

Melchor Sáiz-Pardo
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Ha censurado webs, controlado comunicaciones y accedido a bases de datos ajenas

La investigación de la Guardia Civil sobre las maniobras del destituido Gobierno catalán para poner en marcha los embriones de la «estructura de Estado» han sacado a la luz una supuesta riada de irregularidades de una de las instituciones llamadas a ser uno de los pilares de la nueva república: el Centre de Seguretat de la Informació de Catalunya (Cesicat), conocido popularmente como el CNI catalán. Según los informes que el Grupo de Delincuencia Económica y Tecnológica del instituto armado ha remitido al Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona, la Generalitat, tras la llegada al poder en diciembre del 2010 de Artur Mas, comenzó a convertir a esa «fundación» creada por el tripartito un año antes en un verdadero servicio de espionaje sin ningún tipo de control judicial con el único objetivo de servir al proceso de independencia. Las acusaciones de la Guardia Civil son gruesas.

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