Un reto endiablado para Sánchez

Deberá gobernar pactando con varios grupos, afrontar el conflicto catalán con los independentistas que lo han votado y tratar de aguantar hasta que el PSOE se recupere


Los socialistas cuentan con solo 84 diputados, uno más si se cuenta al diputado de Nueva Canarias, la cifra más baja de un partido de gobierno. Sin embargo, la moción de censura que ha llevado a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno obtuvo 180 votos, diez más de los que consiguió Mariano Rajoy en su investidura. Pero ese bloque es heterogéneo. Así, por ejemplo, su principal apoyo, Unidos Podemos, rechaza frontalmente los Presupuestos con los que el nuevo presidente pretende gobernar, que son los pactados por el PP con Ciudadanos y el PNV, a los que ellos mismos se opusieron.

Los expertos consultados por La Voz contemplan un escenario complicado, en el que el nuevo presidente deberá pactar cada decisión, y auguran que tratará de aguantar al menos un año en el poder antes de convocar las elecciones. Dos de ellos apuntan que podría hacerlas coincidir con las municipales, autonómicas y europeas de mayo del próximo año, aunque los otros dos pronostican que podrían celebrarse antes de lo que pretende el líder de los socialistas. 

Nace el Gobierno más débil de la democracia

GONZALO BAREÑO

Pedro Sánchez se convierte en presidente con el apoyo de ocho partidos, cinco de los cuales ya han presentado vetos a los Presupuestos con los que se ha comprometido a gobernar

«Soy consciente de la responsabilidad que asumo y del momento político tan complejo que vive nuestro país»». Inmediatamente después de convertirse en el séptimo presidente del Gobierno de la democracia, y el primero que accede al cargo mediante una moción de censura y sin ser diputado, Pedro Sánchez dejó claro que es consciente del enorme desafío al que se enfrenta y de las dificultades que tendrá para abordarlo con un Gobierno respaldado únicamente por los 84 escaños del PSOE. Será el Gobierno más débil de la democracia. Necesita sumar más escaños incluso de los que dispone para alcanzar una mayoría absoluta en cada votación. Y a ello se suma la dificultad de convivir con un Congreso presidido por el PP, una Mesa de la Cámara controlada por populares y Ciudadanos -los únicos que votaron en su contra- y un Senado con mayoría absoluta del PP

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¿Pedro Sánchez podrá gobernar? ¿Cómo lo hará?

María José Canel, catedrática de Comunicación Política y Sector Público de la Universidad Complutense de Madrid, augura que le será «difícil», porque «para gobernar hay que articular voluntades en torno a un proyecto, aunque sea mínimo, pero las voluntades que aglutina la formación de este Gobierno solo tienen fuerza para destruir al anterior, no para construir algo una vez esté destruido». Para Carrillo, consultor político y asesor de comunicación, «gobernará en minoría, con tributos que pagar por los apoyos, obligado a equilibrios presupuestarios y políticos: tendrá que pactar cada decisión y puede incluso escenificar acuerdos conjuntos con el PP, al que interesa visibilizar que no hay más oposición a Sánchez que ellos».

José Rama, investigador en ciencia política de la Universidad Autónoma de Madrid, pronostica que «el Gobierno de Sánchez será simplemente de transición, y prueba de ello es que no se plantea modificar los Presupuestos, ya consensuados por Rajoy». Pero añade que, si Sánchez aguanta un año en el poder «con una posición política ubicada en el centro, podría contar con apoyos de Ciudadanos a la derecha y de Podemos a la izquierda». De esta forma, «la gobernabilidad sería más viable que la que hemos visto en este escaso año y siete meses de Gobierno del PP». Santiago Martínez, consultor político y profesor de oratoria, prevé que «podrá gobernar gracias a dos herramientas: unos Presupuestos ya aprobados y usando el abusado recurso del real decreto». «Otra cuestión es que el próximo presidente tenga cintura política para aguantar este exiguo mandato, pues la fragmentada aritmética parlamentaria será un quebradero de cabeza para él», añade el politólogo. 

¿Cuáles son los retos más importantes a los que se deberá enfrentar?

Rama asegura que «es de esperar que Sánchez tenga que lidiar con un conflicto territorial sin precedentes, que obligará a reformular el Estado autonómico tal y como lo entendemos, y con la grave crisis catalana». Carrilo asegura que «el equilibrio territorial y la venta exterior de un Gobierno solvente serán sus mayores retos en el apenas año y medio que tendrá».

Más allá de lo obvio, que es llegar a acuerdos entre fuerzas tan diferentes o dar imagen de sentido de Estado, Canel considera que «el reto que tiene realmente es el de frenar el desgaste electoral que le va a suponer llegar a las elecciones habiendo disgustado a una parte de su electorado en cada medida que tome».

Para Santiago Martínez, «el primer reto es demostrar suficiente cintura política para aguantar este semimandato con la fragmentada aritmética parlamentaria que le ha aupado como presidente». Prevé que se convertirá «en un quebradero de cabeza para él, puesto que será el muñeco de trapo al que todos aticen». En segundo lugar, destaca «la cuestión catalana, el artículo 155 y las previsibles negociaciones con Torra». Por último, «la economía, porque si los índices económicos se resienten, será muy fácil acusar directamente a Sánchez de la recaída». 

¿Cuánto puede durar? ¿Cuándo prevé que habrá elecciones?

«Habrá elecciones antes de lo que al nuevo presidente del Gobierno le gustaría», responde Canel, experta en comunicación política. Rama pronostica que las elecciones se celebrarán en mayo del 2019, coincidiendo con las municipales, las autonómicas y las europeas, en una «cita electoral sin precedentes» Con ello, añade el politólogo, «la transición de Sánchez duraría un año», el mínimo que exigió el PNV para apoyar la moción de censura. Destaca que Sánchez no ha puesto fecha a la cita electoral, «lo que nos podría llevar a pensar que por su mente pasa aprovechar la coyuntura para implementar sus políticas».

Martínez da importancia a cómo evolucionen las encuestas. «Es probable que el PSOE pueda remontar el voto gracias al atractivo del poder», sostiene. «Esta podría ser la oportunidad para que los socialistas recuperen terreno ante Podemos». No cree que haya elecciones antes de las municipales y autonómicas y, en todo caso, si el Gobierno se hace insostenible debido al tema catalán y al boicot parlamentario, Sánchez podría hacerlas coincidir con dichos comicios».

El consultor político y profesor de oratoria plantea otro escenario, en apariencia sorprendente, «que aún no le ha dado tiempo de vislumbrar a la mayoría, que es el de una nueva moción, esta vez contra Sánchez, pero para ello el PP debería contar con un nuevo líder parlamentario que no sea Rajoy, si no el apoyo de Ciudadanos parece inviable en lo que queda de legislatura».

Fran Carrillo estima que ,«si Pedro Sánchez no sabe cuadrar los diferentes equilibrios externos con las exigencias internas, pueden adelantarse y que este Gobierno sea incluso más breve que el de Calvo Sotelo».

Tendrá que lidiar con el desafío secesionista y su promesa de dialogar con Torra

e. c.

Pedro Sánchez ha prometido dialogar con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, al que había calificado tras su nombramiento de racista y de Le Pen español. ¿Puede dar algún resultado ese diálogo con quienes pretenden implementar la república catalana y siguen desafiando al Estado de derecho? «Los independentistas piden diálogo cuando en realidad quieren concesiones», apunta Carrillo. «Si no las obtienen, apelarán a la falta de diálogo, es un mantra en bucle que se repite periódicamente y que les da réditos en sus territorios, pero que perjudica la integridad y solidaridad territorial», añade. «Sánchez debe saber lidiar con ello», concluye. Para Rama, «no hay duda de que el PSOE es un interlocutor más blando que el PP en el conflicto catalán». Señala que «en Cataluña, bajo el liderazgo de Miquel Iceta, el PSC ha mantenido el discurso a favor de tender puentes entre independentistas y unionistas, un discurso que, en un escenario polarizado, no ha tenido recorrido, como manifiestan las últimas elecciones autonómicas catalanas, en las que el PSC fue la cuarta fuerza». 

Enredado en la posverdad

«Para que un diálogo dé resultados hace falta que sobre la mesa haya un mínimo de aspectos en los que se está de acuerdo», explica Canel. «Los independentistas quieren la república catalana y el partido del presidente en principio no, lo que busca es gobernar el tiempo suficiente para poder colocarse mejor de cara a la próxima contienda electoral», añade. «En ese desencuentro de intereses no cuesta creer que el nuevo Gobierno acabe enredado en la estrategia de la posverdad del independentismo catalán, pues para lograr su objetivo tendrá que complacerlo», concluye.

Martínez considera que la simple foto del nuevo presidente con Torra «ya diría mucho y lograría atribuir a Sánchez una serie de valores diferentes a los mantenidos por Rajoy y beneficiaría a las dos personas que acaban de llegar al cargo y necesitan aire fresco». Pero, añade, «una cosa es la escenificación política y otra las negociaciones entre bambalinas: habrá que ver cuánto estará dispuesto Sánchez a ceder para mantenerse en el poder, porque evidentemente ser presidente no le saldrá gratis».

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