El PP empieza por dilatar los Presupuestos

Prolonga los trámites antes de enmendarlos en el Senado, lo que el PSOE y el PNV califican de acto de revanchismo por el apoyo nacionalista a la moción de censura

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Madrid / la voz

La batalla política se ha trasladado al Senado. El PP confirma que ejercerá una fiera oposición al nuevo Gobierno desde el primer minuto y empleará su mayoría absoluta en la Cámara Alta para empezar a colocar palos en las ruedas de Pedro Sánchez, incluso antes de que el nuevo presidente se ponga en marcha.

Hace tan solo dos semanas, los populares brindaban con la aprobación de los Presupuestos en el Congreso. Ayer confirmaban que los rebotarán desde el Senado para, supuestamente, «mejorarlos». El portavoz del Grupo Popular en el Senado, José Manuel Barreiro, justificaba así su decisión: «Nosotros presentamos unos Presupuestos que eran fruto del consenso del Grupo Popular y alguna otra fuerza política», pero debido a que esa alguna otra fuerza política ha decidido romper unilateralmente el acuerdo, ahora queremos mejorar esos Presupuestos». Barreiro no solo considera que están legitimados para introducir enmiendas en las cuentas, sino que es su «obligación», dado que «el entorno político es diferente» respecto a la pasada semana y ahora se encuentran «liberados». De todos modos, apunta a que «el eje fundamental» se mantendrá.

Ayer solicitaron a la junta de portavoces la ampliación del plazo para introducir enmiendas en cinco días, por lo que tendrán toda la semana para proponer la redistribución de algunas partidas que todo apunta a que limarán la inversión prevista en el País Vasco. Barreiro rechazó que estuviesen incurriendo en ningún tipo de incongruencia, y que los retoques que introducirán están encaminados a obtener los Presupuestos que ellos mismos habrían presentado en caso de no haberse visto forzados a buscar el apoyo de otras formaciones. Los que consideró que sí están siendo incoherentes con su discurso de hace unas semanas son los socialistas, que rechazaron las cuentas y ahora se comprometen a asumirlas como suyas. «Todo aquello que era muy malo muy malo parece que ahora es muy bueno muy bueno», ironizó sobre las cuentas, que consideró que se tratan de su única propuesta programática.

Ander Gil, portavoz del PSOE en el Senado, denunció que tras esta propuesta del PP tan solo se encuentran ganas de «vendetta». Ferraz considera que con esta «pataleta» el PP está haciendo «un uso perverso de las instituciones», y solicitará un informe a los letrados del Senado para que se pronuncien.

«Revanchismo y venganza»

Esta maniobra tampoco ha gustado en el PNV, el partido que acabó decantando con los votos de sus cinco diputados el cambio de inquilino en la Moncloa. El lendakari, Iñigo Urkullu, habló de un «ejercicio de revanchismo y de venganza», recordando que el pasado viernes, cuando le comunicó a Rajoy que apoyarían la iniciativa de Sánchez, el ya expresidente no le hizo «reproches». Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso, detalló que las enmiendas del PP no castigarían a su partido, sino a «la sociedad vasca», y que «los sacará aún más del tablero político».

Por su parte, el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, concretó ayer que su partido no tiene ganas de participar en esta polémica, que siguen considerando los Presupuestos como positivos y que solo votarán a favor de alguna enmienda en caso de que consideren que mejora la propuesta original.

Según van avanzando los partidos, una vez regresen los Presupuestos al Congreso podría darse el caso de que todos cambien el sentido de su voto respecto a hace dos semanas. Salvo el PNV, el gran interesado en que salgan adelante en su primera versión.

Fuentes populares apuntan que de los 540 millones comprometidos con el PNV, estas enmiendas podrían afectar solo a 70 que fueron negociados a última hora.

Podemos pone su precio: pensiones e igualar permisos de maternidad y de paternidad

M. E. A.
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La formación morada entiende que, aunque las cuentas públicas estén cerradas, no supone ningún inconveniente

Podemos intenta marcarle el paso al nuevo presidente de Gobierno. El partido de Pablo Iglesias exigió ayer a Pedro Sánchez que apruebe en su primera reunión del Consejo de Ministros el blindaje de la revalorización de las pensiones en base al IPC e iguale los permisos de paternidad y maternidad a 16 semanas, dos medidas que fueron vetadas por el anterior Ejecutivo por el elevado coste a las arcas públicas. La coportavoz de la ejecutiva, Noelia Vera, pidió al líder socialista que priorice esas dos demandas en los Presupuestos del 2018. Podemos entiende que, aunque las cuentas públicas estén cerradas, no supone ningún inconveniente, porque hay partidas de gastos extraordinarios que se pueden destinar a estas medidas sociales, reivindicadas en las calles por los pensionistas y el movimiento feminista. Es decir, a través de los denominados fondos de contingencia, una partida presupuestaria a disposición del Gobierno que no hay que justificar. «Las primeras tareas tienen que hacer honor a esa ciudadanía movilizada, que son los primeros interesados en el cambio de Gobierno tras siete años de oscuridad», reclamó el secretario de organización, Pablo Echenique.

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