Un Gobierno entre los gestos y los resultados

Sus primeras decisiones son de un gran efecto mediático, pero Cataluña y la economía serán los asuntos claves


Han pasado apenas diez días desde que el Gobierno de Pedro Sánchez tomó posesión y ya se han sucedido decisiones como la dimisión de Màxim Huerta, la acogida de los inmigrantes del Aquarius o la recuperación de la sanidad universal. Sin embargo, los expertos coinciden en que Cataluña y la economía serán los temas clave que marcarán su gestión.

¿Que valoración merecen las primeras decisiones del Gobierno?

«No había alternativa a la dimisión de Huerta, lo contrario habría sido un mala decisión», señala María José Canel. «El rescate del Aquarius es un buen gesto que le ha dado una buena valoración internacional inmediata, ahora queda por ver si es capaz de sostener resultados en el tiempo, si sabe gestionar el problema, si logra hacerse interlocutor válido en Europa; si no, vendrá el mantra del ‘Gobierno de gestos’», añade.

«Acoger inmigrantes en barcos a la deriva y eliminar las concertinas tiene un profundo efecto social que, sin embargo, no cambiará nada políticamente, porque no ataja el problema de origen», sostiene Fran Carrillo. «Pero ahora, más que los hechos, importan los símbolos, sobre todo en un Gobierno sin tiempo para gobernar, sin capacidad para legislar y sin presupuestos propios», concluye. «Lo de Huerta es similar, no importaban los hechos, sino el simbolismo de la decisión», asegura. «Huerta ha sido el conejillo de indias con el que demostrar a la opinión publica que puede haber verdadera regeneración», añade. En suma, «un Gobierno efectista, que busca el simbolismo en sus acciones y la fiabilidad de sus gestos para frenar transversalmente a los otros tres partidos, usurpando sus banderas: la regeneración (Ciudadanos), la vertiente social (Podemos) y la capacidad de gestionar económicamente aunque sea aprovechando la coyuntura (PP)».

«La decisión de acoger a los inmigrantes incide en ejercer inicialmente una política de contraste con respecto al Gobierno anterior, pues sus primeras medidas no pueden ser legislativas por su minoría parlamentaria y por estar limitado a unos presupuestos que no son los suyos, así que acertadamente toma decisiones de amplia aceptación popular y cierta trascendencia internacional», afirma Santiago Martínez. Sobre la dimisión de Huerta, que dice se pudo gestionar mejor, explica que «era una oportunidad para Sánchez, puesto que frente a cargos que no dimitían en el pasado, ahora su coherencia discursiva le obligaba a cesarlo y así ganar coherencia pública, pero demostró los problemas que habrá en un futuro con ministros sobre los que no se tiene control pleno, con tendencia a salirse del guion o plan marcado», asegura.

¿Cuáles son los asuntos que marcarán su gestión?

Carlos Barrera considera que «el asunto de Cataluña va a seguir ahí y habrá que ver si las diferencias de gestión con los gobiernos de Rajoy serán de matiz o más audaces, con el peligro entonces de no ser apoyado por el bloque constitucionalista». Además, destaca la economía, porque «también se vota con el bolsillo y el Gobierno no puede permitirse deslices». En su opinión, «lo que podemos llamar la agenda social puede ser lo más efectista y menos complicado y, además, dar votos».

«La buena política es una equilibrada combinación de realidades y mensajes, de hechos y símbolos, de acciones e historias», explica Canel. «El PSOE tiene en su mochila dos legislaturas con un saldo muy alto en gestos y símbolos, pero muy bajo en logros, sobre todo económicos, por eso Sánchez se tiene que proteger del mantra del ‘Gobierno de gestos’ y producir resultados», añade. «Ha de cubrir las dos bandas, símbolos y logros, en el tema territorial, política migratoria, laboral, igualdad, pero sobre todo se le va a mirar con lupa en cuestiones económicas, para las que ningún gesto le salvará», afirma. Carrillo señala como claves «el problema con Cataluña y el resto de las regiones donde avanza el nacionalismo y que se mantenga la senda del crecimiento». «Cataluña y, sobre todo, la necesidad de reformular el Estado autonómico», señala José Rama.

Martínez asegura que en el tema catalán «Sánchez buscará la foto con Quim Torra y al menos podrá decir que intentó conversar, cosa que su predecesor no hizo, y ya solo eso podría marcar una diferencia». Además, «querrá dominar el debate político con reformas del modelo productivo a través de las renovables, la ecología, la investigación, el renacimiento industrial y la reversión pública del modelo privado o mixto sanitario del PP». Estima que «estos serán los temas que intentará abanderar para generar un marco progresista, dominar el debate político y recuperar votos».

¿Se agotará la legislatura?

Martínez pronostica que se agotará y Sánchez «aprovechará para posicionarse y erigirse como líder, que era su gran carencia». Si el PSOE mejora sus resultados en las municipales y autonómicas del 2019, «dirá que se ve refrendado para seguir un año más». Carrillo señala que «esperará el momento oportuno para convocar elecciones y dependerá en gran medida del impacto de las medidas que tome». Pero, añade, «el Gobierno está creado para agotar la legislatura». «Casi nadie duda de que, salvo catástrofe, el Gobierno llegará a la primavera del 2019, es decir a las elecciones locales y autonómicas», sostiene Barrera. «A partir de ahí, y dependiendo de los resultados y de la atmósfera política del momento, agotar la legislatura puede resultar beneficioso o perjudicial para el PSOE», señala. «Si el año transcurrido no ha ido mal, incluso podrían coincidir las generales con las municipales», concluye.

«Aunque la aritmética parlamentaria juega en su contra, a su favor tiene que el PP debe buscar un líder que lidie con el nuevo PSOE y con Ciudadanos, y que Podemos ya no es el mismo partido que en el 2015 casi ‘asalta los cielos’», señala Rama. «Con ello en mente, y con mano izquierda, no parece descabellado pensar que el PSOE puede agotar la legislatura», concluye.

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