Asturias, entre las comunidades con mayor abandono universitario tras el primer curso

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

ESTUDIOS SUPERIORES

Aula de la Universidad de Oviedo, olimpiada de biología
Aula de la Universidad de Oviedo, olimpiada de biología UNIVERSIDAD DE OVIEDO

Según los datos del Ministerio de Universidades, más de uno de cada cinco alumnos que comenzaron un grado en la Universidad de Oviedo no continuó en la misma titulación durante los dos cursos siguientes

30 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La Universidad de Oviedo registró una tasa de abandono del 22,42% entre los estudiantes que iniciaron sus estudios en el curso 2021-2022, según los datos publicados por el Ministerio de Universidades. Esto significa que más de uno de cada cinco alumnos que comenzaron un grado en el Principado no continuó en la misma titulación durante los dos cursos siguientes. Con este porcentaje, Asturias se sitúa entre las comunidades con mayores niveles de abandono en España, junto a Baleares, Canarias y la Comunidad Valenciana.

El indicador considera abandono cuando un estudiante de nuevo ingreso no aparece matriculado en el mismo grado en los dos años posteriores. Sin embargo, no todos los casos suponen una salida definitiva del sistema universitario: un 11,36% de los alumnos que dejaron su carrera en Oviedo se matricularon en otra titulación, lo que apunta a un proceso de reorientación más que de desistimiento. El resto, aproximadamente un 10%, abandonó por completo los estudios universitarios.

Las diferencias entre titulaciones son amplias. Medicina presenta la menor tasa de abandono, con un 3,31%, mientras que Economía alcanza el 52,27%, la más elevada. Este contraste se observa también en otros ámbitos del sistema universitario español, donde los grados vinculados a la salud, la educación suelen mantener mejor retención del alumnado que las ingenierías o las ramas de ciencias sociales.

Durante el curso 2024-2025, la Universidad de Oviedo contó con 4.744 estudiantes de nuevo ingreso, 166 de ellos mayores de 30 años. En total, la institución registró como matriculados 17.625 estudiantes de grado, 1.876 de máster y 1.743 de doctorado. En los estudios de posgrado, la tasa de abandono se reduce de forma notable y se sitúa en torno al 10%, una proporción inferior a la observada en los grados.

El rendimiento académico del alumnado asturiano se mantiene en niveles comparables a los del conjunto de universidades públicas presenciales. En el curso 2023-2024, la tasa de rendimiento fue del 76,71%, lo que significa que los estudiantes aprobaron más de tres cuartas partes de los créditos en los que estaban matriculados. La tasa de éxito, que mide los créditos aprobados en relación con los presentados a examen, alcanzó el 86,5%. La diferencia entre ambos indicadores refleja que parte del alumnado no se presenta a todas las asignaturas inscritas, pero los resultados muestran un nivel de aprovechamiento académico elevado. Las ingenierías registran el rendimiento más bajo, con un 62,58%, mientras que Medicina alcanza el 90,34%, patrón similar al que presentan otras comunidades. 

La internacionalización del alumnado también avanza en la institución asturiana. En el curso 2023-2024, la Universidad de Oviedo recibió 1.056 estudiantes internacionales, la mayoría procedentes del programa Erasmus, lo que representa un 5,12% del total de matriculados. En el mismo periodo, 878 estudiantes de la institución participaron en programas de movilidad en el extranjero, una cifra que duplica la media registrada en comunidades como Galicia, donde solo el 2,5% del alumnado realiza estancias fuera.

Los datos disponibles indican que, aunque la Universidad de Oviedo mantiene buenos niveles de rendimiento, el primer curso continúa siendo un punto crítico en la trayectoria académica de los estudiantes. Las causas del abandono son diversas: elección incorrecta de titulación, dificultades económicas, adaptación al ritmo universitario o falta de orientación previa. En toda España, el abandono tras el primer año ronda el 20%, y las administraciones educativas lo consideran uno de los principales problemas estructurales del sistema universitario.