¿Por qué todos los relojes marcan las diez y diez?

FÍJATE BIEN, porque cuando compres uno casi todos los que estén expuestos en la joyería marcarán esta hora. La sonrisa del reloj tiene su explicación. Expertos en relojería nos cuentan qué tiene esta posición de las agujas para hacerlos más deseables... y que acabes picando

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Confieso que cuando se me pone algo delante no puedo evitar fijarme en los detalles más insospechados y, a priori, intrascendentes. Eso es exactamente lo que me pasó la última vez que entré en la joyería Calvo, que ilustra este reportaje. Allí me encontraba yo, tratando de decidirme entre relojes cuando de nuevo reparé en una de esas pequeñeces que tanto me gustan. Todos los relojes a los que me alcanzó la vista -y os puedo asegurar que no son pocos- marcaban las diez y diez. Acto seguido, solo pude preguntar por qué. Y Yaiza, que es quien posa con parte de la relojería, me habló por primera vez de la sonrisa del reloj. Hoy me veo en la obligación de descubrírselo a todos aquellos que nunca se hayan fijado y de corroborarlo para los que comparten conmigo esa especie de TOC que pone el zoom sobre los detalles. Andrés Calvo, el propietario de las joyerías que llevan su apellido, me confirma que la gran mayoría de los relojes que se exponen tanto en los negocios como en la publicidad, marcan las diez y diez. No suelen recibirlos a esta hora, pero a su llegada se les cambia para que luzcan con su mejor sonrisa. Porque la sonrisa del reloj es la que los hace más atractivos para su compra. «Es la posición en la que mejor están situadas las agujas y la esfera queda más cubierta y más centrada. También es la manera en la que se ve mejor la marca», indica Calvo, que añade que hay muchos factores que conducen a esta hora: «Si el reloj tiene un tourbillon (mecanismo que queda a la vista en una abertura de la esfera) a las seis, no le puedes poner la aguja encima porque pierde visibilidad. De la misma forma que si tiene calendario no lo puedes poner a las diez y cinco, porque lo tapas». Otro de los condicionantes es el estético ya que, explica, «a las siete y veinte, por ejemplo, verías también la marca del reloj, pero no queda igual». Y es que una sonrisa es una sonrisa, y nos gana siempre.

Aunque son una aplastante mayoría los relojes que se exponen a las diez y diez, hay excepciones. El joyero nos habla de los de gama más alta, «dado que algunas marcas prefieren que estén en hora, que también está muy bien para que el cliente lo vea en funcionamiento». Jacobo Sánchez González Dans, de la emblemática Relojes Dans, también señala que las diez y diez responde a una única idea: «Lo que se pretende poniéndolos a esa hora es mostrar de la mejor manera la esfera, que se vea bien la marca y que esté centrada arriba. Pero también se pretende que se lea bien el modelo, porque hay marcas, como por ejemplo Rolex, que tiene el modelo en la parte inferior, como ocurre en el Submariner». Esta disposición de las agujas, añaden, es válida también para los cronos con varias esferas pequeñas, ya que las agujas no las tapan.

La mayoría de los relojes responden a estos patrones comunes, pero no todos. Dans nos revela otras curiosidades: «A los cronógrafos hay que adaptarse, porque también traen más de una esfera y pueden variar su disposición. Lo más común es ponerlos a las 3, alineándose con el calendario, o a las 9». Y hay alguna excepción más. «Aquellos que tienen el esqueleto a la vista en la esfera, muchas veces se ponen a las 13.30 para que se les vea bien el tourbillon. En definitiva, cuantas más complicaciones traiga el reloj, más hay que adaptarse a ellas para exponerlo en las mejores condiciones», apunta.

En todo esto hay, además, un componente psicológico para el que compra por aquello de que las diez y diez hace que las agujas nos evoquen la forma de una sonrisa de forma más clara que, por ejemplo, las dos menos diez. «La psicología y la publicidad van de la mano, pero seguramente se dieron cuenta tarde, porque en relojes de los años 20 la posición de las agujas ya era esta», asegura Dans, que nos aporta otra revelación, la del cierre: «Suele estar siempre orientado hacia las 12, porque resulta más fácil para la gente diestra, y en los brazaletes ocurre lo mismo».

Ya que estamos, le preguntamos a Andrés Calvo qué protocolos de colocación siguen para hacer más llamativa aún la exposición. «Si el reloj va en posición vertical, de pie, no tiene duda, porque es la posición natural para verlo bien y con la corona en su sitio. Pero si lo ponemos en horizontal, hay que colocarlo con la corona hacia arriba y nunca hacia abajo», indica. ¿Y qué jerarquía sigue el escaparate? «Hay unas normas. Se agrupan por familias y deben ir juntos dentro de una misma marca o colección, pero el más caro siempre ha de ser el más alto. Otro caso sería si tenemos varios de la misma familia y del mismo modelo, ya que habría que posicionar de forma diferente el de hombre y el de mujer», indica. Y la prueba de que lo saben hacer muy bien es que aquel día yo también salí de allí con un reloj... que marcaba las diez y diez.

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