María Patiño: «Soy de explotar, pero lo que de verdad me duele no lo mostraría nunca»

Este es su año. María Patiño es líder con «Socialité», el programa que presenta en directo cada fin de semana en Telecinco. No se pone barreras ante nada, a excepción del polideluxe: «No estoy dispuesta a poner mi verdad en manos del polígrafo ni de nadie. Pero nadie es nadie, eh»


María Patiño (Ferrol, 1971) está arrasando. Presenta Socialité, líder indiscutible de audiencia en su franja, colabora en Sálvame y sustituye los sábados a Jorge Javier en el Deluxe cuando él no asiste por otros compromisos. Este es el mejor momento de una carrera de fondo que empezó hace 26 años y en la que muchas veces dijo no, porque su criterio está por encima de todo. «Yo respeto tanto a la gente que vende su vida como a la que no. No creo que valga yo más que ellos», asegura. La credibilidad es su herramienta de trabajo más valiosa, y dicta sentencia: «Jamás pondría mi verdad en manos del polígrafo».

-Enhorabuena, eres líder de audiencia con «Socialité».

-Después de un primer año de lucha, la verdad es que empieza a dar frutos y estoy muy contenta, por el equipo y lógicamente también por mí.

-¿Alguna vez creíste que llegarías aquí, a presentar tu propio espacio?

-A ver, yo nunca me he imaginado ni he proyectado nunca en mi vida mi futuro profesional. Yo he ido viviendo el presente y sí que es verdad que cada vez que se ha parado el tren he decidido cogerlo, con el riesgo que eso conlleva. Pero al final lo que nadie me iba a quitar era la experiencia. Yo he aprendido a presentar en directo, pero nunca en mi vida me planteé ser presentadora ni tener un espacio propio. Sí me planteé la ambición de poder vivir de mi trabajo porque, además, es que es lo único que sé hacer.

-Hace poco dijiste que eres la única a la que cuestionan como presentadora.

-Bueno, porque sí que es cierto que yo tengo un perfil bastante distinto a otros presentadores. Date cuenta que soy colaboradora, al mismo tiempo sustituyo a Jorge Javier y al mismo tiempo presento mi propio espacio, y muchas veces yo creo que eso da pie a estar en muchas circunstancias al mismo nivel de mis compañeros. No me da rabia que me cuestionen, porque si no lo hacen ellos lo hacen los medios, y ya estoy expuesta a las críticas desde que comencé en esta profesión, que va a hacer 20 años este verano en la tele y 26 en total. A veces es como un rebote, pero no real, no sé cómo explicarte. Yo soy muy así de explosiones, pero lo que realmente me duele te garantizo que nunca lo verbalizo, y menos públicamente, porque es una manera de mostrar mi debilidad. 

-¿A quién estáis deseando cazar?

-Tampoco me planteo la profesión de esta manera. Siempre digo que no me importa el entrevistado, lo que me importa es que la entrevista sea buena. Nunca he tenido ningún reto de ser la primera en entrevistar a alguien, pero para mí es fundamental que el contenido en el que participo me interese.

-Anda que no debes de guardar tú secretos de gente...

-Hombre, como todos los periodistas. Yo no pienso esa frase que se dice de: ‘Yo valgo más por lo que callo que por lo que cuento’. No, yo valgo por lo que cuento, y eso lo tengo clarísimo, y creo que el valor de un periodista es lo que cuenta. Lo que se calla no lo puede valorar nadie. Normalmente lo que me callo es porque es demandable, y luego yo tengo mi propio límite ético. Creo que hay cosas con las que puedes hacer más daño y que a mí no me compensa personalmente. Incluso cuando era reportera de calle dije muchas veces que no quería hacer algo y no lo hacía. He tenido muchísima suerte porque siempre me han dado esa libertad, que es un privilegio en esta profesión.

-Hay que saber decir que no.

-¡Hombreee! La primera vez cuesta, la segunda ya menos y la tercera, lo tienes interiorizado. En ese sentido, si no te bandeas y tienes un punto de coherencia, te respetan. Yo siempre me he sentido muy respetada por los directores y compañeros que he tenido.

-¿Con cuál de tus compañeros te quedas si te piden que elijas?

-Bueno, Gema López sabéis que es mi amiga desde hace años, Chelo García Cortés tuvimos al inicio, pero te estoy hablando de hace muchos años, una relación complicada, porque tiene una manera de enfocar el periodismo muy distinta a la mía, pero hoy la considero una persona que si la llamo a las tres de la mañana me coge el teléfono. También tengo muy buena relación con Mila Ximénez, con Terelu... es que yo realmente me llevo bien con casi todo el mundo. Y con el que no me llevo no tengo término medio, soy de las que puedo ni llegar a saludar. O prácticamente, porque me parece de mala educación negar el saludo, pero soy incapaz de compadrear o de intercambiar una frase. Marco distancia, aunque tampoco establezco ninguna guerra porque me desgasto demasiado y bastante tengo yo en mi día a día con mis historias, ja, ja.

-Últimamente le disteis caña a Kiko Matamoros por su relación con su nueva novia. ¿Te la crees?

-Mira, yo sí. Me creo la relación, a ver, relación de un mes, pero sí que creo que son dos personas adultas que se están conociendo. Llamarlo amor ya son palabras con una importancia y un peso que no me atrevo, pero que están juntos, intiman y se atraen, sí. ¿Que además de todo esto le van a sacar rentabilidad? A la vista está. Él la está promocionando y convenciendo para que se gane un dinerillo, y la he visto en una portada de una revista.

-Esto de sentarse a ganar un dinero es impensable para ti en tu vida, ¿no?

-Pero porque no lo sé defender, yo siempre digo que en la vida uno tiene que hacer, aunque a nadie le guste ni lo comprenda, lo que uno sabe defender y en lo que uno cree para que después las críticas ajenas no te debiliten. Entonces para mí sería una sensación... es que no me veo. No creo en ello ni me siento cómoda, y la vida me ha dado la opción de hacerlo a mi manera.

-¿Y cómo haces para que ninguno de tus compañeros suelte prenda?

-Pues mira, la verdad, me encantaría transmitir la receta, pero no lo sé. Yo no he cambiado, hombre, habré evolucionado porque los años no son solo para tener arrugas, pero siempre he sido la misma y no tengo ni idea de lo que quiero, y no sé si mañana me voy a teñir el pelo de rubio de repente, pero lo que tengo clarísimo es lo que no quiero. Y luego también es que respeto tanto, tanto a la gente que vende su vida, y además creo que no estoy por encima de ellos y considero que aportan tanto o más que yo, que a lo mejor el secreto está en darnos a cada uno su sitio y en saber quiénes somos. Es como en una relación de pareja, si tú me respetas yo te respeto a ti. ¿Cómo se consigue? Pues no lo sé. Sigo siendo exactamente la misma que un día se sentó en Sabor a ti.

-Pero jamás te veremos en un Polideluxe, eso sí que lo puedes decir.

-Eso sí que te voy a decir por qué no. Porque me niego a que mi verdad dependa de nadie más que de mí. Es que la credibilidad, es mi arma, y si no me crees, tendré que esforzarme para que termines creyéndome, pero no voy a poner mi verdad en manos de nadie, ni del poli ni de nadie. Yo te cuento algo y tú tienes la libertad de creerme o no, ya me buscaré la vida para darte datos y crédito a lo que cuento, pero no me da la gana ni estoy dispuesta a poner mi credibilidad en manos de nadie. Pero nadie es nadie, eh.

-¿Hace mucho que no vienes a Ferrol?

-Ay.... sí (se detiene). Mucho, porque además fallecieron mis padres, que están enterrados ahí al lado de Ortigueira, y me cuesta muchísimo trabajo volver. Supongo que me queda un tiempo... Precisamente esta misma semana colgué una foto en Ortigueira, y la verdad es que lo echo muchísimo de menos, porque pasé mi infancia allí. Pasaba los tres meses de vacaciones del cole, primero un tiempo en Ourense, luego unos días en Ferrol y el resto nos íbamos ya para la aldea, porque allí éramos salvajes y libres. Yo allí recuerdo salir a la calle en pijama y no ponerte hora porque no había peligro.

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María Patiño: «Soy de explotar, pero lo que de verdad me duele no lo mostraría nunca»