El guardia civil Jorge Pérez gana «Supervivientes»

Hace unos años saltó a la fama por su atractivo a través de un «tuit». Hugo, cuarto finalista, mostró su enfado al conocer que perdía contra el agente


Redacción / La Voz

Jorge Pérez, que saltó a la fama a través de un inocente tuit de la cuenta oficial de la Guardia Civil por su atractivo, se coronó anoche como ganador de la edición más atípica de Supervivientes. Jorge Pérez logró anoche imponerse primero a Hugo Sierra, que no se tomó demasiado bien no llegar a una final en la que él (y muchos de los espectadores del programa), consideraban de justicia que debía estar; más tarde a Rocío Flores y por último a Ana María Aldón. La final de Supervivientes fue seguida por 3.966.000 de personas y logró un 34,4 % de cuota de pantalla. 

Jorge superó sin problemas la primera prueba, en la que debían sujetar con las manos y de puntillas unas compuertas sobre las que había sobre un kilo y medio de peso. Y se enfrentó a Ana María Aldón en la tradicional prueba de apnea, que casi sin creérselo, ganó la mujer del torero José María Ortega Cano, logrando un pase directo a la final. «¿Qué ha pasado Jorge?», le preguntaban al guardia civil, que en principio partía como el gran favorito en la última prueba. «Creo que estos días he tenido un problema en los bronquios, y empecé a notar una fuerte presión en la cabeza y tuve que salir. Pero felicito a Ana, que lo ha hecho muy bien», explicaba el agente. «Elegante hasta el final Jorge», le decía el presentador.

Jorge se enfrentó a Rocío Flores en el último voto telemático, resultando expulsada y tercera finalista la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores. «Tengo mucho miedo a enfrentarme a la realidad (…) Somos personas que estamos muy expuestas y yo tengo una vida muy complicada y una familia muy polémica», confesaba la joven. «Pensé que la tercera semana estaba en la Madrid», reconoció Jorge Javier Vázquez. «He intentado ser yo siempre (…) Habrá gente a la que le habré gustado y gente que no pero ha sido una experiencia increíble que, sobre todo, me ha enriquecido personalmente», añadía, insinuado que a su salida del reality le gustaría reconciliarse con su madre, con la que no tiene relación desde hace unos siete años.

Rocío Flores, que al encontrarse con su padre le mostraba su preocupación por si le había parecido mal algo de lo que había hecho o dicho en la isla, sí que tendrá que enfrentarse a las informaciones que se publicaron hace unas semanas, en las que se narraba lo ocurrido con su madre cuando tenía 15 años que terminó con una sentencia de «malos tratos continuados» hacia su madre.

En la recta final del programa, Ana María Aldón y Jorge Pérez se enfrentaron en un duelo que venció claramente el guardia civil y modelo, que se impuso como ganador de Supervivientes con claridad a la mujer de Ortega Cano con un 81,6 % de los votos. Entre las situaciones que más llamaron la atención fue la aparición en el plató en el que se convirtió desde hace unos días el Complejo La Cigüeña de Omar Montes para entregarle el cheque de 200.000 euros, ya que los concursantes no pudieron acudir a plató al encontrarse en la cuarentena impuesta por el Gobierno al regresar a España desde el extranjero.

«Trabajando creo que nunca he estado tan nervioso. Creo en el poder del palabras y 'agradecimiento' y 'gracias' son las más poderosas que hay. Quiero dar las gracias a mis compañeros, amigos y gente que me llevo en el corazón. A toda la gente que ha hecho que esto sea posible, tengo una deuda eterna de agradecimiento con ellos. Al Pirata Morgan porque ha sabido empatizar con nosotros como nadie. A Lara por su cariño y dulzura. A toda la gente que no se ve y hace posible esto. A toda la gente que quiero y me quieren. A mi mujer, Alicia, que es única; a mis hijos Mario, Martina y Marcos que son increíbles y cada día aprendo algo de ellos siendo unas almas tan pequeñas; y a todos mis amigos de Reinosa, de Aguilar; a mis compañeros de trabajo; a mis compañeros del GAR; a todos los efectivos de la guardia civil que hacen que cada rincón de España sea un lugar mejor y a toda la gente que se ha volcado contra este horrible virus y ha puesto un poco de normalidad en nuestras vidas. Gracias», decía Jorge muy emocionado tras abrazarse con todos sus compañeros salvo con Hugo.

El «tuit» que catapultó a la fama a Jorge Pérez

La imagen de Jorge Pérez, décimo concursante oficial de Supervivientes, saltó a la fama en abril del año 2018, a través de un «inocente» tuit de la cuenta oficial de la Guardia Civil. «Aunque por fuera nos veas vestidos de uniforme por dentro no somos diferentes a ti. Trabajamos por tu libertad y seguridad. Si nos necesitas llama 062». Acompañando este texto aparecía la imagen de un agente vertido de uniforme, mirando al horizonte y luciendo la característica boina de la Guardia Civil.

Las respuestas a la publicación de este mensaje no se hicieron esperar. Desde un «¡Viva el cuerpo!», hasta el «Hombre, yo a este le llamaba aunque no le necesitara. Está tremendo», pasando por el «Qué hay que hacer para que te detenga uno de estos?», el «Mari me dejo multar y todo!» o el «No podíais poner al feo, no. Tenéis que poner a este maromo que tengo a mi mujer to'loca queriendo llamar al 062». El tuit acumula casi dos años después de 3.000  retuits, 11,7 «me gusta» y miles de comentarios.

A los pocos días se conocían más datos del agente que protagonizaba la comentada fotografía. Natural de Reinosa, Cantabria, en ese momento estaba destinado en Aguilar de Campo, Palencia. «Creo que está siendo algo bonito y divertido porque la gente que me conoce ha dicho en las redes sociales que soy buena persona o soy un buen padre, misión que me tomo muy en serio. Aunque hay gente que cuestiona si de verdad soy guardia civil, y digo que sí, que ingresé en el Cuerpo en el año 2005», explicaba a The Luxonomist

A partir de ahí comenzó a compaginar su trabajo en un cuerpo de élite de la Guardia Civil con proyectos como modelo, asegura Pérez, que está casado y tiene tres hijos con Alicia Peña, que ha sido su defensora en los platós. 

El mal perder de Hugo Sierra

La pasada semana Hugo Sierra y Jorge Pérez fueron los nominados, convirtiéndose en finalistas Rocío Flores y Ana María Aldón, algo que molestó algunos de los fans del programa, ya que apenas han estado nominadas y han ido salvándose semana a semana de exponerse a la decisión de la audiencia. Así que uno de los dos grandes favoritos iba a quedarse a las puertas de la gran final. El elegido por la audiencia fue Hugo, que reaccionó mal a no optar a una final para la que él siempre se vio favorito (y es cierto que los dos han ganado en muchas ocasiones las pruebas en la isla). El cabreo que se cogió fue evidente, llegando a anunciar que dejaba la televisión en directo: «Eso pasa a veces por tener la boca grande. Por mi forma de ser muy visceral, muy polémico en algunos aspectos, por no callarme nada, porque hay que ser real. Tener la boca grande a veces hay gente que no lo entiende».

«Yo nunca voy a cambiar. Será lo que le enseñe a mi hijo. Yo sé que para mi gente, para mi familia y para mí mismo soy un ganador y me voy por la puerta grande. He estado reflexionando estos días y esto de los realities no es para mí. Este será el último reality que voy a hacer. Me dedicaré con la misma pasión a mi nuevo trabajo. Le digo gracias a la producción, a mi legión que les veré en mi directo y nada, a todos gracias y hasta aquí llegó mi historia televisiva porque no tengo el temple para esta historia», anunciaba.

«Para mí eres un concursante de reality que me encanta pero realmente tu discurso me lo creería si te lo creyeras tú. Te vas como gran perdedor de esta edición y no lo vas a asumir porque si algo ha quedado claro es que no sabes perder. A mí me encantaría tener un padre que me enseñara que en la vida también hay que saber perder. Porque es lo que hace uno normalmente, perder», le decía un incrédulo Jorge Javier Vázquez desde plató, ante las caras perplejas de Lara Álvarez y sus otros tres compañeros ante la tensa situación que estaban viviendo.

Hugo intentó contestarle al presentador, que enseguida le cortó: «No quiero entrar en batalla contigo porque llegar al número cuatro de una edición tan extrema es una maravilla y es para sentirse orgulloso. Pero tú ahora tienes una pataleta de que no vas a participar nunca más en un reality», le advertía. «Ahora que ya no estás en el concurso puedo decírtelo. Eres un coñazo, pero eres mi coñazo», le terminaba diciendo el presentador.

El «Supervivientes» más atípico

Todo ello desde el Complejo La Cigüeña, a las afueras de Madrid, a donde los concursantes llegaron hace poco más de una semana desde Honduras y donde han pasado la cuarentena junto al resto del equipo de Supervivientes, con Lara Álvarez a la cabeza. Las restricciones del coronavirus obligaron a Telecinco a adelantar la vuelta de los concursantes del programa, que volvió en un avión de lujo fletado por Air Europa. El pasado 15 de mayo el Gobierno aprobó una cuarentena obligatoria a todos los que regresasen a España desde el extranjero, así que Mediaset decidió adelantar la vuelta de los supervivientes y realizar dos de las galas desde el complejo hotelero donde han pasado la mitad de la cuarentena obligada. La final, que normalmente se celebra en el plató, tuvo que ser a distancia y un poco descafeinada. Por el momento, los concursantes tuvieron que conformarse con ver a sus familiares a través de un cristal y de la puerta de los abrazos.

Esta ha sido una edición de Supervivientes atípica e histórica de principio a fin. Al principio porque tras el escándalo que supuso para Gran Hermano y para Telecinco que se activase el proceso judicial por la presunta violación de Carlota Prado en la última edición del famoso reality que se celebró con personas anónimas. Ocurrió en GH Revolution, en el 2017 y no fue hasta septiembre del año pasado cuando el tema resurgió. Entre la documentación y las pruebas que se presentaron en el juzgado están las conversaciones que los responsables del programa mantuvieron con la supuesta víctima, y las imágenes de cómo había reaccionado al mostrarle el vídeo del abuso, algo que terminó por tener repercusión internacional y la dueña del formato reconoció que en aquel momento no se había actuado correctamente.

Mientras tanto Mediaset se mantuvo en silencio durante semanas,mientras el descontento crecía en las redes sociales y comenzaba una campaña de boicot al programa para que sus anunciantes le retirasen el apoyo. Así fue, finalmente GH VIP 7 terminó tirando de autopromociones y apenas unos anuncios de los que seguían a su lado. Eso sí, la audiencia no les abandonó nunca. La cadena terminó por emitir un polémico comunicado en el que acusaba a su principal competidor, Atresmedia, y a otros medios de estar detrás de una campaña de desprestigio para tratar de quitarle el liderazgo en audiencia que ha ostentado en los últimos 21 meses. El caso recordaba al de La Noria, que finalmente tuvo que ser retirado de la parrilla por una campaña similar, y la imagen del concurso se vio muy dañada, además de la de su presentador, que se permitió hacer chistes de una acusación tan grave como una violación. Así que ante este panorama, Mediaset decidió aparcar temporalmente la marca Gran Hermano y posponer la edición de parejas que tenía planeado emitir tras el reality de famosos. Llegó a un acuerdo con su matriz italiana y adelantó las fechas del reality de supervivencia en casi dos meses.

Eso provocó que las condiciones climáticas de la isla hicieran sufrir especialmente a los concursantes, muchos de ellos relacionados entre sí. Y por si lo problemas fueran pocos de entrada, cuando el programa llevaba apenas unas semanas en antena, se desató la crisis sanitaria del coronavirus. Tras cierto debate, ya que algunos familiares no eran partidarios de contarles a los concursantes lo que ocurría en España con el país confinado y decretado el estado de alarma, la dirección del reality terminó contándoselo a los que aún estaban en Honduras, que al principio se mostraban incrédulos.

Las restricciones en los vuelos con España provocaron que los expulsados no pudiesen a volver con normalidad, ni acudir al plató para ser entrevistados. Fueron regresando a cuentagotas, mientras que las galas se celebraban sin público, acortaron su duración en las semanas más duras del confinamiento y se redujo al máximo el número de invitados en plató. Ni ellos ni los presentadores tenían servicio de peluquería y maquillaje, para evitar los riesgos por un posible contagio.

La situación no solo fue dura para los concursantes que se encontraban en Honduras con cierta incertidumbre, también para los miembros del equipo y para la presentadora Lara Álvarez, que muy emocionada, se despedía a de la Palapa: «Lo prometíamos al principio de esta edición, la edición más extrema. Habéis visto fuertes tormentas, lluvias, unas condiciones muy duras... pero creedme que nada comparado con estar lejos de vosotros en este momento tan difícil», aseguraba entre lágrimas.

Aún así Supervivientes fue líder de audiencia gala tras gala y en mayo se coló entre los 18 puesto de los 20 programas más vistos, siendo imbatible tanto en Telecinco como en Cuatro.

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