Tamara Falcó e Íñigo Onieva, cazados a su llegada al Hotel Ritz: ella iba sonriente con uno de los vestidos de novia, él muy cansado

Martín Bastos

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Los novios accedieron al establecimiento a las ocho de la mañana de este domingo para ofrecer allí a los invitados otra fiesta más; el pequeño incendio de la casulla de un sacerdote al acercarse demasiado a unas velas ha sido la anécdota de la ceremonia

09 jul 2023 . Actualizado a las 22:27 h.

A pesar del blindaje de la boda del año, Tamara Falcó e Íñigo Onieva fueron cazados a su llegada al Hotel Ritz después de la gran celebración. Salieron de un coche a las ocho de la mañana de este domingo para dirigirse al lujoso establecimiento, donde no podrán descansar mucho, ya que se disponían a ofrecer una fiesta postboda a sus invitados, con almuerzo incluido, un brunch en el que volverían a reunirse con los más allegados. La marquesa de Griñón lucía un vestido blanco midi de encaje, recto y con manga larga. Supuestamente, fue el estilismo elegido por la celebrity para los festejos posteriores a la ceremonia del enlace. Es decir, presumiblemente se trata del tercer diseño creado por el equipo de Wes Gordon, de la firma Carolina Herrera, para el evento. La noble ya se había bajado de los tacones a esas alturas, porque lucía unas sandalias planas blancas tipo Birkenstock. Además, traía su melena recogida en una especie de trenza informal, llevaba un bolso rojo tipo bandolera y, cómo no, lucía su alianza. Las caras de los contrayentes reflejaban las emociones de una larga noche. Tamara Falcó se mostraba muy relajada y sonriente ante los fotógrafos, a los que agradecía su interés. Onieva, con su americana en la mano y con parte de su rostro oculto detrás de unas gafas de sol, mostraba un gesto más serio y no podía ocultar su cansancio. Ninguno quiso hacer declaraciones. Sigue pesando la exclusiva acordada por la pareja con la revista ¡Hola!, que se estima en unos 600.000 euros.

Después de que el matrimonio bajara del coche para entrar en el Ritz, el personal del hotel recogía del vehículo un bolso y un portatrajes donde podría ir otro vestido de novia, según indican en el portal Chance, para lucir en la fiestas dominical, a la que estaban invitados solo una pequeña parte de los cuatrocientos asistentes que acudieron a las celebraciones del sábdo en El Rincón. A la fiesta del sábado se suamron numerosas celebridades del mundo de la televisión, la moda y el mundo del corazón en general. Y hubo anécdota para el recuerdo, con susto incluido. Según reflejan diferentes medios, la casulla de uno de los tres sacerdotes presentes en la ceremonia empezó a arder cuando el religioso se acercó demasiado a unas velas del altar. En ese momento Alejandra Onieva, hermana del novio, apagó el fuego de unos manotazos, para tranquilidad de los presentes. «Pobrecillo, se le ha quemado un poquito», confesaba una invitada a Europa Press. Algunos, como Juan del Val, marido de Nuria Roca, ni siquiera se se percataron de lo ocurrido: «Yo no me he enterado, estábamos allí y no hemos visto nada». Otro de los momentos de la jornada fue el error de uno de los curas, que llamó Álvaro a Íñigo Onieva. En las redes sociales no faltan los que bromean señalando que es otra señal del destino en este camino con tantas curvas que ha seguido la pareja hasta el altar. 

Sigue siendo un misterio el vestido que lució Tamara Falcó durante la ceremonia religiosa, de la firma Carolina Herrera, que puso fin a un sinvivir de la novia después de su polémico cambio de diseñadores. Pero también quedará a la espera de la exclusiva el modelo elegido por Isabel Preysler, madrina del enlace y madre de la novia. La reina de corazones llegó el sábado a El Rincón con un vestido largo estampado de fondo azul turquesa, pero al parecer ese no fue el estilismo definitivo elegido por Preysler para la gran boda, ya que se cambió dentro de la finca. A la espera del número especial de ¡Hola!, siguen trascendiendo detalles de los festejos, como que Onieva sorprendió a su mujer con un juego de luces creado mediante drones, que formaban en el cielo figuras geométricas mientras sonaba música clasica, según Chance.

Francisco Guerra | EUROPAPRESS

En el brunch postboda de Ritz parece que han tenido un papel especial las madres de Tamara Falcó e Iñigo Onieva, porque, según Diez Minutos, Isabel Preysler y Carolina Molas iban a ser las encargadas de realizar un brindis con los mejores deseos para el matrimonio. A esta celebración del domingo acude el entorno más íntimo de la pareja. Alejandra Onieva ha sido la primera en llegar al hotel este mediodía. El hermano del novio, Jaime, también ha llegado al Ritz evitando hacer declaraciones. Los dos vestían ropa informal para este fin de fiesta.