El humorista Toni Moog, tras seis meses en rehabilitación: «Mi padre me clavaba unas palizas muy bestias, y abusó sexualmente de mí»
INFORMACIÓN
Monologuista y colaborador de televisión, ha reflexionado sobre el origen de sus adicciones, que incluyen fármacos y bebidas energéticas
06 sep 2025 . Actualizado a las 19:27 h.Habitual del circuito catalán y criado en Homo Zapping o Paramount Comedy, el actor y humorista Toni Moog se ha abierto en canal. Lo ha hecho tras pasar más de seis meses en un centro de desintoxicación. Y es que, aunque parezca contradictorio, el humorista entró en una espiral de consumo cuando dejó el alcohol y la cocaína hace 20 años. En ese momento, su adicción pasó a ser otra: el Diazepam, los analgésicos y las bebidas energéticas. «Entré en el centro porque no podía más. Tomaba muchos Red Bulls al día, pastillas de Diazepam y varios Espidifens».
Este sábado, el barcelonés ha contado su historia de la forma más sincera posible en una entrevista en Catalunya Radio, ahora que planea su vuelta a los escenarios. «Hace 20 años dejé el alcohol y la cocaína, y logré triunfar en el mundo de la comedia. Pero, como adicto, buscas un sustitutivo», explicó Antoni Asencio, que es su nombre real.
Desde los 24 años -ahora tiene 54-, el médico le recetaba ansiolíticos para tratar su agorafobia. «Te lo recetan y no tienen en cuenta que es muy adictivo», explicó en el programa El suplement. Con la llegada del covid, el problema se agravó, tanto que tomaba bebidas por decenas. «Me tomaba 10 o 12 Red Bulls al día, más 10 pastillas de Diazepam y 4 o 5 de Espidifen. La conducta adictiva hace que te enganches a cualquier cosa», relató rememorando una época en la que llegó a tener ataques de pánico y ansiedad durante cinco días.
En el origen de sus adicciones, que incluyen el juego, asegura que está un grave trauma infantil. «Mi padre me clavaba unas palizas muy bestias. De agarrarme la cabeza y estampármela contra la pared... saltar sobre mí. Palizas por las que hoy en día estaría en la cárcel. Y mi padre abusaba sexualmente de mí cuando era pequeño, cuando tenía 12 o 13 años». Un infierno que a la vez giraba en torno a la risa. «Yo he vivido toda la vida tapando esto haciendo comedia, siendo un tipo simpático y abierto».
Lo hacía siempre condicionado. Siempre necesitando algo que lo mantuviese sobre las tablas. «Sin el Diazepam no podía estar en el escenario. Y el Red Bull era para darme subidón. El efecto era como el del alcohol y la cocaína. Uno para subir y el otro para bajar», explicó.
Ahora cuenta los días para volver a los escenarios el próximo 19 de septiembre. Lo hará «con miedo», pero «esperando superar la prueba».