Unas nevadas de récord en Japón

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

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Gente despejando la nieve en un camino en Japón
Gente despejando la nieve en un camino en Japón KYODO | REUTERS

El origen del temporal está en la persistencia de una masa de aire muy frío de origen ártico sobre el archipiélago

05 feb 2026 . Actualizado a las 09:09 h.

El norte de Japón encadena dos semanas de nevadas persistentes y excepcionalmente intensas que han dejado al menos 35 fallecidos y cientos de heridos, en un episodio invernal que ha provocado acumulaciones de hasta dos metros de nieve en las zonas más castigadas. El origen del temporal está en la persistencia de una masa de aire muy frío de origen ártico sobre el archipiélago. Al atravesar el mar de Japón, relativamente templado en invierno, ese aire se carga de humedad y genera nevadas continuas y muy eficientes, especialmente en la fachada occidental y en el norte del país. Es un mecanismo bien conocido en Japón, pero este invierno se ha prolongado más de lo habitual.

Las acumulaciones han sido especialmente notables en Aomori, donde la nieve alcanzó 183 centímetros, el mayor registro desde 1986, y en Niigata, la prefectura con más víctimas mortales. En conjunto, la mayoría de los fallecimientos están relacionados con accidentes durante la retirada de nieve, un riesgo recurrente cuando el espesor se acumula día tras día.

Aunque Japón es uno de los países más nevados del planeta, este episodio ilustra cómo la persistencia del patrón atmosférico, más que un único temporal, es la que acaba marcando el impacto. Cuando la nieve cae sin tregua durante días, el riesgo se acumula incluso después de que deje de nevar.

A este escenario se suma ahora un cambio delicado en la dinámica atmosférica. La entrada de aire más templado desde el sur está provocando un rápido ascenso térmico, de modo que parte de la nieve comienza a fundirse o a transformarse en lluvia en cotas bajas, mientras en altura el manto sigue siendo muy profundo e inestable.

Esta combinación incrementa el riesgo de avalanchas, deslizamientos de tierra y colapsos estructurales, ya que la nieve húmeda se vuelve más pesada y pierde cohesión. Es una fase especialmente peligrosa en episodios prolongados como este: cuando la nevada cesa, el riesgo no desaparece, sino que se desplaza hacia el deshielo y la inestabilidad acumulada tras semanas de frío persistente.