La pareja y sus hijos abandonaron Mallorca y podrían estar ya en Madeira, aunque no está confirmada la fecha del enlace
06 ago 2026 . Actualizado a las 19:01 h.Hace casi un año Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo anunciaban que estaban comprometidos tras 9 años de relación y varios hijos en común. «Sí, quiero. En esta y en todas mis vidas», destacaba Georgina en el texto que acompañaba a la fotografía en las redes sociales. Para mostrar la joya con la que el padre de sus hijos le había pedido la mano, la influencer había elegido una íntima fotografía, en la que su mano se apoyaba sobre la de su futuro esposo sobre una ropa de cama de blanco impoluto.
Ahora los rumores no paran de crecer sobre cuándo será la gran boda. El lugar parece bastante claro. Será en la isla de Madeira, la localidad natal del futbolista. Pero es en la fecha donde, probablemente jugando al despiste intencionadamente por parte de los novios, existe gran confusión. Unos hablan de este fin de semana, el sábado 8 de agosto, mientras que otros aseguran que será el 15, justo una semana después. El diario británico The Sun asegura que la ceremonia se celebraría en la catedral de Funchal y el banquete en el Savoy Palace, uno de los hoteles más exclusivos de la isla. «Se informó a los huéspedes del hotel que dos pisos permanecerán cerrados el viernes y el sábado, además de varias zonas de los bares», publica el periódico citando una fuente cercana.
El caso es que ni Georgina Rodríguez ni Cristiano Ronaldo confirmaron nunca que la boda fuese a celebrarse oficialmente este mes de agosto. Este hecho ha provocado que proliferasen bulos alrededor del supuesto enlace, como uno que circuló hace unas semanas asegurando que la ceremonia iba a tener lugar en Quina da Regaleira, en Sintra, y con el código de vestimenta en negro. Algo que finalmente fue desmentido.
Él único que habló pero nunca se sabe si realmente en serio o alimentando la desinformación fue el futbolista que en una entrevista previa al Mundial 2026 le confesó al periodista Piers Morgan que «espero llegar a mi boda con el trofeo de campeón», algo que finalmente no fue posible tras ser eliminada por la selección española. Mientras, el programa de Telecinco El verano se mueve, hablaba con un periodista portugués, Adriano Silva, que aseguraba haber conversado con las hermanas de Cristiano Ronaldo y negaban que existiesen planes de boda. «Tanto Katia como Elma (hermanas de Cristiano Ronaldo) niegan que la boda se vaya a celebrar este año. Elma dice que Cristiano solo se va a casar porque le ha presionado Georgina, él nunca tuvo el sueño de casarse. Llamamos a la iglesia, en la iglesia están obligados a decirte los nombres de las personas que están previstas para casarse. Hablamos con el Gobierno regional de Madeira y nos dijeron que no había preparado ningún dispositivo de seguridad», aseguraba.
Lo que sí es seguro es que Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo han abandonado Mallorca, donde ha pasado las últimas semanas de vacaciones junto a sus hijos, de las que han compartido imágenes en las redes sociales.
Precisamente tras las numerosas críticas que recibió por su cuerpo tras sus fotos en ropa de baño, Georgina hizo una profunda reflexión. «Soy madre de seis hijos maravillosos, tres son niñas que algún día serán grandes mujeres. Y si hay algo que deseo enseñarles, junto a Cris, de quien me siento profundamente orgullosa por los valores que transmite como padre y como hombre, es que el valor de una persona jamás puede depender de un físico ni de la opinión de desconocidos. Esa pequeña dosis de psicología positiva que intento regalarles cada día también me ayuda a mí a seguir orientándome en este mundo de tanta fantasía», escribía.
«Estos días he visto todo tipo de comentarios sobre unas fotos mías en un barco. Unos opinan sobre mi cuerpo, otros me defienden…», una preocupación que comentó con Cristiano, asegurando que le preocupaba «que ahora me estén llamando gorda, porque vivo de mi imagen». A lo que ella asegura que el futbolista le respondió: «Tú no vives de tu imagen. Tú vives de lo que eres. Una mujer perfecta. Guapa, con un cuerpazo, madre, buena persona, exitosa y que vive la vida con amor. ¿Qué más quieres? Es normal que te envidien».
«Lo curioso es que esto pasa cada verano. Cada año mi cuerpo vuelve a ser noticia. ¿Dónde está el estándar? ¿Quién decide cuál es el cuerpo 'correcto'? ¿De verdad seguimos pensando que la felicidad tiene una talla?», prosigue. Y termina asegurando que «amo mis curvas. Amo la libertad de vivir en el cuerpo que elijo. En el cuerpo que me sostiene, que me ha permitido abrazar, crear vida, caer y volver a levantarme. Un cuerpo que merece respeto, amor y gratitud en todas sus versiones».