Carlos III cumple cuatro años como rey marcados por la enfermedad y las guerras familiares
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Desde que subió al trono tras el fallecimiento de Isabel II, el monarca ha afrontado un tratamiento de cáncer, la guerra familiar con su hijo Enrique y su nuera y la implicación de su hermano Andrés en el turbio caso de Jeffrey Epstein
08 sep 2026 . Actualizado a las 20:12 h.Este martes se han cumplido cuatro años de la muerte de la reina Isabel II y del ascenso al trono de su hijo, Carlos III, que asumió la corona británica de forma inmediata aunque la ceremonia de su coronación tuvo lugar varios meses después. Después de convertirse en el príncipe de Gales con más años en el cargo y la persona de mayor edad en convertirse en rey británico, el soberano, de la mano de su mujer, la reina Camila, ha pasado cuatro años llenos de sobresaltos que lo han obligado a afrontar imprevistos que ninguno de sus predecesores en la dinastía de los Windsor había tenido que afrontar antes.
En enero del 2024, el rey fue sometido a una intervención quirúrgica que, en un primer momento, fue atribuida a un agrandamiento de próstata, una dolencia que fue calificada de «benigna» y muy común entre los hombres de su edad. Sería en febrero de aquel año cuando se dio a conocer que en realidad padecía cáncer. El palacio de Buckingham ha reiterado que su salud continúa evolucionando en una dirección positiva, aunque nunca ha aclarado ni el tipo de cáncer que padece ni ha actualizado la evolución de su tratamiento oncológico. La intervención del rey coincidió en el tiempo con la misteriosa cirugía abdominal que sufrió su nuera, la princesa Catalina. Ambos estuvieron ingresados en la misma clínica y se visitaban mutuamente durante su ingreso en unos días inciertos. El estado de la mujer del príncipe Guillermo se convirtió en un secreto de estado que alimentó numerosos rumores hasta que, meses después, se reveló que también ella padecía cáncer.
Otro de los grandes obstáculos que ha tenido que afrontar Carlos III en su reinado ha sido la tensa relación familiar que existe con el príncipe Enrique y su mujer, Meghan Markle. Pocos meses después de la muerte de Isabel II, el hijo menor del rey y Diana de Gales publicó sus polémicas memorias, tituladas Spare (Repuesto). El conflicto familiar, que había saltado a la esfera pública desde que en enero del 2020 la pareja anunció que abandonaba la familia real y se marchaba a Estados Unidos, se acentuó con aquel libro en el que el duque de Sussex cargaba sin filtros contra su familia, muy especialmente contra su hermano, el príncipe Guillermo. En estos días, cuando el matrimonio acaba de poner fin a seis años de aventura americana para regresar al Reino Unido, Carlos III ha enviado un escrito al equipo de los duques, departamentos gubernamentales, autoridades militares y medios de comunicación para aclarar que, tal como ellos mismos decidieron en su día, siguen siendo ciudadanos privados y permanecen al margen de la familia real. «No habrá cambios en el estatus actual del duque y la duquesa de Sussex. Su tratamiento como su alteza real sigue en suspenso y no se usará», aclara Carlos III. Un portavoz del matrimonio asegura que ambos están «un poco sorprendidos de no haber sido informados de esto con antelación».
Este tiempo de reinado también ha estado marcado para el monarca por la figura de su hermano, el príncipe Andrés, vinculado desde hace años con el oscuro caso de pederastia del fallecido agresor sexual Jeffrey Epstein. En febrero del 2026, en el mismo día en que cumplía 66 años, Andrés fue detenido por la policía y pasó doce horas en comisaría para ser interrogado por otro asunto, el de la presunta filtración de información confidencial obtenida cuando desempeñaba las funciones de enviado especial para el Comercio Internacional del Gobierno británico. De cara al público, Carlos III ha intentado marca distancia con los turbios asuntos de su hermano y ofrecer una imagen de normalidad con la que subrayar que nadie, ni siquiera un Windsor, está por encima de la ley.