El Tribunal Constitucional austríaco obliga a autorizar el matrimonio gay

Las parejas homosexuales podrán casarse a partir del 2019

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Redacción

2019. Esa es la fecha a partir de la que, como muy tarde, las parejas del mismo sexo podrán contraer matrimonio en Austria. Podrán hacerlo a pesar de que tanto los conservadores como la extrema derecha, que negocian una coalición de Gobierno, se oponen a dar el paso. La razón es que ayer el Tribunal Constitucional, el órgano jurídico de mayor rango en el país, falló a favor de permitirlo primando el derecho a la no discriminación por la orientación sexual.

El veredicto, como informa Afp, responde a la demanda de dos mujeres que recurrieron a la justicia para poder dar el paso y que, aunque el fallo marca el 2019 como fecha tope para poder hacerlo, podrán contraer nupcias de inmediato.

Y no cabe duda de que con ello da un paso más de cara a consolidar los derechos de un colectivo que ahora solo puede formalizar su relación como «parejas registradas», una fórmula que, como informa Dpa, marca diferencias con respecto al resto de contrayentes. Porque los homosexuales deben ser mayores de 18 años, en lugar de 16, para registrarse como pareja y los subsidios son menores en caso de separarse.

Pero, para el alto tribunal austríaco, distinguir entre matrimonio y parejas registradas supone una «discriminación» para las uniones entre personas del mismo sexo. No solo eso. Entiende que, como a menudo los ciudadanos deben declarar su estado civil, la distinción les obliga a reconocer en público su homosexualidad. Hasta la fecha, Austria era uno de los pocos países de Europa occidental que no permitía el matrimonio homosexual.

Países Bajos, los pioneros en el 2001

Holanda fue el primer país en legalizar los matrimonios entre homosexuales en el 2001. Pronto hicieron lo mismo España y el Reino Unido en el 2005. Alemania lo legalizó el pasado verano y Australia está elaborando en una ley para hacerlo.

Una pareja gay acaba ante el Supremo de EE. UU. tras la negativa de un pastelero a elaborar su tarta de boda

EFE
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Jack Phillips se describe como un «artista de tartas» y considera que cocinar para gais atenta no solo contra su libertad religiosa, sino también contra su libertad de expresión

Fue una conversación de 20 segundos, pero podría cambiar la vida pública de Estados Unidos. El Tribunal Supremo evaluó este martes el caso de una pareja que se quedó sin una elegante tarta de bodas porque un cocinero cristiano de Colorado se negó a cocinar para ellos por ser homosexuales.

Era julio del 2012 y la pareja, Charlie Craig y David Mullins, acudió a una pequeña pastelería llamada Masterpiece Cakeshop en Lakewood (Colorado) para encargar su pastel nupcial. «Estábamos muy ilusionados, teníamos que solucionar miles de detalles para finalizar la boda, pero ese día en particular era muy especial porque la madre de Charlie estaba en la ciudad, ella no vive en Colorado, y era su forma de participar en la preparación de la boda», contó David.

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