El momento más difícil: miles de venezolanos llegan sin nada a Brasil

Muchos duermen a la intemperie en plazas públicas y venden fruta o limpian cristales de coches en los semáforos; los más desvalidos malviven de la caridad

La crisis migratoria venezolana se extiende casi por toda Sudamérica, pero las autoridades brasileñas creen que una de las caras más duras del éxodo se vive en el norte del gigante sudamericano, en una región amazónica alejada de los grandes centros urbanos del continente.

Muchos venezolanos cruzan desde hace meses a pie la frontera y entran al estado brasileño de Roraima con las manos vacías, a veces sin la posibilidad de comprarse siquiera un pasaje que los traslade a la ciudad más cercana, Boa Vista, a unos 215 kilómetros de distancia.

La caminata puede durar unos cuatro días, reportaba recientemente el canal de televisión brasileño Estado tras visitar la zona. Y la travesía es solo el comienzo de una dura vida en Boa Vista.

Los inmigrantes suelen dormir a la intemperie en plazas públicas y vender fruta o limpiar cristales de automóviles en los semáforos, mientras los más desvalidos viven de la caridad.

Las autoridades del estado fronterizo de Roraima han declarado el estado de emergencia social  Es «el momento más difícil en la historia de Venezuela», contaba al canal UOL un hombre instalado en una plaza de Boa Vista llamada casualmente Simón Bolívar, como el héroe nacional venezolano. En la principal ciudad de Roraima, el estado menos poblado de Brasil, se han asentado en tanto unos 50.000 venezolanos, calcula el Gobierno regional. La cifra representa casi el 10 % de los 522.000 habitantes que tenía Roraima en las últimas estadísticas oficiales. Debido a la crisis migratoria, las autoridades regionales declararon hace meses el estado de emergencia social. Y la gobernadora de Roraima, Suely Campos, pidió a mediados de abril al Supremo Tribunal Federal en Brasilia incluso el cierre temporal de la frontera como medida de emergencia.

«No tenemos cómo aguantar el aumento abrupto de nuestra población», se justificó Campos. «De la forma en cómo está, continúan entrando unas 400, 500 personas por día», se quejó en una entrevista con el portal de noticias de UOL.

Roraima alerta desde hace meses de que sus servicios sanitarios están desbordados. El estado reportó recientemente un brote de sarampión, una enfermedad considerada antes erradicada en Brasil y que las autoridades consideran llegada desde el otro lado de la frontera.

Medios locales informan también de roces sociales y algunas manifestaciones de xenofobia, traducidas por ejemplo en simpatías por Jair Bolsonaro, un militar de ultraderecha que aspira a ganar las elecciones presidenciales de octubre y que pidió hace poco construir campos de refugiados en la frontera con Venezuela.

Según el Gobierno regional, Roraima recibe inmigrantes venezolanos desde 2015, pero la llegada de personas se disparó en 2017, según arreciaba la crisis en la nación vecina.

La diferencia del éxodo hacia otros países sudamericanos es que los inmigrantes que llegan a Brasil son personas extremadamente pobres, a menudo indígenas, y que estos se instalan en una región ya muy desfavorecida y lejana de los centros industriales brasileños.

En Boa Vista se suele recordar que la ciudad de Miami está a similar distancia que Río de Janeiro (unos 3.000 kilómetros en ambos casos) y Roraima es tradicionalmente una sociedad rural, marcada en gran parte todavía por los antiguos conflictos entre pueblos indígenas amazónicos y grandes latifundistas.

.Migrantes venezolanos suben a una avión de las fuerzas aéreas brasileñas en el aeropuerto de Boa Vista para dirigirse a Manaos y Sao Paulo
Migrantes venezolanos suben a una avión de las fuerzas aéreas brasileñas en el aeropuerto de Boa Vista para dirigirse a Manaos y Sao Paulo

Mientras que las clases altas venezolanas salieron en los últimos años en dirección hacia Estados Unidos, España y otros países europeos, los inmigrantes menos favorecidos emprenden recientemente el viaje hacia países cercanos como Colombia, Perú, Chile o Argentina para buscarse la vida en las capitales sudamericanas.

En ese escenario, es posible que Boa Vista sea una de las paradas de los que ya no consiguen llegar más lejos huyendo de la crisis.

En Brasil se espera que la Corte Suprema se pronuncie en las próximas semanas sobre la petición de Roraima de cerrar las fronteras. El presidente Michel Temer ya criticó la medida. «Eso no es hábito de Brasil, Brasil no cerraría las fronteras», dijo el mandatario.

La Corte Suprema debe pronunciarse sobre la petición de Roraima de cerrar las fronteras El Gobierno de Temer aprobó en febrero medidas extraordinarias para afrontar la crisis. Además de liberar fondos de unos 190 millones de reales (45 millones de euros) para mejorar la seguridad en la frontera, el Ejecutivo anunció recientemente la construcción de cinco albergues más para contar con unos 11 centros de acogida con capacidad para unas 5.500 personas en Roraima. En abril, además, las autoridades empezaron a trasladar a cientos de inmigrantes a Sao Paulo, en la región industrial del sureste, y a Cuiabá, en el Mato Grosso, una de las regiones agrícolas más grandes del país. «Eso representa una cifra ínfima considerando los más de 50.000 (inmigrantes llegados), muchos de los cuales deambulan por las plazas de Boa Vista», criticó sin embargo Campos.

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