Lo usamos a diario en la oficina, en casa o incluso para estudiar. ¿Te habías parado a pensar quién está detrás de esta sencilla pero maravillosa ocurrencia de la papelería?
09 mar 2018 . Actualizado a las 10:00 h.Hay objetos que usamos de forma cotidiana en nuestras vidas y seguramente no nos hemos parado nunca a pensar quién los ideó o cómo surgieron. El tenedor, las pinzas de la ropa, los paraguas o los post-it, por ejemplo, son simples y pequeños inventos que nos hacen la vida enormemente más fácil sin que apenas tengamos tiempo a apreciarlo.
En muchas ocasiones, estos inventos surgen por error o por casualidad. El microondas, por ejemplo, es uno de ellos. El ingeniero Percy Spencer estaba investigando el radar con un tubo vacío y se dio cuenta de que el caramelo que llevaba en el bolsillo se había derretido. A continuación, cogió algunas palomitas sin hacer, las puso al lado del aparato y el maíz comenzó a explotar; ahí tenía su invento. Lo mismo ocurre con la sacarina, nació por un hecho casual. El investigador Constantine Fahlberg buscaba un nuevo uso para el alquitrán de hulla. Sin haberse lavado las manos tras estar manipulando las sustancias con las que trabajaba, se dio cuenta de que el pan que le había ofrecido su mujer al llegar a casa estaba más dulce de lo habitual.
Con los post-its, ocurrió algo parecido. En 1968, el empleado de 3M Spencer Silver ideó un adhesivo con acrílico cuyos jefes desecharon por tener escasa sujeción. Años más tarde, a finales de los setenta, Art Fry -químico de la compañía- buscaba una solución para no perder con tanta frecuencia el separador de páginas del libro de cánticos del coro de su iglesia del que era integrante. Entonces, se acordó del invento rechazado de su compañero Silver y de que su gran ventaja era que el papel con adhesivo quedaba perfectamente fijado sin que se dañaran las superficies donde fuesen adheridos. Se desarrolló la idea en profundidad y al cabo de año y medio se obtuvo el diseño final y los post-its vieron la luz.
Hoy en día los encontramos de todos los tamaños, formas y colores porque si algo triunfa hay que explotarlo y difundirlo a los cuatro vientos. Los post-its son quizás el producto insignia de la papelería por toda la historia que tiene detrás y por su utilizada para ciertas tareas, pero hay muchos más objetos del sector que no podemos obviar como los clips, la grapadora o las carpetas clasificadoras.
Realmente, lo que se busca en un buen material de oficina es que sus ventajas satisfagan la necesidad y hagan más fácil el día a día en un despacho, en un taller o en una clase. También es importante que tengan buena calidad y que, en la medida de lo posible, sean duraderos. Ahora que ya está todo inventado en cuanto a funcionalidades que cubrir, lo que diferencia a una papelería de otra es que esté presente en la venta online y sea capaz de satisfacer a todos los clientes a su alcance en el menor tiempo posible. Porque si estábamos acostumbrados a la comodidad de un clip o de un post-it, ahora pedimos que llegue a nuestras manos de forma inmediata y al mejor precio.