Es un sector que crece de forma constante en cuanto a adeptos, por lo que no se puede pasar por alto un control rígido que evite, entre otras cosas, que los menores accedan a este tipo de portales sin ninguna traba
09 jul 2018 . Actualizado a las 10:01 h.Desde su regulación hace siete años con la Ley 13/2011, el juego se define como toda actividad en la que se apueste dinero u otros objetos equivalentes con el objetivo de obtener una ganancia a través del mero azar o de la habilidad de los participantes. Esta regulación incluye a todas las formas de juego, sean de forma presencial, telemática o electrónica. Dentro de esta normativa legal se incluyen varias modalidades de juego las cuales conviene diferenciar. Además, el control de acceso a este tipo de juegos por parte de menores está cada vez más vigilado.
Las loterías, por ejemplo, cuenta con muchos jugadores en España. Por medio de un billete, boleto o su equivalente electrónico, el jugador o jugadora opta a ganar diversos premios en una fecha previamente determinada e indicada en la apuesta. Los más famosos son el Euromillones, el Sorteo de Navidad o de El Niño, así como la Primitiva, el Eurojackpot o el Cuponazo de la ONCE. Quienes juegan a las Loterías suelen hacerlo de forma asidua, pero siempre hay dos o tres fechas al año en el que despuntan las participaciones y se producen auténticos fenómenos sociales y coberturas informativas en torno a ellos.
Las apuestas son otro de los grandes trozos de la tarta en el mundo del juego. En los últimos años han ganado mucha fuerza las apuestas deportivas de todo tipo de eventos: fútbol, baloncesto, tenis, motociclismo, hípica, Fórmula1... la versatilidad que ofrecen los deportes a la hora de apostar parece no tener límites. Se pueden hacer predicciones no solo de goles o puntos, sino de número de faltas, tarjetas, sanciones, minutos clave del juego o incluso improvistos que puedan ocurrir en la pista -expulsiones, peleas, suspensiones de partidos-. Es más, ahora ya trasciende el ámbito deportivo y las predicciones se trasladan también a eventos musicales. Por ejemplo, predecir el palmarés de Eurovisión o quiénes serán los ganadores de un reality show concreto.
Al hablar de apuestas no podemos dejar de mencionar los casinos. Tanto en su versión tradicional como en su versión online, el papel del casino está ligado al entretenimiento por su variedad de juegos, formatos e, incluso, efectos especiales que otras modalidades de juego no tienen y que aportan un extra de diversión a los apostantes: ruleta, bingo, blackjack... A diferencia de otros juegos, en los casinos se produce interacción entre jugadores lo cual supone un extra de emoción y una combinación entre azar y estrategia. De hecho, hay casinos que son auténticos museos y que reciben miles de visitas solo por lo llamativo de sus instalaciones.
Menor relación con la estrategia tienen las rifas, otra variante de juego que adjudica premios en función del resultado de un sorteo o selección por azar. A diferencia de las loterías, los premios suelen ser en especie y no en metálico, por ejemplo, coches, motos o tecnología.
Por su parte, los concursos son una modalidad que se diferencia de todas las anteriores en que el azar no interviene. Los concursos suelen estar regulados por unas bases legales en las que se establece la designación de ganadores por medio de un jurado que asegura que se cumplan los requisitos del concurso en cuestión. Con el auge de las redes sociales se ha disparado su puesta en práctica, sacando a relucir en muchos casos la creatividad e ingenio de los participantes.
Aunque son todos una forma de entretenimiento, conviene no olvidar que los juegos -tanto en línea como presencial- son adictivos por lo que se hace necesario crear conciencia y establecer unos límites a la hora de apostar y de dedicar excesivo tiempo a estas actividades que nos hagan rendir menos en otros aspectos importantes de la vida.