El drama de los Rohingya sigue creciendo

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Quizás es la primera vez que oyes hablar de ellos, pero esta etnia musulmana de Myanmar es perseguida por el ejército birmano, los cuales les niegan la ciudadanía

16 jul 2018 . Actualizado a las 11:09 h.

Los rohingya son uno de los pueblos más perseguidos del mundo. Aunque durante décadas han vivido en Birmania, el gobierno del país los considera inmigrantes y, por ese motivo, les niega la ciudadanía. Esto ha supuesto la creación de una diáspora de al menos medio millón de personas que sobreviven en condición de apátridas, situación que se ha visto incrementada al doble -un millón de desplazados- en las últimas semanas.

Pasan noches escondidos en la selva a la espera de poder navegar a través de la Bahía de Bengala hacia la costa de Bangladesh en un duro viaje de cinco horas. Allí les esperan los campos de refugiados de Kutupalong y Nayapara, creados en los años 90, y que se han visto desbordados por la llegada masiva de rohingyas en un corto periodo de tiempo.

¿Cómo surge el conflicto?

Desde los años 70, miles de rohingyas se refugian en Bangladesh tras huir de Birmania. La discriminación contra esta etnia surge tras la independencia de Birmania. En 1948, la Ley de Unión de Ciudadanías diferenció los grupos indígenas birmanos que tenían derecho a la nacionales, excluyendo en esta selección a los rohingya. Solo aquellos que pudiesen certificar la residencia de al menos dos generaciones en el país podría acceder a tener documentos de identidad. Sin embargo, el Golpe de Estado militar de 1962 supuso que los birmanos obligaran a toda la población a obtener documentos de identidad pero restringiendo su expedición a los rohingya.

Se establecieron tres niveles de ciudadanía. Para obtener el más básico, era necesario probar -entre otras cosas- que sus familias vivían en Birmania desde antes de 1948, información prácticamente indemostrable porque las autoridades birmanas había negado durante décadas la identidad al colectivo rohingya. Además de carecer de ciudadanía por este motivo, tampoco tienen derechos básicos ni acceso a la sanidad o la educación, además de otro tipo de políticas discriminatorias como que les confisquen tierras o el control de la natalidad. Por si fuera poco, tienen prohibido ejercer profesiones como la medicina o la abogacía.

¿Cuál es la situación actual?

Antes de la actual crisis había casi medio millón de refugiados rohingya, cifra que se ha visto duplicada en apenas unas semanas. Bangladesh, país de acogida de muchos rohingya, es uno de los países más pobres del mundo por lo que la capacidad de ayuda que pueden prestar a esta etnia es prácticamente inexistente. La ayuda humanitaria es el recurso más eficiente para que los rohingya puedan, al menos, disponer de alimento y tener cobijo en lugares seguros de Bangladesh.

Además de en este país, unos 200.000 rohingya residen en Pakistán y otros 200.000 en Arabia Saudí. También hay algunas decenas de miles en Malasia, India, Tailandia e Indonesia. La comunidad supera los dos millones de personas.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, lidera la respuesta de protección para detectar las necesidades de los rohingya, a quienes ha enviado seis aviones de con material de emergencia para ayudar a miles de familias, construyendo refugios y letrinas.

Desde su huida de Myanmar, unos 10.000 rohingya han encontrado un nuevo oficio en la industria pesquera cerca del campamento de refugiados de Shamlapur (Bangladesh), próximo a una colonia de pescadores. Sin embargo, la situación sigue siendo insostenible. En otro de los campos de refugiados, el bangladeshí de Cox Baazar, la llegada de los monzones ha agravado su situación por el riesgo de deslizamientos de tierra y consecuente derrumbe de las viviendas.

Tanto la ONU como organismos defensores de derechos humanos están pidiendo a las autoridades birmanas que revisen su Ley de Ciudadanía para que los rohingya no sigan siendo apátridas y puedan deshacerse de la excesiva discriminación que sufren.