Un compañero protegido: por qué elegir un seguro de salud para tu mascota
Un seguro de salud protege a tu mascota frente a accidentes, enfermedades y gastos imprevistos. Descubre por qué es una decisión clave para su bienestar
Los animales de compañía forman parte de la vida cotidiana y afectiva de miles de hogares en Asturias y en el resto de España. Optar por un seguro veterinario para garantizar su bienestar es una elección que cada vez adoptan más dueños de mascotas.
La salud animal es una prioridad creciente
Sin duda, el vínculo y el apego entre personas y mascotas ha crecido y se ha fortalecido en las últimas décadas. En España se calcula que conviven más de 29 millones de animales de compañía, según los datos del Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC). Esta cifra refleja que la tenencia de animales de compañías se ha convertido en algo generalizado, lo que está trayendo también consigo una mayor concienciación sobre la responsabilidad en cuanto al cuidado de perros y gatos, en su mayoría.
En tal contexto, la medicina veterinaria ha avanzado de manera notable, e integra tecnologías que hace apenas unos años eran impensables en la atención a los animales. Y es que avances como ecografías, resonancias magnéticas, tratamientos oncológicos y cirugías complejas forman parte hoy de la práctica habitual en clínicas y hospitales veterinarios.
Estas mejoras salvan del dolor y la muerte a estos entrañables compañeros, pero también suponen un coste elevado para muchas familias.
El gasto medio anual de una familia en la atención veterinaria de un perro oscila entre los 500 y los 1.200 euros, en función de la raza, la edad y el estado de salud. En el caso de los gatos, las cifras son algo inferiores, aunque igualmente significativas. Es por ello que, gracias a un seguro veterinario, los propietarios tienen la posibilidad de reducir considerablemente estos desembolsos, garantizando, a su vez, la atención y los tratamientos de calidad para sus mascotas.
Razones para contratar un seguro veterinario
La más evidente es que disponer de un seguro de salud para mascotas permite afrontar con tranquilidad tanto los cuidados rutinarios como los imprevistos de los animales de compañía. Además, conviene recordar que más allá de proteger al animal frente a una enfermedad repentina, un seguro de este tipo establece un marco de prevención que reduce riesgos y mejora la calidad de vida del animal.
Por ejemplo, un seguro cubre la vacunación anual, las desparasitaciones o las revisiones periódicas. Todos estos cuidados, que pueden parecer menores, resultan fundamentales para prevenir dolencias graves como la leishmaniosis en perros o las infecciones renales en gatos. De hecho, la acumulación de estos gastos puede superar con facilidad los 2.000 euros con el paso de los años, una cifra que disminuye drásticamente si se cuenta con una póliza activa.
En paralelo, la reciente Ley de Bienestar Animal establece obligaciones específicas para los propietarios, entre ellas, la contratación de un seguro de responsabilidad civil en el caso de determinados perros. Este requisito ha hecho que muchas familias se planteen contratar una póliza más amplia, que combine esa cobertura legal con la protección sanitaria.
El factor económico en las urgencias veterinarias
Una de las razones más evidentes para contratar un seguro es la protección frente a emergencias. Conviene recordar que un atropello, una intoxicación alimentaria o una caída pueden implicar una hospitalización de la mascota durante varios días. Esto supone un varapalo para las familias y un aprieto económico, pues el coste de una intervención quirúrgica básica supera habitualmente los 800 euros, mientras que un tratamiento más complejo puede alcanzar los 3.000.
Enfermedades crónicas y cuidados a largo plazo
Las razas grandes de perros son propensas a problemas articulares y displasia de cadera, mientras que la insuficiencia renal crónica aparece con frecuencia en los gatos de edad avanzada. Naturalmente, estos tratamientos requieren visitas periódicas, medicación y pruebas diagnósticas. El gasto acumulado puede superar los 2.500 euros en pocos años sin una póliza.
La prevención como base del bienestar
La prevención es crucial en la veterinaria de hoy en día. Las vacunas, los chequeos y los análisis rutinarios permiten detectar de manera temprana enfermedades que, de otro modo, se manifestarían de forma grave y, por ende, costosa de tratar.
Los seguros incluyen bonos de prevención que cubren gastos como la vacunación, el microchip, la desparasitación o incluso limpiezas dentales anuales. Esto responde a la lógica de que invertir en cuidados básicos hoy evita intervenciones costosas mañana.
En el caso de Asturias, donde la leishmaniosis está presente en zonas concretas, la profilaxis mediante pruebas y vacunas resulta fundamental. Así que incluir esta cobertura en un seguro es un buen modo de reducir riesgos en los perros que viven en áreas rurales o que pasan tiempo al aire libre.
Un marco legal y social en evolución
La consideración de las mascotas como miembros de pleno derecho en la familia ha pasado de ser una cuestión meramente emocional, dado que el marco legal español se ha ido adaptando para reconocer esa relación. La reforma del Código Civil de 2022 estableció que los animales son miembros con sensibilidad dentro de la familia, lo que modificó la forma de tratarlos en separaciones, herencias y situaciones legales.
Asimismo, la Ley de Bienestar Animal refuerza la obligación de los propietarios de garantizar atención veterinaria adecuada. Por tanto, el seguro veterinario es un recurso que facilita el cumplimiento de la norma y ofrece seguridad jurídica y económica a las familias.
Estos cambios en la legislación tienen un efecto directo en la vida diaria de los hogares con mascotas, ya que inciden en la obligación de garantizar el cuidado veterinario de los animales.
Elección de la póliza adecuada
A la hora de elegir un seguro, se han de tener en cuenta algunos factores como la edad, la especie y la raza del animal. No es lo mismo cubrir a un cachorro en pleno crecimiento que a un gato senior con historial clínico. Es por ello que las aseguradoras ofrecen diferentes modalidades, desde pólizas básicas que cubren accidentes hasta planes completos que incluyen enfermedades, prevención y responsabilidad civil.
En cualquier caso, el criterio principal es garantizar que la mascota recibirá atención veterinaria en cualquier circunstancia. La libre elección de centro es otro aspecto a considerar, ya que poder acudir al veterinario de confianza brinda seguridad tanto a la familia como al animal.
En definitiva, queda claro que la responsabilidad de convivir con un animal va más allá del afecto e incluye prever sus necesidades de salud, protegerlo frente a los riesgos de la vida diaria y, al mismo tiempo, salvaguardar la estabilidad económica del hogar. El seguro veterinario es, por tanto, una herramienta eficaz para cumplir con todas estas obligaciones y disfrutar de la compañía de perros y gatos con la tranquilidad de saber que estarán cuidados bajo cualquier circunstancia.