El sector del automóvil no recuerda un momento peor ni más incierto. Ni en la crisis económica del 2008, ni en plena pandemia, durante el 2020, el mercado se mostró tan desganado y débil como en este 2022. El esperado año de la recuperación está siendo un verdadero fiasco. Las ventas cayeron en abril por cuarto mes consecutivo en toda España otro 12% (hasta las 69.111 unidades); y en Asturias un 28% con solo 799 vehículos matriculados, según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam).
El balance cuatrimestral es igual de malo. En España se han vendido 233.509 unidades, que son un 11,8 % menos que en los primeros cuatro meses del 2021; y en Asturias se han matriculado 2.833 coches, un 24% menos que el año pasado por estas fechas.
Pero en este 2022 hay algo que ha cambiado en la red asturiana de ventas, y que empieza a marcar un hito en el mercado del automóvil: las ventas de vehículos electrificados (incluido híbridos) se acercan y casi se igualan a las matriculaciones de modelos de combustión. Así lo confirma el balance del mercado que ha hecho el sector correspondiente al primer cuatrimestre del año, según el cual, de los 2.833 modelos vendidos en Asturias, 1.302 son coches cien por cien eléctricos o híbridos; 1,144 unidades están motorizadas a gasolina y solo 387 a gasoil, lo que constata el desplome de los coches diésel. .El cambio de tendencia se constata también contabilizando solo las ventas del mes de abril (328 unidades electrificadas, 341 con motor gasolina y 130 diésel).
Entre enero y abril, al igual que en Asturias, en el conjunto del mercado español han dominado las ventas de modelos a gasolina (un 41,8 %), por delante de los electrificados (un 40,3 %) y, eso sí, con un volumen de matriculaciones de coches diésel en caída, ya que solo representan un 17,9 % del total matriculado.
¿A qué se debe este cambio de tendencia? ¿Y por qué precisamente ahora, en pleno desplome del mercado? El sector lo tiene bastante claro. «Hay un factor determinante que está influyendo y es el precio disparado de los combustibles, con el diésel incluso más caro que la gasolina», explican fuentes de la red comercial. «El factor ayudas también contribuye. La compra de un electrificado tienen entre 4.000 y 7.000 euros de bonificación, no paga impuesto de matriculación y se está legislando a su favor para su implantación. El consumidor echa cuentas y, empieza a verlo con otros ojos», añaden estas fuentes.
Con todo, el repunte del eléctrico no oculta la preocupación de los concesionarios por la marcha del sector, que atribuye a la lenta recuperación económica, la inflación y la crisis de abastecimiento de microchips, que ha afectado al conjunto del mercado y a lo que se ha sumado la incertidumbre derivada de la guerra.
«La lenta entrada de vehículos en los concesionarios, ocasionada por la crisis de los microchips y por una demanda condicionada por el conflicto de Ucrania está dificultando la recuperación», afirma la patronal de fabricantes Anfac, para explicar este persistente declive de las ventas.
En la misma línea se manifiesta Faconauto, la patronal de los concesionarios: «Las familias sienten que el contexto, con una recuperación económica en suspenso por las consecuencias de la guerra, no es el mejor momento para adquirir un vehículo y retrasan la visita a los concesionarios», afirma su portavoz. «Además, la Semana Santa ha dejado menos días de venta en abril», añade, para justificar la nueva caída que ha sufrido el mercado de coches.